Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En este camino cuaresmal vamos descubriendo nuestras cadenas y a Cristo como el único capaz de romperlas, devolviéndonos nuestra dignidad de hijos de Dios.

Homilía k043014a, predicada en 20180314, con 7 min. y 17 seg.

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Transcripción:

El Evangelio está tomado el día de hoy del capítulo quinto de San Juan. Hay que tener presente, mis hermanos, que estamos hacia la mitad del tiempo de Cuaresma y la verdad es que, a partir del Evangelio de hoy, vamos a ir encontrando cada vez más en los textos de la Misa, oposición a las palabras y a la persona de Cristo. El día de ayer hacíamos una reflexión sobre el milagro que realiza Cristo cuando cura a un hombre paralítico, la curación sucede un día sábado. Cristo le dice: «Toma tu camilla y echa a andar». Llevar la camilla, un hombre que había estado paralítico, es para Cristo un modo precioso de proclamar la victoria perfecta de Dios. Antes la camilla me llevaba a mí, ahora yo llevo la camilla. Es decir, hay una victoria, una victoria preciosa del amor y el poder de Dios.

Pero lo que Cristo ve como una manifestación del poder de Dios y como una proclamación de su gloria en medio de la gente, las autoridades judías lo ven como una amenaza a la ley, como una desobediencia a la ley de Moisés. Para ellos, llevar esa camilla en día sábado significa hacer un trabajo, y los sábados, según la ley de Moisés y sobre todo según la interpretación estricta que ellos le dan a la ley de Moisés, los sábados no se debe hacer eso, los sábados no se debe trabajar, no se debe llevar la camilla. Entonces, el que te mandó llevar la camilla, es uno que reta y desobedece a la ley y, por consiguiente, es una persona que no viene de Dios. Ahí entra el conflicto, ahí empieza el conflicto.

El conflicto empieza por el sábado, ahí empieza. Y ese conflicto va a prolongarse y va a acentuarse de modo tal que, prácticamente, a partir de este día, toma nota de este día de Cuaresma, miércoles de la cuarta semana, a partir de este día, hacia la mitad del tiempo de Cuaresma y hasta el final de la Cuaresma, lo que vamos a encontrar es que ese conflicto, esa tensión, ese malestar, se va afianzando, se va empeorando. Y esa situación que se empeora, que se agrava cada vez más, terminará de un modo dramático con la muerte de Cristo en la cruz. Pero dije mal, no termina ahí, en realidad, atraviesa el misterio de la muerte y llega a la luz esplendorosa de la Pascua.

Así que tenemos que hacer dos cosas. Tenemos que aclarar un poco esta polémica sobre el tema del sábado y tenemos que prepararnos para ver cómo va a evolucionar esa tensión que, en su momento, llegará hasta la cruz. ¿Por qué hay tanta diferencia entre la interpretación de las autoridades judías, especialmente escribas y fariseos, y la interpretación de Cristo? ¿Por qué hay tanta diferencia? Parece que la raíz de esa diferencia está en que, a partir de su modo de ver las cosas, estas autoridades judías encontraban una manera de controlar a las demás personas. Es decir, ellos utilizaban su interpretación del sábado, como un modo de afianzarse a modo de autoridad frente a la gente. Es decir, utilizaban su conocimiento, y digo mejor, su interpretación del sábado, como una manera de dominio sobre los demás, nosotros somos los que sabemos qué es el sábado, tú no lo sabes, yo te domino a ti. Lo del sábado, como tantas otras cosas de la ley de Moisés, era una manera utilizada por ellos para controlar, para dominar, un modo de dominar a la gente.

Por supuesto, cuando llega Cristo con una interpretación distinta, la autoridad que ellos pretendían tener queda completamente cuestionada, queda agrietada, y eso les preocupa. El poder, la influencia que ellos tenían sobre la gente queda agrietada, porque Cristo tiene otro modo de ver las cosas. En síntesis, ¿cuál es el modo de Cristo, ver el sábado? En síntesis, es que el sábado es un día de comunión con Dios. Es un día para regocijarse en la presencia del Señor. Es un día para descubrir y manifestar la gloria divina. Y en ese descubrimiento, descubrir también nuestra propia dignidad como hijos suyos, como pueblo suyo, como ovejas de su rebaño, es decir, en la interpretación de Cristo, el sábado no es un fin en sí mismo, sino que es una disposición del pueblo para descubrir y manifestar la gloria divina y así también, descubrir y manifestar su propia dignidad.

Esta tiene que ser la interpretación correcta, porque si uno pretende quedarse con la interpretación de los mismos judíos, es decir que el sábado consiste en no hacer nada de nada y que cualquier trabajo está prohibido, entonces el universo tendría que parar el día sábado. Pero, es evidente que Dios sigue sosteniendo el universo el día sábado, y por eso dice Jesús, mi Padre sigue trabajando, en ese sentido. Es decir, si tú pretendes mirar el sábado como el llegar a la nada, a la inacción, a la parálisis, eso no es lo que Dios hace. Entonces, Jesús les está demostrando su interpretación literalista, su interpretación limitada y torpe del sábado no es cierta porque Dios sigue trabajando, Dios sigue sosteniendo el universo.

Entonces, el objetivo principal del sábado no es llegar a una especie de parálisis. El objetivo del sábado es distinto, es lo que está mostrando Cristo. Pero, al mostrar su interpretación del sábado, Cristo también está mostrando que Él sí que conoce ese que es Señor del sábado. Él sí que conoce el que ha dado la ley del sábado, Él sí que conoce a Dios Padre. Y es sobre todo esto lo que exaspera a sus adversarios, porque entonces ellos sienten que ellos son los que no conocen, y si no conocen, toda su autoridad cae por tierra. Estamos apenas en los comienzos de estas polémicas que van a ocupar mucho espacio en la Cuaresma. Pero es interesante hacer este recorrido, porque en ese recorrido vamos descubriendo también nuestras cadenas y, sobre todo, vamos descubriendo a Cristo como el único que es capaz de romperlas.

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