Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesucristo me muestra que la plenitud de mi ser está exactamente en el mismo camino del querer de un Dios que me ama y que en Él me brinda toda salvación.

Homilía k053013a, predicada en 20190410, con 5 min. y 10 seg.

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Transcripción:

Una cosa buena que tienen las controversias entre Cristo y los fariseos es que en el curso de esas discusiones hay una cantidad de cosas que se aclaran. Hay una profundidad, una profundidad abismal en las palabras del Señor. Y si uno se toma el tiempo, y si uno hace oración, uno descubre que lo que Cristo nos ha regalado con estas palabras, lo que el Espíritu Santo nos ha concedido en estos textos del Evangelio, es simplemente maravilloso, simplemente maravilloso.

Hoy, por ejemplo, va a aparecer el tema de la libertad. Ayer y anteayer estaba el tema de la verdad. Recordemos, ayer Cristo decía: Cuando yo sea levantado, ahí va a aparecer la verdad. Y antes, anteayer, Cristo decía: Ustedes en realidad no me conocen, ustedes no saben en realidad quién soy. Por eso se equivocan al opinar sobre mí, no conocen de mi origen, están demasiado aprisionados por sus conveniencias, por sus gustos, por sus grupos, por las opiniones que se difunden hoy. Entonces, ayer y anteayer, el tema era sobre la verdad y cómo esa verdad va a aparecer en la cruz.

Hoy se relaciona la verdad con la libertad. ¿Cómo es esta relación? Sucede que la verdad, nos dice Cristo, es la que libera y nos dice que es el Hijo el que nos va a dar esa verdad y nos va a dar esa libertad. A veces uno cree que la mentira es simplemente una afirmación equivocada. Si yo, por ejemplo, logro publicar en una revista científica una temperatura falsa para la ebullición del agua, pues eso puede quedar como un chiste, como un error o como una cosa tonta, pero lo de Cristo es mucho más profundo. Es que, así como hay mentiras de distintos tamaños, hay una que es la gran mentira. Y esa gran mentira puede llevarte a tomar una decisión pésima.

Yo recuerdo una vez que iba para una misión, tenía que ir hacia Asunción en el Paraguay, pero había dos puertas que estaban muy cerca una de otra en el aeropuerto y yo me equivoqué y las personas que estaban revisando los pasabordos también se equivocaron, de modo que me subí al avión equivocado. Me subí a un avión que iba para Córdoba, Argentina. Fue un error pequeño porque las dos puertas estaban separadas por dos metros, pero ese error pequeño podía llevarme a dos lugares muy diferentes. Lo mismo sucede con algunas mentiras.

Hay una mentira, una mentira fundamental, una gran mentira que te puede llevar a dos lugares muy distintos, tan distintos como una vida feliz, plena, camino del cielo o una vida amargada, oscura, triste, camino del desastre y del infierno. De ese tamaño es la diferencia, de ese profundo tamaño. Entonces, la verdad que trae Cristo es la verdad que derrota a esa gran mentira y esa gran mentira finalmente es que no se puede hacer obediente a Dios y feliz como ser humano. Mi realización está en tensión, está en contraposición con la ley de Dios, esa es la gran mentira.

Y lo que viene a mostrar Cristo es que mi plenitud, la plenitud de mi ser, mi máxima felicidad, mi bienaventuranza, mi realización, está exactamente en el mismo camino del querer de un Dios que me ha amado y que en Cristo me brinda toda salvación. Entonces, fíjate que no es un tema menor, es algo muy grave, es algo muy profundo y es exactamente lo que nos disponemos a recibir en la Semana Santa.

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