|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La alegría de paraíso que anuncia Isaías indica algo más profundo: una nueva creación. A ella se accede por la fe.
Homilía k041002a, predicada en 20110404, con 4 min. y 17 seg. 
Transcripción:
¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? Qué hermoso que esta cuarta semana de Cuaresma empieza con esas palabras del Capítulo Sesenta y cinco de Isaías. Es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, de bendición. Dios compromete su propia Palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece, la paz se afianza, la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento. Es un panorama maravilloso. Se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal. Indudablemente, Isaías en este Capítulo Sesenta y cinco, tiene en mente algo similar. Hay abundancia y paz. Hay bendición y seguridad. Pero es que sí hay un nuevo paraíso, es porque hay primero una nueva creación. Y es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente las palabras del texto para la misa de hoy empiezan diciendo: Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva. Es decir, el Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el universo. Por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto. Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer éste y muchos más universos. Y por eso es posible la nueva creación. Y ésta es una clave muy importante para comprender lo que significa la vida y la obra de Jesucristo. Con Él empieza una nueva historia, con Él empieza la nueva creación y la puerta para asomarnos a esa nueva creación es darle pleno permiso, total autoridad y autorización a Dios, para que Él haga todo lo que quiere hacer. Esa total autorización, esa absoluta confianza en el Señor es exactamente lo que significa la palabra fe. Y aquí encontramos una relación con el Evangelio. El Evangelio está tomado del final del Capítulo Cuarto de San Juan. Se trata de la curación del hijo de un cierto funcionario. Este hombre, aunque tiene mucho poder para hacer muchas cosas, porque precisamente ha sido delegado y tiene lo que llamaríamos hoy poder del Estado. Es alguien que tiene poder en sus manos, pero se da cuenta que esto se escapa de sus manos y esa es la clave para la fe. Hay cosas que están en nuestras manos. Hay cosas que nosotros podemos hacer, pero hay cosas que no podemos. Hay cosas en las cuales nuestra única estrategia, la única, es la confianza. Nuestra única estrategia es saber que nosotros no somos ni los dueños del universo ni somos administradores de todo lo creado. Únicamente cuando unimos nuestro corazón a Dios, Él puede a través de nosotros gobernar la naturaleza, como aparece también en el Génesis cuando Dios dice: al hombre que crezca y se multiplique, y que domine sobre las criaturas en nombre suyo, no para destruirlas. Así que, ¿Cuál es la enseñanza de hoy? Que Dios tiene promesas inagotables, que esa es una nueva creación y que para experimentar la nueva creación, desde ya hay que abrirse a la fe como confianza radical en el poder de Dios Padre manifiesto en su Hijo. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|