Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La cruz nos revela el daño espantoso del pecado, lo qué es, lo que quiere y cómo obra. Cristo con su piel llagada muestra la realidad del pecado, quitándole poder en nosotros.

Homilía k052014a, predicada en 20200331, con 7 min. y 23 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Una serpiente levantada ¿qué representa? ¿qué significa? Algo importante porque el texto de la primera lectura del capítulo veintiuno del Libro de los Números es citado luego en el Evangelio, y es Cristo mismo el que dice así como la serpiente fue levantada, así será levantado el Hijo del hombre. O sea que debe haber algo grande en esto de la serpiente levantada, una serpiente levantada en una especie de estandarte sirvió de instrumento para la salvación, para la curación de los israelitas. Y téngase en cuenta que estos israelitas, antes de ser mordidos por serpientes reales, serpientes que los envenenaban habían sido mordidos en su corazón por la tentación de la incredulidad. Es decir, que hay un paralelismo entre el veneno que arruina nuestro corazón volviéndolo incrédulo y el veneno de la serpiente que arruina nuestro cuerpo conduciéndonos hacia la muerte.

Podemos entonces entender que perder la fe es muy parecido a perder la vida. Y en efecto, Dios nos libre, porque perder la fe es perder la llave principal, la más importante para la vida, que no acaba para la vida eterna. Esta ya es una primera enseñanza que nos deja esa serpiente. Pero ¿por qué era importante mostrarla y mostrarla así en alto? porque la serpiente, así, en alto y visible, ya no hace daño. Hacer visible, hacer visible lo que hace el pecado, hacer visible el poder del mal. Parece que cuanto más visible hacemos al mal, es decir, cuanto más lo sacamos de su escondite, cuanto más revelamos su estrategia, cuanto más iluminamos su cueva, menos capacidad de daño tiene con nosotros.

En efecto, lo propio de la serpiente, y por eso ella es como una especie de metáfora permanente del mal, en la Biblia, lo propio de la serpiente es moverse con sigilo, con astucia por los rincones y lugares oscuros para lanzar su ataque en el momento preciso. Así es también el pecado. Y por eso, lo mismo que cuando iluminas un lugar que ha estado deshabitado, con frecuencia salen o gusanos, o ratas, o cucarachas, o alacranes o serpientes. Así, así también cuando nosotros vamos llenando de luz, cuando vamos llenando de claridad nuestro corazón y nuestra mente, las serpientes, alacranes, ratas y demás alimañas que tenemos adentro no pueden ya esconderse, y en la medida en que no pueden esconderse, en vez de que nosotros tengamos que tenerles miedo a ellas, a esas alimañas, ahora son ellas las que nos tienen miedo a nosotros.

De hecho, así lo dice aquella gran doctora de la Iglesia Santa Catalina de Siena. Dice el cristiano que empieza a avanzar en la virtud siente temor del demonio. Pero cuando el cristiano ha crecido mucho en la virtud, es el demonio el que le tiene miedo al cristiano. Según aquello que también nos dice el apóstol Santiago resistid al diablo. Y ese es un camino largo de resistir al diablo. Resistid al diablo y huirá de vosotros terminará por huir de vosotros. Y huye realmente con miedo y huye con miedo porque la derrota no es solo derrota, para el demonio es humillación. Y recordemos que el ídolo principal del demonio es su propia soberbia.

Así pues, hay una enseñanza muy bella aquí y es la enseñanza de la claridad, la enseñanza de la Luz. A medida que aparece lo que el pecado hace, lo que el pecado quiere y lo que el pecado obra y como obra va perdiendo poder y va perdiendo poder. Y donde mejor se muestra todo eso que hace el pecado es en la Santísima Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Cada una de las llagas de Cristo es un discurso elocuente y es un exorcismo potente para apartar de nosotros todo género de maldad. En las llagas de Cristo aparece la realidad del pecado, ese mismo pecado que parece leve, disculpable, excusable de tantas maneras. Pero ahora, ahora, en las llagas de Cristo, aparece con todo su drama, con toda su realidad, la cruz.

Entonces, ¿qué es lo que nos muestra la cruz? La cruz nos muestra el daño espantoso del pecado. La cruz nos muestra qué es lo que hace el pecado, y por eso Cristo, convirtiendo su piel labrada de llagas en una denuncia, muestra lo que es el pecado y así nos libra de Él, que se levante entonces con fuerza la cruz del Señor. Que se muestre con fuerza la cruz del Señor, y que todos sepamos y todos descubramos en dónde está esa fuerza para nosotros. Amén. Amén. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM