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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Si el hombre no encuentra la respuesta a su soledad en un reencuentro con Dios seguirá estando solo así se llene de gente, de cosas o de experiencias.
Homilía k051018a, predicada en 20220404, con 4 min. y 54 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos. Como hemos comentado en otras ocasiones, esta recta final de la Cuaresma está tomada casi toda de pasajes del Evangelio de Juan y muy a menudo se trata de controversia, discusión. Estas tensiones que tiene Cristo con los judíos, especialmente con las autoridades judías. Hoy hay una revelación muy profunda que Cristo nos hace y que tiene que ver con una palabra que a todos nos afecta. Es la palabra soledad.
La soledad es necesaria en ciertos momentos de reflexión, de descanso, de creatividad. La soledad también es una especie de enfermedad para muchas personas. Una especie de prisión. Hay muchas personas que están solas y no quisieran estar solas. Quisieran encontrar amor, atención, compañía, escucha. También la oportunidad de dar de sí mismos, de amar, de ofrecer a otros un poco de lo que tienen adentro. La soledad nos está tragando vivos porque es una soledad enferma y la soledad es enferma cuando es el fruto del egoísmo propio o cuando es el residuo que dejó el egoísmo de otras personas en nosotros.
En muchos países, el tipo de construcción me refiero a la arquitectura, el tipo de construcción que se está multiplicando es la construcción unipersonal al modelo de lo que en Colombia llamamos los apartaestudios, es decir, gente metida en su pequeño cajón, que es como una imagen de la prisión emocional existencial en que muchos se encuentran. Y por qué estoy hablando de la soledad. Porque cuando Cristo dice Yo soy la luz del mundo. Los fariseos le dicen, tu testimonio no vale, Tú estás hablando de ti mismo. Y básicamente la respuesta que da Cristo es No es cierto. No es cierto que esté hablando solamente yo, porque no es cierto que yo esté solo. El Padre está conmigo y entonces estos bastante materialistas le dicen, muéstranos al Padre, a ver dónde está tu padre. A ver, muestra a ver ¿dónde está tu Padre? Y Jesús dice Ustedes no entienden nada.
Es decir que la gran respuesta, la hermosa respuesta de Cristo al problema de su soledad, que en el fondo es la gran respuesta de Cristo al problema de la soledad humana, es el Padre está conmigo, Dios está conmigo. Ahí es donde empieza a sanarse la soledad. A veces queremos sanar la soledad llenándonos de gente o llenándonos de ruido, o llenándonos de cosas, o llenándonos de experiencias. Entonces la gente viaja mucho para tener muchas experiencias o tiene placer de distintas formas, o compra y compra, pero sigue sintiéndose pavorosamente solo. Cristo es la respuesta a esa inquietud profunda que seguramente tenemos ante nuestra soledad.
Y la respuesta de Cristo es muy bella, pero no es tan fácil de entender. Aquellos no le entendieron, los fariseos no le entendieron lo que Cristo quería decir. El Padre está conmigo. Bueno a ver cómo es el Padre, como quien dice díganos en qué dirección o tráigalo aquí. Y no has entendido nada. La soledad y la compañía. También cuando Cristo va a entrar en su pasión, según nos cuenta San Marcos, Él dice con una serenidad impresionante dice Todos ustedes me van a abandonar, pero el Padre está conmigo. En resumen, si el hombre no encuentra la respuesta a su soledad en un reencuentro con Dios, seguirá estando solo, así se llene de gente, de cosas o de experiencias.

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