|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La magia y la superstición se superan por medio de la presencia de Cristo.
Homilía k042002a, predicada en 19990316, con 4 min. y 0 seg. 
Transcripción:
En cierto sentido tenían razón los judíos, porque el sábado estaba prohibido traer y llevar cosas. Y Jesús le dice a este hombre curado que lleve una cosa, un objeto que ciertamente no era liviano, que lleve una camilla y que la lleve a la vista de toda la gente. Parece, pues, que efectivamente ahí se está quebrantando esta ley del sábado. Pero si nos damos cuenta, más que el solo llevar la camilla de lo que se trata es como de ese estribillo que repite el Evangelio toma tu camilla y echa a andar, son las dos cosas. Este hombre que había estado paralítico cuando lleva su camilla, no es un hombre que está haciendo un trabajo, es un hombre que le está dando la gloria a Dios, el único que lo ha curado. Llevar la camilla desde la perspectiva de Jesús no es un trabajo que se hace en sábado, sino es una glorificación de Dios que se hace en sábado. De esta manera los judíos nos damos cuenta nosotros habían perdido el sentido del sábado porque lo habían reducido a la inactividad suya, La inactividad de ellos y el verdadero y profundo sentido del sábado es que fuera un día de comunión con Dios, un día de encuentro profundo con la gloria de Dios. De aquí sacamos una enseñanza para nosotros. El verdadero sentido de nuestro descanso no es la inactividad, sino la búsqueda, la búsqueda de la gloria de Dios. Y esto, pues, puede decirse de aquel mandamiento de la santificación de las fiestas. Santificar las fiestas, concretamente santificar el domingo, no es simplemente asistir, participar de la Santa Misa, sino es buscar que ese sea un día en el que todo le dé la gloria a Dios, desde nuestros pensamientos hasta nuestras obras. Por otra parte, este es un evangelio muy útil para mostrar la superación de la superstición y de la magia por medio de la presencia de Cristo. El agua de esa piscina se creía que era como una especie de santuario y que a veces se removía el agua y entonces el que llegaba primero se obtenía la salvación. Pero fíjate cómo la sanación que llega así por la magia no es una proclamación de la gracia. Uno se pone a pensar en el caso de este paralítico, ¿Cómo iba a llegar a él de primero si precisamente estaba paralítico? Es decir, lo que es mágico, lo que es supersticioso no habla de la gracia, sino que en el fondo sigue el mismo esquema de que recibe más el más avispado recibe más el más rico o el más poderoso. En cambio, Jesucristo se fija en esto precisamente el que no podía moverse. De modo que este evangelio también es muy útil para hacer una catequesis sobre la diferencia entre la magia y la gracia. La magia, lo mágico, lo supersticioso, no rompe el esquema del negocio. El que puede moverse más rápido se puede curar. Pero ¿Qué sacamos con eso? Si el que más necesita curarse es el que no puede moverse tan rápido. Al contrario, la gracia atiende más al más necesitado, sea que pueda correr o que no pueda correr. Dios, que hizo el lugar de su milagro, esa piscina, ese lugar de agua, pues haga también fecunda nuestra vida el agua del bautismo que emanando del templo de Dios nos ha renovado.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|