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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La vida cristiana se basa en dejarnos sanar por Jesús y abrirnos a su testimonio. Estar dispuestos a que Nuestro Señor nos cambie, a que por su acción seamos levantados para luego ayudar a levantar a otros.
Homilía k042024a, predicada en 20250401, con 5 min. y 2 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos, hay dos preguntas claves que aparecen en el Evangelio de hoy y si las examinamos bien, veremos en ellas un resumen de toda la vida cristiana. La primera pregunta es la que Cristo le hace a este paralítico, es un hombre que lleva treinta y ocho años con esa terrible y dolorosa limitación física y Cristo le pregunta ¿Quieres quedar sano? parece una pregunta superflua, ¿no? porque parece evidente que una persona que ha sufrido durante tanto tiempo, quiere quedar sana. Pero pronto nos damos cuenta de que no es una pregunta superflua. En efecto, fácilmente sucede que nos acostumbramos a nuestras heridas, nos acostumbramos a nuestros dolores. Y hay personas que no quieren curarse sino que quieren aprovechar su dolor.
De hecho, fíjate que eso es exactamente lo que sucede con la mayor parte de las ideologías de izquierda y algunas de las de derecha. No es sanar los problemas, no es sanar la sociedad, sino más bien convertir el dolor en rabia para que esa rabia se transforme como en una especie de ola que lleva al poder a ciertos líderes que están precisamente en la tarea de fomentar el odio, fomentar la división. Entonces, ahí tenemos un ejemplo de cómo algunas veces no queremos sanarnos, sino más bien queremos aprovechar nuestras heridas. Y hay otros ejemplos también en el mundo, llamémoslo así, micro, ya no en lo macro, sino en lo micro. Hay personas, por ejemplo, que tienen ciertos dolores y aprovechan sus dolores para manipular a las otras personas, para crear lástima, para victimizarse. O sea que no siempre, no siempre se puede dar por hecho que una persona quiere sanarse solamente porque ha estado enferma.
Otro elemento que yo creo que hay que tener en cuenta, es decir, la otra pregunta, es la que le hacen al paralítico una vez ya curado, le preguntan ¿Quién es el que te ha curado? él al principio no tiene una respuesta. Solo cuando se encuentra con Cristo en el templo se da cuenta de quién es el que lo ha curado y da esa respuesta. Pero yo quiero concentrarme más que en la respuesta, en la pregunta ¿Quién es el que te ha curado? porque esa pregunta apunta al misterio de Cristo, el misterio de su amor, al poder de su bondad y de su misericordia. ¿Quién es el que te ha curado? ¿Quién es el que te ha hecho tanto bien? ¿Quién es el que ha tenido tanta paciencia contigo? ¿Quién es el que te ha enseñado y te ha levantado? por algo le decía el apóstol San Pablo a su discípulo muy querido, a Timoteo le decía acuérdate de Jesucristo, que vive resucitado de entre los muertos. Acuérdate de Jesucristo, es lo mismo que contiene esta pregunta ¿Quién es el que te ha curado? ¿Quién es el que ha hecho una diferencia en tu vida? ¿Quién es el que ha hecho que tu vida ahora tenga un propósito, tenga un sentido? ¿Quién es ese? y ahí nos damos cuenta de cuánto vale esa segunda pregunta.
Fíjate cómo estas dos preguntas, de alguna manera condensan lo que es la vida cristiana, porque tenemos por una parte esa pregunta ¿Quieres quedar sano? que es la pregunta que nos abre a la acción de Cristo. Y luego tenemos la pregunta ¿Quién es el que te ha curado? que nos abre al testimonio sobre Cristo. Primero ser sanados, transformados, levantados, educados por Cristo y segundo, pues abrirnos al testimonio sobre Cristo, abrirnos a ese testimonio que hace de nosotros evangelizadores, hace de nosotros testigos.
Así que, pues, demos gracias al Señor por esta oportunidad que nos da para renovar nuestra vida cristiana. Todo en dos preguntas te las repito ¿Quieres quedar curado? es decir, ¿Quieres abrir tu vida al poder de Cristo? y segundo, ¿Quién es el que te ha curado? estás dispuesto a transformar tu vida, estás dispuesto a abrir tu boca, abrir tu vida para que otros conozcan al Señor. ¿Estás dispuesto primero a que Él te cambie y segundo, para que Él a través de ti cambie a otras personas? Ahí está la vida cristiana. Que Dios nuestro Señor te bendiga y que aprovechemos esta Cuaresma que va avanzando a muy buen ritmo. Amén.

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