|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿A dónde va el plan de Dios, a dónde va la plenitud humana si normalizamos el pecado? Jesús nos propone no bajar la exigencia sino resguardarnos en su gracia y auxilio.
Homilía k033020a, predicada en 20230315, con 4 min. y 13 seg. 
Transcripción:
Esta sencilla reflexión se resume en un punto, la solución no es bajar la exigencia. Tratemos de explicar esa frase y cómo se conecta con el Evangelio de hoy. A ver, el Evangelio de hoy nos habla de la relación entre Cristo y la ley, de la ley de Moisés. Y sabemos que la ley de Moisés era muy exigente, mucho, sobre todo si comparamos la forma de vida de los pueblos que rodeaban al pueblo judío, nos damos cuenta que la ley de Moisés era algo así como un monte Everest en aquel lugar. Es una altura moral, de pureza, de amor, de generosidad, de fidelidad, pero en fin, una exigencia a la que nadie alcanza. Entonces, pues, una tentación es bajar la exigencia, y es una tentación que está también en nuestro tiempo. Como parece muy difícil ser fiel en el matrimonio y la gente se está divorciando, bajemos la exigencia y empecemos más bien a normalizar, verbo muy peligroso de nuestro tiempo, empecemos a normalizar las parejas que se han vuelto a casar, normalicemos.
Fíjate que yo no estoy diciendo que nos llenemos de crueldad ni de ataques y condenas contra estas personas. El problema está en normalizar. Y normalizar significa, ya no exigimos tanto, ahora vamos a exigir menos. Entonces vamos a normalizar, normalizar que la gente usa anticonceptivos, normalicemos la práctica homosexual, normalicemos el adulterio, normalicemos que hay chicas que tienen un embarazo por violencia o, mucho más frecuentemente, por relaciones con sus novios, y normalicemos entonces el aborto, normalizar.
Pero, Cristo nos muestra que la solución no es normalizar y las palabras de Él que indican, no le quiten su fuerza a la ley, eso es lo que está diciendo Cristo, nos está diciendo: -Miren, no bajen la exigencia, el camino no es ese, el camino no es que hagamos entre todos una inmensa cobija que es la cobija de la mediocridad y más o menos digamos así, con una sonrisa medio cínica, mira, tu eres un mediocre, tu eres otro mediocre, yo soy otro mediocre, ni tu vives tu matrimonio, ni tu vives tu castidad, ni yo vivo mi sacerdocio. Pero entonces, tapémonos todos con la misma cobija. ¿A dónde va el plan de Dios?, ¿a donde va la plenitud humana, si empezamos a normalizar las cosas? O sea que, también se puede resumir esta predicación con esa frase, cuidado con el verbo normalizar.
Entonces, ¿cuál es la propuesta de Cristo sabiendo que esas exigencias son tan altas?, ¿cuál es la propuesta de Cristo? Pues la propuesta de Cristo es que la exigencia no baja, pero la ayuda sí crece. Y la ayuda es que ahora tienes a Cristo en tu vida, y la ayuda es que ahora no batallas solo y la ayuda es que ahora viene en tu auxilio el poder del Espíritu Santo, y la ayuda es que todos, absolutamente todos, hemos de pertenecer a comunidades de fe, esa es la verdadera ayuda. Esa es la verdadera ayuda que estemos en comunidad, que vivamos la gracia del Espíritu, que recuperemos la conciencia de que Cristo está con nosotros, que nos alimentemos de la Palabra y los sacramentos. Entonces, no es bajar la exigencia, sino reconocer que nuevo, nueva ayuda, nuevo auxilio viene no solo para que alcancemos lo que quería la ley, sino muchísimo más. Así que cuidado con el verbo normalizar, y cuidado con la cobija de la mediocridad.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|