Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

De la relación de Jesús con el Padre aprendemos que Cristo es Único. La fuente de nuestra bondad es Dios por ello la bondad del cristiano no depende de otros sino del Señor.

Homilía k043021a, predicada en 20250402, con 7 min. y 30 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Los Evangelios de estos días de entre semana están tomados de San Juan, y vamos a seguir escuchando bastante a este evangelista en lo que queda de la Cuaresma. Una de las razones es que Juan, este evangelista, nos muestra con bastante claridad en qué consiste el rechazo a Cristo, y eso es indispensable para apreciar lo que sucede en el momento de la Pasión, porque es que, la pasión de Cristo no es un accidente, no es un hecho aislado, sino que tiene toda una preparación. Es decir, hay todo un rechazo hacia la persona de Jesucristo, un rechazo que se va acumulando, que se va gestando y que las páginas del Evangelio de Juan muestran, muestran con bastante claridad cómo se va gestando ese rechazo al Señor.

Hoy, por ejemplo, aparece uno de los elementos más dramáticos de ese rechazo y, tal vez, uno no se da cuenta de la proporción que esto tiene, me refiero concretamente a cómo Cristo habla de su unión con el Padre. Esta unión con Dios Padre es algo que no podían aceptar, es algo que no podían creer los adversarios de Cristo. Eso que dice el Señor: -Lo que hace el Padre, yo lo hago. Eso es impresionante, es decir, no impresionante, tengo que usar una palabra más fuerte, inconcebible para la mentalidad judía de aquella época y seguramente también de esta época, que se diga que una persona diga, lo que Dios hace, yo lo hago. Eso, eso es inconcebible, eso es inaceptable. Y ese es uno de los motivos del rechazo. Si Cristo se hubiera presentado como un profeta más, alguien que habla en nombre de Dios, pero que no dice palabras tan fuertes como la que acabo de mencionar, seguramente le hubiera ido bien, o hubiera sido más aceptable en todo caso. Pero que diga Cristo: -No es que lo que hace el Padre, yo lo hago. Eso es. Eso es imposible, eso es inaceptable. Y esa es una de las razones del rechazo al Señor.

Nosotros, ¿cómo podemos aprovechar esta enseñanza? Creo que de dos maneras. Primero, darnos cuenta la unicidad de Cristo, es decir, qué es lo que hace único a Cristo. Fíjate que ningún otro líder religioso tiene ese lenguaje. Tú no vas a encontrar ese lenguaje ni en Buda, ni en Confucio, ni en Mahoma. Cristo es único, Cristo es único porque mira las palabras que está diciendo: -Lo que hace el Padre yo lo hago. Y es importante que en esta Cuaresma nosotros purifiquemos nuestra fe. De tanto en tanto se repite la idea de que, todas las religiones finalmente son lo mismo, y todas las religiones van a lo mismo, y todas las religiones son equivalentes y pueden funcionar de la misma manera. No, no, después de que escuchamos el evangelio de hoy, nosotros no podemos seguir utilizando ese lenguaje. Nosotros no podemos seguir diciendo que da lo mismo una cosa que otra. Eso, eso no, eso no corresponde a nuestra fe.

En segundo lugar, esta manera de obrar de Cristo también es una referencia para nosotros. El mismo Cristo nos invita a que tomemos como punto de referencia, tomemos como modelo de nuestra actuación, el modo como Dios Padre obra. Así, por ejemplo, leemos en el Evangelio según San Mateo, que dice Nuestro Señor Jesucristo: «El Padre hace salir el sol sobre malos y buenos. Hace caer la lluvia sobre justos e injustos». Y también leemos en ese mismo Evangelio: «Sed perfectos, como el Padre Celestial es perfecto». De tal manera que, para ser auténticamente hijos de Dios, nosotros somos llamados a tomar esa actitud, esa actitud de, digamos, de seguimiento de Cristo, que finalmente significa obrar como Dios Padre. Y entre otras cosas, esto implica que nuestra bondad no puede depender de la respuesta que haya en otros, del aplauso que haya en otros, de, ¿qué más puedo decir yo?, como del agradecimiento o de la paga que recibamos de las personas. No, nosotros recibimos nuestra bondad del interior de un corazón que ha sido renovado por el amor de Dios. Y esto es lo que significa empezar a obrar como Dios Padre.

Así que, resumamos las enseñanzas de este evangelio. Primero, estamos aprendiendo cuáles son las razones por las que Cristo fue rechazado. Hay gente que dice cosas muy superficiales, que Cristo fue rechazado por su oposición a los líderes políticos de la época, cosas así, es algo tan pobre, es algo tan pequeño. No, Cristo fue rechazado fundamentalmente, y lo aclara muy bien San Juan, por la manera como él se presentaba en su relación con el Padre.

Y, en segundo lugar, de esa relación de Cristo con el Padre aprendemos dos cosas. Primero, que Cristo es único y que debemos ya dejar de lado esa idea que hay, de que no, que todas las religiones son iguales y cosas así parecidas. No, eso no se puede. Y segundo, pues también es importante que tomemos como referencia de nuestra vida a Cristo mismo y, por consiguiente, tomemos como referencia de nuestra vida el modo de actuar del Padre. Empezando, por supuesto, por esa conciencia de que la fuente de nuestra bondad y de nuestro amor está adentro, y que nosotros no dependemos para ser buenos, de que la gente nos reciba bien o nos agradezca. Grandes enseñanzas de vida cristiana que están en este evangelio de Juan, el cual, como ya dije, lo vamos a seguir escuchando en estos días de Cuaresma. Dios te bendiga.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM