|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
"Estoy con el que me ha enviado".
Homilía k051004a, predicada en 20010402, con 10 min. y 53 seg. 
Transcripción:
Indudablemente el evangelio de Juan es el que penetra con mayor claridad en el misterio que se nos revela en Jesucristo. Cristo es la revelación del Padre, y el Evangelio de Juan es el Evangelio que explicita, que muestra más claramente. Todo eso que está revelado en Cristo. Vamos a tomar algunas frases de las que dice nuestro Señor en este evangelio del Capítulo Octavo, versículos doce y siguientes. Qué tal lo que dice Cristo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido porque sé de dónde vengo y a dónde voy. Ese es un modo muy raro de hablar. ¿Qué quería decir eso? Y les dice Cristo: En cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy. Analicemos esa expresión. Apliquemos nuestro entendimiento a lo que ahí dice el Señor, ya que tenemos este tiempo para eso, para encontrarnos con la Palabra. Y mi testimonio es válido porque yo sé de dónde vengo y a dónde voy. En cambio, ustedes no saben ni de dónde vengo ni a dónde voy. Cristo el Señor dice que su testimonio es válido porque sabe de dónde viene. ¿Qué quiere decir eso? Yo sé de dónde vengo. Pues si nosotros miramos de dónde viene Cristo. De dónde viene la creación, también de dónde viene nuestra vida. Pues finalmente nos encontramos con Dios. ¿Y si va? ¿Y si vemos hacia dónde van las cosas? ¿Cuál es la meta? ¿Cuál es la finalidad del término de todo? ¿Para qué existe todo lo que existe? La razón última que encontramos de nuevo es Dios. Cristo tiene un conocimiento único. De dónde viene y a dónde va Cristo, por decirlo de alguna manera. Conoce las razones de Dios. ¿Por qué esto es importante? Porque, dice Cristo esta frase respondiendo a la acusación de los fariseos: Tú das testimonio de ti mismo. Es que resulta que en la ley de Moisés se dice por lo menos un testimonio tiene que ser de dos o de tres. Y aquí solo aparecía uno, el mismo Cristo. Y la manera como responde Cristo es un momento. Soy uno solo. Pero yo sé de Dios. Sé de dónde vengo y sé a dónde voy. Soy del origen de todo uso, del término, de todo. Todavía más. ¿De donde salió la ley de Moisés? De la revelación de Dios. Cuando Dios le dio la revelación a Moisés, no fueron dos o tres testigos. Ahí solo había uno, Dios. No le vamos a pedir a Dios que traiga otro testigo para ver si le creemos a los dos testigos, a Dios y al otro. A Dios le creemos siendo uno solo. Esto es lo impresionante de las palabras de Cristo. Cristo se aplica a sí mismo lo que se dice de Dios. Nosotros no le vamos a aplicar la ley de Moisés a Dios. No le vamos a decir a Dios que tiene que traer otro testigo u otros dos para que ahí si por el testimonio de dos o tres le creamos. La ley misma de Moisés es una palabra de Dios que fue dada por uno solo, no por dos o tres. Y Cristo dice: Mi testimonio es válido porque sé de dónde vengo y a dónde voy, porque tengo un conocimiento que solo Dios tiene. Dicho de manera más breve en este texto, nuestro Señor Jesucristo se está atribuyendo algo que solo Dios tiene. Está diciendo, está declarando su naturaleza divina, algo que solo Dios tiene, lo tengo yo. Y así como a Dios no le piden que tenga otro u otros dos testigos, a mí tampoco. Mi testimonio es válido. O sea que en el fondo lo que dice Cristo es: mi testimonio es válido porque yo soy Dios, y a Dios no se le piden dos o tres testigos. ¡Qué profundo, qué profundo y qué bonito!. Sin embargo, esa verdadera divinidad de Cristo. Ha aparecido ante nosotros, junto con la revelación de un misterio que no podía conocer Moisés. Dice él: Si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado el Padre. De manera que, por una parte se atribuye él, lo que es de Dios, pero por otra parte está con el Padre y en ese sentido sí son dos. Qué hermoso ver cómo en estas palabras sucedidas en una discusión tan agria, tan antipática, tan fastidiosa, en medio de una discusión tan fastidiosa, Cristo encuentra manera de mostrar, de declarar su misterio. He aquí que nos habla de su divinidad y nos habla de su permanencia junto al Padre. ¿Qué es esto tan bello? Él es enviado del Padre, pero Él está con el Padre. Estoy con el que me ha enviado. Esa frase es como para gente contemplativa, gente enamorada de Dios. Estoy con el que me ha enviado. Ahí está. Me ha enviado, hace referencia a la condición que tiene Cristo entre nosotros, es decir, diríamos, a su naturaleza humana. Esto hace referencia a su permanencia junto al Padre y a su divinidad en la misma naturaleza del Padre. Estoy con el que me ha enviado. Ese es el misterio de Cristo. Exactamente esa frase: Estoy con el que me ha enviado. Nosotros no podemos enviar a alguien sin alejarlo de nosotros. Si una persona es enviada, entonces ya no se queda con el que la envió. Pero Cristo dice: Estoy con el que me ha enviado. Ahí está el misterio de la condescendencia divina que por misericordia se muestra en la naturaleza humana de Cristo. Y por otra parte, la majestad divina que está ahí, en esa naturaleza humana de Cristo que nos revela al Padre. Así encontramos en Cristo un enviado, uno que está cerca de nosotros. Cristo está cerca de nosotros porque el Padre lo ha enviado. Pero Cristo está cerca del Padre porque está con el Padre. Estoy con el que me ha enviado. ¡Qué maravilla! Como dice: Estoy en el que me ha enviado. Quiere decir que está con el Padre y como dice el que me ha enviado, me ha enviado es a vosotros, a los hombres. Entonces está cerca de nosotros. Ahí está el misterio de Cristo. Estoy con el que me ha enviado. cerca del Padre. Cerca de nosotros, los hombres. Ese es Jesucristo. Y así Jesucristo nos va mostrando sus misterios, nos va mostrando quién es Él, quién es Dios. Así el Señor Jesucristo va disipando las tinieblas del error, pero sobre todo va trayendo luz. Por eso dice: Yo soy la luz del mundo. ¿Cómo es Cristo la luz del mundo? Estando con el que lo ha enviado, enviado. Está cerca de nosotros, pero como está con el que lo ha enviado, está junto al Padre. Cerca de nosotros y junto al Padre. Eso es Cristo. Y así Cristo es luz para nosotros. El mismo que junto al Padre y con el Padre, es luz de toda la creación.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|