|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Por Jesucristo y con la gracia del Espíritu Santo la ley entra en nuestros corazones logrando alcanzar ahora sí su plenitud, que seamos su pueblo y Él sea nuestro Dios.
Homilía k033015a, predicada en 20190327, con 4 min. y 51 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del capítulo quinto de San Mateo, pertenece entonces al Sermón de la Montaña. Recordemos siempre dónde está ese texto precioso, capítulos cinco, seis y siete de San Mateo contienen la más completa colección de palabras, discursos de nuestro Señor. Y esos tres capítulos cinco, seis y siete de San Mateo se conocen como el Sermón de la Montaña, ¿qué nos enseña el fragmento de hoy tomado de este sermón? Nos habla de la importancia de llevar a la práctica la palabra. Es algo que encontramos también en la primera lectura, del libro del Deuteronomio, y es algo que también nos recuerda, por ejemplo, el apóstol Santiago, también él nos dice en un pasaje de su carta: «Llevad a la práctica la Palabra y no os limitéis a escucharla».
Efectivamente, esa palabra quiere dar fruto en nosotros, y ese fruto no se limita a nuestros pensamientos, ni siquiera se limita a nuestras palabras. Catalina de Siena decía que, las palabras son como las hojas en un árbol frutal. Si tú ves hojas, pues ves que el árbol está vivo, pero tú no esperas solamente hojas, tú quieres flores perfumadas y, sobre todo, quieres el fruto. Entonces, las palabras dicen que el árbol está vivo, pero lo que Dios espera de nosotros es mucho más, Él espera obras, que aparezcan las obras. Hay algo interesante en esto de las obras y es que, el Señor nos dice: «Yo no he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud». Y también habla de las obras, ¿qué relación hay entre las dos cosas?
Para comprender qué significa esto de darle plenitud a la ley, conviene que, en medio de toda la riqueza de los mandamientos de la ley de Moisés, nos preguntemos: ¿todo eso para qué?, ¿cuál era el propósito de la ley de Moisés? La misma Torá, la misma ley de Moisés lo explica, toda esa ley tiene un propósito. Ustedes serán mi pueblo, dice el Señor, y yo seré su Dios. El propósito de la ley de Moisés es ése, que nosotros seamos el pueblo de Dios y que Él sea nuestro Dios. Pero, ¿esto lo pudo conseguir la ley de Moisés? No, ahí está el problema, que la ley de Moisés no podía conseguir esto, porque la ley de Moisés era un mandato muy sabio que ilumina nuestra conciencia, pero era un mandato externo, un mandato que no alcanzaba a cambiar nuestro corazón, que no alcanzaba a mover nuestro ser, así no es. Por eso, ya los profetas, por ejemplo, Jeremías o Ezequiel, hablaron de una nueva alianza y hablaron de cómo Dios iba a escribir su ley en nuestros corazones.
Entonces, ¿qué es la plenitud de la ley? La plenitud de la ley no es cambiar la ley, en el sentido de cambiar su propósito. El propósito de la ley, que es que Dios sea nuestro Dios y que nosotros seamos su pueblo, ese propósito no ha cambiado. Por eso, la ley no está abolida, el propósito sigue siendo el mismo, pero ahora esa ley es nueva y esa ley ha alcanzado plenitud, porque ahora esa ley llega a nuestros corazones, con el valor infinito de la Pasión de Cristo, con el ejemplo de su inmolación que revienta las barreras de nuestro pecho y con la gracia, sobre todo con la gracia del Espíritu Santo, esa ley ahora entra en nosotros, ahora esa ley se hace nuestra y esa ley que llega hasta nosotros puede alcanzar su plenitud.
Entonces, ¿qué quiere decir que la ley llegue a su plenitud?, quiere decir que eso que quería la ley, es decir, que nosotros seamos su pueblo y que Él sea nuestro Dios, ahora sí se va a poder cumplir por Cristo. No ha quedado abolida la ley, sino que ha llegado a plenitud. No ha cambiado su propósito, pero ahora, gracias a Cristo, sí alcanzará su meta. Y por supuesto, si esa ley llega a nosotros con esa fuerza del Espíritu, si está realmente en nuestros corazones, si es realmente nuestra, eso lo demostrarán, eso lo probarán nuestras obras.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|