Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

(1) Sé fiel a tus principios y fíate de Dios; (2) Una sola persona puede hacer una gran diferencia; (3) No te fíes de tu inteligencia; pide sabiduría.

Homilía k051008a, predicada en 20130318, con 7 min. y 59 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hermanos queridos. Hemos oído en la primera lectura la versión breve de una escena sucedida en tiempos del profeta Daniel, según se dice. La versión completa es incluso más larga, está en el Capítulo Trece del profeta Daniel. Profeta Daniel, si la quieres leer completa. Se trata de una mujer que es acusada injustamente de adulterio.

Una mujer joven, hermosa, que era muy deseada por unos funcionarios corruptos, unos jueces corruptos, y ellos trataron de hacer violencia sobre ella. Pero ella gritó y se defendió. Estaba en el jardín de su casa, un jardín inmenso y muy bello. Y entonces, pues estos hombres, viendo frustrada su expectativa de placer y viéndose también en peligro ellos mismos. Entonces empezaron a acusarla a ella, que era ella la que estaba buscando el adulterio. Obviamente no con ellos, sino con otra persona que huyó. Y resulta que el adulterio era un asunto muy serio en el pueblo de Israel. Lo vimos en la Eucaristía de ayer. Sabemos que el adulterio se castigaba matando a la persona adúltera y matándola de un modo horrible a piedra. Entonces, pues, esta mujer iba a ser castigada de ese modo, siendo inocente. Y es ahí donde entra la parte que fue leída. Daniel, siendo apenas un joven, está lleno del Espíritu de Dios y movido por un impulso sobrenatural, grita: Yo no soy responsable de esa sangre. Eso extraña a la gente. Y entonces Daniel toma el juicio en sus manos y de un modo muy inteligente lo que hace es separar a los dos que estaban acusando una estrategia muy sencilla. Y entonces dice si es verdad tu historia, ¿debajo de qué árbol sucedió eso? Y resulta que el uno da una respuesta y el otro da otra respuesta. Y ahí queda demostrado que era una historia inventada. Y entonces les aplican el castigo a ellos. Ese es el resumen de lo que hemos visto.

¿Y qué podemos aprender nosotros? Aprendamos tres cositas muy breves, muy concretas. La primera es importante cómo esta mujer persevera en su virtud y se fía de Dios para ella, viéndose en el trance de lo que era prácticamente una violación. Tal vez hubiera sido más sencillo ceder, pero no, ella mantiene su integridad y su dignidad de mujer. Ella se mantiene en sus principios y se mantiene en su virtud. Y cuando es acusada no reniega de su virtud, sino que apela a Dios y se fía de Dios. Este es el primer ejemplo que debemos tener en cuenta. Ella no cede en sus principios y en cambio se fía de Dios. Y finalmente, su súplica es respondida por un camino inesperado. Ese camino es a través del profeta Daniel. Entonces, primera enseñanza para nosotros. No tenemos que traicionar nuestros principios morales. No tenemos que traicionar nuestra convicción más profunda. No, no, traicionemos lo que de veras creemos y está en nuestro corazón. Lo que tenemos que hacer es permanecer fieles y confiar en el Señor. Primera enseñanza.

Vamos con una segunda enseñanza. Todo el pueblo de Israel iba de una manera dócil a ser cómplice de una muerte horrorosa, de una muerte injusta. Y es muy impresionante ver que a toda esa multitud inconsciente la despierta una sola persona, en este caso el profeta Daniel. Yo creo que es importante que nosotros nos demos cuenta que aunque es verdad que hay poder en la opinión pública, y aunque es verdad que hay poder en la masa, en el grupo, también una persona cuando está así ungida por el Espíritu de Dios, una sola persona puede hacer una gran diferencia. Yo creo que un país donde eso se nota mucho es este país. Aquí se recuerda y se recuerda con gusto a personas que con un discurso, personas que con una batalla, personas que con una actitud de vida realmente le dieron un giro a las cosas. Los grandes héroes de los Estados Unidos, como George Washington, como Abraham Lincoln o como Martin Luther King. Era una persona, pero una persona como Martin Luther King con un discurso puede causar un impacto inmenso en mucha gente. No subestimemos. Esta es la segunda lección. No subestimemos el poder de la minoría.

Y la minoría puede ser tan chiquita que sea una sola persona, pero una sola persona si es realmente coherente. Y si está realmente llena de Dios, puede hacer una gran diferencia. Yo creo que a veces somos demasiado derrotistas frente a los medios de comunicación, frente al poder de la televisión o la opinión pública, y ya nos damos por vencidos y decimos no, ya la familia se acabó, ya el amor no existe, ya los matrimonios no duran, ya los jóvenes están entregados al vicio. Ya no hay nada que hacer. ¿Por qué eres tan derrotista? ¿Qué tal que Daniel hubiera sido derrotista? ¿Qué tal que él hubiera sido pesimista en esta historia que hemos oído hoy? Él no se dejó llevar por el pesimismo. Se dejó llevar por el fuego del Espíritu de Dios. Y una sola persona puede hacer una gran diferencia.

Lo tercero, la estrategia que utilizó el profeta Daniel fue muy inteligente. Si lo miramos mejor, fue la inspiración que le dio Dios. Y acuérdate que en la Escritura hay una promesa muy hermosa que se aplica también para ti. La encontramos en la carta del apóstol Santiago. Si alguno está falto de sabiduría, que la pida a Dios, y Él se la dará. Muchas veces queremos resolver los problemas de nuestra casa o los problemas de la sociedad, o los problemas, qué se yo del estudio o del trabajo. Únicamente con nuestra inteligencia. La palabra nos muestra que se necesita más que la inteligencia humana. Hay que pedirle a Dios sabiduría. Y esa sabiduría de Dios es la que nos concede palabras para responder a los que atacan la fe o a los que atacan los principios más preciosos de la vida familiar, los que son fundamento de la vida social.

Entonces son las tres enseñanzas de hoy, tres enseñanzas que yo creo que pueden quedar bien grabadas en nosotros. Primero, ser fieles a nuestros principios y confiar en Dios. Segundo, una persona puede hacer una gran diferencia. Y tercero, no te fíes solo de tu inteligencia. Busca, suplica la sabiduría de Dios.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM