Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No esperemos que todo en nuestra vida se resuelva para empezar a amar, a servir y evangelizar. Entendamos que la fe no es fantasía, la obra de Dios es real y verificable.

Homilía k041016a, predicada en 20240311, con 6 min. y 34 seg.

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Transcripción:

El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Me parece que esta frase apunta al mensaje central del Evangelio de hoy, tomado de San Juan. En el capítulo cuarto se encuentra Cristo en Cafarnaún, que es la región de Galilea, es decir, hacia el norte. Y un funcionario real le suplica ven a curar a mi niño, se está muriendo.

Cristo hace un comentario que indudablemente podría desalentar a aquel hombre. Dice Cristo Si no veis signos y prodigios, no creéis. Pero este hombre insiste, se está muriendo de verdad te necesito. Y entonces Jesús le dice Vete, tu hijo se ha curado. Y el hombre creyó en Jesús y se puso en camino.

Me parece que esta lectura es una oportunidad magnífica para descubrir una dimensión profunda de la fe. Y es que la fe nos mantiene en movimiento. Con la ayuda del Espíritu Santo permíteme que desarrolle un poco esta idea. La fe nos mantiene en movimiento. Si este hombre no hubiera estado convencido de que el hijo se había curado, pues él no se iba del lado de Jesús. Hubiera seguido presionando, insistiendo, pero ante la sola palabra del Señor, él creyó y se puso en camino. Es decir, él no podía saber en ese momento, cuando no había celulares, él no podía saber en ese momento que su hijo ya estaba curado. No podía saberlo, pero aunque no lo supiera, aunque no tuviera la certeza, creyó. Y porque creyó, se puso en camino.

De aquí yo quiero sacar un par de lecciones con la ayuda del Espíritu Santo. Primero a veces los problemas de la vida nos paralizan. Tengo un problema laboral. Tengo una angustia en el trabajo y pongo a girar toda mi vida en torno a ese problema. Es decir, paralizó todo lo demás. No puedo hacer nada más. ¿Por qué? Porque tengo un problema. Ese problema me paraliza y es muy interesante ver cómo este hombre no se paraliza. Él creyó y fue la fe la que le permitió seguir avanzando, ponerse en camino.

Si nosotros vamos a esperar a que se nos arreglen todos los problemas, a que todo en nuestra vida funcione, para entonces sí servir, para entonces sí ayudar. Nunca vamos a ayudar, nunca vamos a servir, porque siempre habrá cosas que no encajan, que nos fastidian, que nos preocupan, que nos duelen. Es hermoso ver que este señor se pone en camino. Él no sabía si el problema estaba resuelto o no. Él sabía que había alguien que se llama Jesús, que se había hecho cargo de eso y entonces él avanza. Entonces la primera lección es esa. No podemos estar esperando a que se nos arregle la vida entera para empezar a servir, para empezar a amar, para empezar a evangelizar. Esa es una primera lección.

Una segunda lección que podemos tomar de aquí. Este hombre se pone en camino y va a su casa. Cuando llega a su casa se entera de cuándo se ha curado el niño y fue aquella hora en la que Cristo le dijo tu hijo se ha curado. Es decir, que él, en cierto sentido, verificó el milagro, incluso hasta el punto de la hora. Verifica el milagro. Y este punto también es interesante porque las obras de Dios, los prodigios de Dios, ni son fantasías, ni son exageraciones, ni requieren de nuestras mentiras. La obra de Dios es verificable, incluyendo, por supuesto, los milagros de curación, los milagros de sanación son verificables. La iglesia no le tiene miedo a la verificación. Hay una cierta tendencia un poco espiritualista, un poco mística o misticoide, que se opone a la ciencia.

Por el contrario, cuando he tenido oportunidad de participar en congresos de sanación, cuando he hecho oraciones por la sanación de las personas, siempre les digo vaya donde su médico, verifique. Dios no le tiene miedo a la verificación. El terreno de la fe no es el terreno de la fantasía, de la ilusión, de la imaginación. El terreno de la fe es el terreno sólido del conocimiento de lo verdadero. La fe no es un simple querer, un ilusionarse, un suponer. La fe es victoria que se puede comprobar.

Así que nos quedan esas dos grandes lecciones. Primero, que no esperemos a que todo se nos resuelva para empezar a andar. Y segundo, que es necesario que entendamos que la fe no es fantasía, no es ilusión, es algo perfectamente real y verificable. En contra de lo que dice un cierto cientificismo que se burla de la fe como afirmación sin evidencia. Si hay alguien que tiene evidencia del amor de Dios y de la obra de Dios, es el creyente. Qué hermoso mensaje de fe para esta Cuaresma.

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