Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Aprovechemos la Cuaresma para volver a nuestro Dios porque estamos desatendiendo a Quien más nos conoce, a Quien más nos ama, a Quien busca de manera perfecta nuestro bien.

Homilía k033018a, predicada en 20210310, con 6 min. y 13 seg.

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Transcripción:

Las lecturas de hoy nos hablan de mandatos y nos hablan de obediencia, es decir, esa clase de lenguaje que a duras penas podemos soportar cuando se trata de religión. Obediencia, entonces tengo que hacerle caso a Dios. Y como se supone que la Iglesia, de algún modo, representa ese Dios, entonces tengo que hacerle caso a la Iglesia, hacer caso, obedecer. Esas palabras han sido rechazadas vigorosamente, con desprecio, con odio, con rabia, han sido desplazadas, han sido despreciadas por mucha gente.

Voy a recordar algunos de los que se han burlado o han atacado la obediencia a Dios. Por ejemplo, Carlos Marx decía que, la religión es como una droga, la religión es el opio del pueblo, como quien dice, si vas a seguir el camino de la religión, quiere decir que tú vives como drogado, vives engañado, vives en un mundo falso, así se burlaba y así atacaba Marx a la religión.

Observemos lo que decía Nietzsche, por ejemplo, aquel filósofo famoso por su hostilidad contra el cristianismo, entre otras cosas, decía Nietzsche que, existe la moral de los señores y existe la moral de los esclavos. Y según él, la moral de los señores es la de aquellos que no necesitan pedir permiso a nadie ni apelar a nadie, sino que siguen el impulso vital del proyecto que quieren realizar, de lo que quieren hacer de su vida. Mientras tanto, los esclavos somos nosotros, nosotros los que le hacemos caso a Dios, los que preguntamos si esto es bueno o es malo, somos esclavos, según Nietzsche.

Y Nietzche tiene también otra expresión que es que es muy fuerte a ese respecto, él dice que el cristiano, sobre todo cuando habla del perdón o de la misericordia, dice que el cristiano es una especie de cobarde que como no se atreve a vengarse, como no se atreve a hacer las cosas por su propia cuenta, entonces se resigna y se da un contentillo mental diciendo bueno, yo lo perdono, pero yo lo perdono es porque no me atrevo a rectificar las cosas y hacer valer mis derechos. O sea que, según Marx, somos unos drogados ilusos. Según Nietzsche, somos gente cobarde, somos esclavos.

Según Sigmund Freud, nuestro Dios es también una fantasía, una especie de fantasía que reemplaza al papá que se nos fue, como la figura paterna va quedando en el pasado. Entonces, reemplazamos esa figura paterna con una especie de introyección del superyó que hace que dentro de mí siga teniendo poder, esa voz que yo la atribuyo a un Dios, de manera que Dios sería algo así como el reemplazo del papá que ya no está. Esa es la idea, una vez más es una fantasía, es un infantilismo, es una incapacidad de afrontar la vida.

Palabras semejantes han tenido otros, pero lo que a mí me parece más gracioso y no voy a dar más ejemplos, lo que me parece muy gracioso es que muchos de estos, y también nosotros, todo el tiempo somos obedientes, es decir, somos obedientes a muchas cosas, somos obedientes a muchas personas, a muchas teorías, menos a Dios. Me explico, somos obedientes al médico que nos dice que tenemos que tomarnos tal o cual medicina. Hoy mucha gente es de una obediencia estricta a un régimen, a una dieta, a un entrenador de gimnasio. Somos obedientes, muchas mujeres son obedientes a lo que las amigas piensen.

Me acuerdo el caso de una amiga que tenía un admirador, decimos en algunos países, un muchacho que a ella le gustaba mucho y claramente él le gustaba también a ella. Y entonces, este muchacho digamos que quería tener una relación de noviazgo con ella. Pero resulta que como esta era una chica de cierta clase social y todas sus amigas eran de esa clase y este muchacho en comparación era un pobretón, entonces ella obediente, muy pero muy obediente a sus amigas, terminó por rechazar una posible relación con ese muchacho porque no cabía en su círculo social, dime si eso no es obediencia.

Hay gente que obedece a las redes sociales, y si las redes sociales dicen que hay que ponerse el pañuelo verde y ser abortista y ser bisexual, y todos bisexuales, entonces, todos bisexuales. Si las redes dicen que hay que ponerse un tatuaje en alguna parte o en muchas partes del cuerpo, todos a tatuarnos. Obedientes somos, somos obedientes, obedientes con todos menos con Dios. Y eso es lo grave, que estamos desatendiendo al que más nos conoce, al que más nos ama, al que puede buscar de mejor manera, con mayor profundidad y para siempre, nuestro bien. Pero para eso está la Cuaresma, para que recapacitemos, para que salgamos de ese engaño, para que empecemos a caminar tras las huellas de Aquél que realmente nos ha amado.

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