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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pidamos al Señor que abra nuestros ojos porque aunque nos hayan pintado de hermosos colores nuestras cadenas seguimos siendo cadenas y solo Jesús puede romperlas.

Homilía k053017a, predicada en 20220406, con 5 min. y 22 seg.

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Transcripción:

Hay una estrategia de la que nos habla la Biblia y que es la estrategia típica de los tiranos. Podríamos decir que hay dos tipos de tiranos, hay tiranos brutos y hay tiranos astutos. El tirano bruto cree que con la sola amenaza, la fuerza, la agresión se va a mantener en el poder. Los tiranos brutos no suelen durar mucho, porque cuando una persona se siente maltratada y otra vez maltratada y de nuevo maltratada, hay un momento en el que dice lo de aquel famoso discurso de uno de los gestores de la independencia de Estados Unidos: Dadme libertad o dadme muerte.

Es decir, cuando una persona, o cuando un pueblo se siente oprimido, traicionado una y otra y otra vez, hay un momento en el que escogerá lo que sea y a quien sea, incluso democráticamente escogerá lo que sea con tal de librarse de ese maltrato permanente. Por eso, existe otra especie de tirano que es mucho más inteligente, por eso lo llamamos el tirano astuto. La característica del tirano astuto es que sabe que para oprimir al pequeño y seguirlo oprimiendo, no puede solo maltratarlo, sino que tiene que darle algunos bienes o como decimos popularmente, algún contentillo. Hay que darle algo para tenerlo contento.

Entonces, fíjese, por ejemplo, lo que sucedía en tiempos de Faraón. El faraón se dio cuenta que para mantener a los hebreos bajo su dominio, para mantenerlos completamente controlados, tenía que también darles momentos de alegría, momentos de placer, momentos de gran satisfacción. Esos momentos se caracterizaban por esas comilonas populares, donde los hebreos se sentaban alrededor de la olla de carne. Después lo seguían maltratando, después lo seguían humillando, después se seguían valiendo de ellos como de herramientas, pero los tenían contentos. Ese modelo, como ya lo hemos comentado otras veces, es lo que se llama esclavos felices.

El tirano bruto produce esclavos infelices, los cuales en algún momento, como sucedió en la época de Espartaco, o como sucedió en los campos de concentración de los nazis, la gente se tiraba a que la mataran, se lanzaban contra las cercas electrificadas, hacían lo que fuera. Entonces, el tirano bruto produce esclavos amargados, el tirano astuto produce esclavos felices. Y ese es el peor tipo de esclavitud, porque el esclavo feliz se siente contento con sus cadenas, considera que está incluso ganando.

Por eso el demonio, que es el más astuto de los tiranos, nos quiere así. Nos quiere con momentos de efusión y de alegría y de ¿para qué, para qué quiere eso, para qué? Para que nosotros sigamos siendo esclavos. Por eso Cristo, en el Evangelio de hoy, dice: El Hijo del Hombre. Si el Hijo del Hombre los libera, ustedes serán libres. Y los adversarios de Cristo decían: Pero cuál libres, libres ¿de qué? Si nosotros nunca hemos sido esclavos. Y, de hecho, los que decían eso estaban políticamente hablando, por ejemplo, estaban bajo el dominio del emperador romano. Pero fíjate como dicen ellos, nunca hemos sido esclavos. ¿Te das cuenta? Esclavos felices.

Pidamos hoy al Señor Jesús que abra nuestros ojos, porque, aunque nos hayan pintado de hermosos colores, nuestras cadenas siguen siendo cadenas, y esas cadenas solo pueden tener una respuesta, romperse. Solo cuando se rompa la cadena seremos libres y el que puede romperla se llama Jesucristo.

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