|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No demos a Jesús por conocido, que ya lo entendemos. Cristo es el resumen de Dios así que a Él hay que recorrerlo porque es el camino, hay que contemplarlo y reflexionar en su Palabra.
Homilía k052017a, predicada en 20220405, con 5 min. y 21 seg. 
Transcripción:
Uno de los bienes que tiene el Evangelio de hoy es que nos ayuda a descubrir la riqueza, podríamos decir una parte del misterio de Jesucristo. Vamos a decirlo de esta manera, Jesucristo no es obvio. A ver lo obvio, lo trivial, lo que es fácil de entender es cuando podemos describir a una persona por sus intenciones, por sus acciones, como por ejemplo diciendo esta persona luchó por la liberación de su país o este hombre entregó toda su vida a la pintura. Ese tipo de frases están diciendo ahí quedó retratada, quedó descrita la persona. Pero Jesucristo en un pasaje como el de hoy, nos muestra algo de su tremendo misterio.
Voy a destacar tres elementos del pasaje de hoy. Cristo dice me voy a ir a un lugar y ustedes no pueden ir allá. Tanto que sus adversarios, aquellos fariseos, se quedan perplejos y dicen oye, será que este hombre se va a suicidar o qué. No le entienden, no entienden su ruta. Número uno. Número dos Jesucristo cuando le preguntan ¿quién eres? él dice Yo soy lo mismo que estoy diciendo, parece un trabalenguas. Esto mismo que están escuchando eso soy yo. Es decir, este es un hombre que se identifica con su mensaje. Su mensaje es él y él es su mensaje. Traten de entender eso. Y luego dice el Padre está siempre conmigo, yo estoy siempre con el Padre, porque yo hago lo que a Él le agrada. Pero es un Padre al que nadie ha visto. Un padre que de hecho solo se deja ver, solo se revela a través del mismo Cristo. Es decir, pregunto yo, ¿estamos percibiendo la densidad del misterio de Cristo? Cristo no se puede describir con pocas palabras. Cristo no se puede reducir a una causa social, estética, filosófica, política. Cristo es irreductible a categorías simples, tan simples como esas, como una causa social, económica, política, filosófica, estética. Cristo va más allá. Sobre todo, es necesario que nosotros percibamos este misterio, no para quedarnos encerrados en la perplejidad y decir a Cristo no lo entiende nadie.
El propósito del Evangelio y el propósito de los misterios de nuestra fe no es que nosotros digamos a éste no lo entiende nadie. El propósito de los misterios es más bien que descubramos que en Cristo hay un camino, que a Cristo no podemos recortarlo y reducirlo a la medida de nuestros intereses, o de nuestras preocupaciones, o de nuestros gustos. Lo fundamental es que nosotros descubramos que Cristo el Señor nos rebasa y que descubramos entonces lo que Él mismo nos va a decir más adelante, que Él es camino, que hay que recorrerlo, que hay que estar con Él, que hay que profundizar en su Palabra, que hay que descubrir su misterio.
No demos a Cristo por conocido, no pensemos que ya lo conocemos, que ya lo entendemos, que ya decimos en resumen, lo que Cristo quería era esto, en resumen, el tema de Cristo era éste el propósito, la causa de Cristo. No, no lo resumas. No resumas al que ya es el resumen de Dios. Ahí está, en síntesis, lo que estamos tratando de decir. No resumas al que es el resumen de Dios. Decían los místicos de la Edad Media que Cristo era el Verbum Abbreviatum es la palabra abreviada. Cristo es el resumen de Dios. Entonces, no presumas tú de resumir el resumen de Dios. A Cristo hay que recorrerlo, a Cristo hay que admirarlo, hay que contemplarlo, hay que reflexionar en su Palabra, hay que entrar poco a poco en sus acciones.
Si a Moisés se le dijo quítate el calzado, el lugar donde estás es Santo. Al misterio de Cristo hemos de entrar todavía con mayor respeto, con mayor humildad, con mayor gratitud, porque al final habrá también mayor gozo. La gloria sea para Él. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|