Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús se da a conocer a través de sus obras, que iluminan el corazón y revelan al Padre. Al reconocer su acción en la Escritura, la conciencia y la Iglesia, descubrimos que Él es la luz de nuestra vida.

Homilía k051023a, predicada en 20260323, con 7 min. y 32 seg.

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Transcripción:

Yo soy la luz del mundo, dice Jesucristo. Sus adversarios le critican y dicen tú estás dando testimonio de ti mismo. Tu testimonio no vale. Esa manera de responder de ellos tiene una cierta lógica. Si, por ejemplo, una persona dijera yo soy el presidente de Rusia, o si alguien dijera yo soy el rey de España. Bueno, pues a menos que sean el presidente verdadero y el rey verdadero, pues esas palabras son inútiles y tontas. Lo que tú digas. Lo que tú te imagines de ti mismo no importa. Eso es lo que le quieren decir los adversarios.

Es decir, que tú hables de ti mismo y que tú te imagines que eres la luz del mundo. Pues eso en realidad no significa nada. Esa es la manera como ellos tratan a Cristo. La respuesta de Cristo los deja completamente perplejos, porque Cristo dice es que también el Padre da testimonio de mí. Y por supuesto, le preguntan pero ¿dónde está tu Padre? Y Cristo le responde de otra manera más misteriosa todavía. Si me conocieran a mí, conocerían a mi Padre. Y ellos se rascan la cabeza y dicen ¿qué le pasa a este tipo? o sea, ¿qué quiere decir eso? Si alguien dijera, mi padre también da testimonio de mí. Pues lo mínimo es venga y presente aquí a su padre. Pero la manera como Cristo les habla está a otro nivel, porque Cristo les está diciendo Si me conocen a mí, conocerían a mi Padre. En realidad, Cristo está diciendo la verdad.

Por supuesto que está diciendo la verdad, pero es una verdad que ellos no pueden entender, porque lo que Cristo está diciendo básicamente es date cuenta, dice Cristo, date cuenta que yo soy la revelación, Yo reveló al Padre. O sea, Cristo es Cristo, el Padre es el Padre, pero Cristo es el que revela al Padre. Y eso para nosotros, que ya somos cristianos. Resulta difícil de entender. Pues entonces yo creo que también es difícil de entender y mucho más para aquella gente en aquel tiempo.

Cristo les da otra pista. Cristo habla de las obras que el Padre le ha concedido realizar a Él. Y por ahí está la respuesta que puede resultar comprensible para ellos y que puede resultar comprensible para nosotros. Es decir, no es simplemente que Cristo diga Yo soy la luz del mundo. Es que Él obra de tal manera que muestra que sí es la luz del mundo. Es decir, la Palabra de Cristo. Va acompañada por las obras de Cristo, y en eso Cristo es distinto, totalmente distinto a cualquier otra persona que diga yo soy Napoleón Bonaparte o yo soy el presidente de Rusia o yo soy el rey de España. Es que están las obras.

Cristo está invitando a que nosotros en las obras reconozcamos al que obra en las acciones, reconozcamos al que actúa y de esa manera podemos conocer quién es Cristo. Esto tiene una gran actualidad y tiene una gran profundidad, porque significa que en la medida en que nosotros nos acercamos a esas obras del Señor, empezamos a conocerlo a Él y posteriormente nos daremos cuenta que en Él se revela el Padre Celestial, que en Él estamos conociendo al Padre. Esto va a aparecer después, no inmediatamente.

Entonces, sí hay una respuesta, los adversarios le dicen lo que tú digas de ti mismo no importa. Ya puedes decir lo que quieras. Y Cristo responde No, es que no es simplemente porque yo lo diga, es porque hay obras. ¿Y dónde están esas obras de Cristo hoy? Puedes encontrar lo que Cristo ha hecho de varias maneras. Por ejemplo, lo puedes encontrar en la Escritura. En el Evangelio de Juan, que es de donde por cierto se ha tomado este texto de hoy, dice al final muchas otras obras hizo Cristo. Estas se han consignado para que ustedes crean que Él es el Hijo de Dios. De manera que la Escritura nos presenta obras de Cristo.

Hay obras de Cristo también en nuestra conciencia, como lo subrayaba el Papa San Juan Pablo segundo cuando decía que nuestra conciencia moral nos ayuda a descubrir, oiga esto, nos ayuda a descubrir una verdad, nos ayuda a descubrir lo que es correcto y lo que es incorrecto. Y precisamente ahí se muestra la luz. Esa luz de la que nos habla el Evangelio de hoy. Pero es sobre todo a través del testimonio de la Iglesia, que es Cuerpo de Cristo, que es eco y voz de Cristo en la historia humana. Sobre todo a través de la Iglesia, como nosotros descubrimos las obras de Cristo.

Hace poco me encontré con un corto video, lo que ahora llaman un reel. Me encontré con un reel anticristiano de una persona de corte indigenista que decía la Iglesia católica llegó a destruir las culturas indígenas, llegó a destruir, a destruir. Hay cosas que se pueden cuestionar de lo que hizo la Iglesia, por ejemplo, en tiempos del siglo dieciséis, siglo diecisiete. Estoy de acuerdo. Hay cosas que se pueden cuestionar. Pero yo le decía a esa persona ¿y lo bueno?¿no tienes nada bueno? ¿no tienes nada bueno que reconocer? Si tú te quedas únicamente en los errores, en las incoherencias, en los pecados de la Iglesia, pues es natural que termines detestando la fe.

Pero si tú reconoces lo bueno, si tú también, no te pido que cierres los ojos frente a lo malo, pero si tú también reconoces lo bueno, tú reconoces a Cristo actuando. Y cuando reconoces a Cristo actuando, reconoces una luz que llega a lo profundo de tu corazón y puedes llegar a decir Él es la luz. Como muchos lo hemos descubierto, como muchos lo hemos vivido y como muchos lo estamos viviendo. Que Él es la Luz, Él es la Luz de mi vida, Él es la Luz de mi existencia.

Él es el que le da sentido y propósito a todo lo que hago. Pero eso no lo digo porque sí, porque Él tampoco habló, porque sí. Lo digo porque conozco esas obras maravillosas que ha hecho Cristo, porque las he visto a través de la Iglesia. De hecho, las he visto en mi propia vida. Y tú también. Tú también puedes descubrir que Cristo es la luz de tu vida. Adelante y descúbrelo. Que Dios te bendiga.

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