Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Acerquémonos con humildad y sabiduría a los mandamientos de Dios para encontrar en ellos el camino de vida que tal vez hemos extraviado.

Homilía k033014a, predicada en 20180307, con 5 min. y 42 seg.

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Transcripción:

Muchas personas tienen dificultad en acercarse a la Sagrada Escritura y descubrir que las palabras de la Biblia, son palabras para nuestra salvación. Por ejemplo, si yo estoy familiarizado con los códigos que tienen las sociedades hoy, por ejemplo, Código Civil, Código Penal, Código de Policía, y con esas ideas en la cabeza, me voy a la Biblia, entonces miro la ley, la ley de Moisés y yo pienso que es otro código más. Es natural entonces, que muchas personas consideren que, así como yo puedo cometer una infracción de tránsito y nada pasa si nadie me vio, así también las leyes que encontramos en la Biblia son simples disposiciones que, en un momento dado, me pueden servir o no me pueden servir.

Y de ahí seguramente, viene la idea de que yo puedo escoger lo que a mí me parezca dentro de la Biblia. Quizás me llama la atención el enfoque social de la Sagrada Escritura, pero no me gusta tanto lo que la Biblia enseña sobre el matrimonio o la sexualidad. Entonces, viene la idea de la religión como un supermercado, porque de hecho muchas personas juegan con las leyes de su respectiva sociedad, si yo sé hacer la trampa, entonces mis negocios salen bien, aunque en el fondo sea una trampa. Si nadie me vio, repito, cuando yo cometí la infracción, no pasa nada. Entonces, ese mismo doblez y esa misma conveniencia personal que utilizamos con los códigos y las leyes de esta tierra, los trasladamos, esa misma perspectiva la trasladamos a la Palabra de Dios y es un gravísimo error.

El texto de hoy, tomado del libro del Deuteronomio, nos ayuda a salir de ese error, nos está diciendo que la ley de Dios es otra cosa. Fíjate las palabras que nos dice: «Escucha los mandatos y decretos, así viviréis». Así viviréis, es decir, son palabras que favorecen la vida. Luego dice en otra parte: «Estos son mandamientos justos. Esta es tu sabiduría», la ley aparece ligada a la sabiduría. Y en otra parte, también del pasaje de hoy, la ley aparece asociada a la justicia, son mandatos justos. Entonces, la ley está asociada en la Sagrada Escritura, por lo menos a la vida, a la sabiduría y a la justicia. No es un simple código, no es un simple conjunto de disposiciones, es algo diferente. Sobre todo, me llama la atención la asociación con la vida, porque es algo que estamos viviendo, estamos experimentando dramáticamente en nuestra época. A medida que nos vamos alejando de Dios, la muerte se multiplica.

Como ya han dicho muchos, sacamos a Dios de las escuelas y luego encontramos violencia y encontramos agresión y encontramos ataques y violaciones entre menores de edad. Y la gente se pregunta ¿qué hacer, qué hacer? Pues es que hemos sacado a Dios, sacamos a Dios de la medicina y entonces tenemos suicidio asistido y tenemos aborto y tenemos eutanasia. Sacamos a Dios de nuestra manera de descansar, de nuestro entretenimiento y las cabezas se pueblan, las cabezas se rellenan de todo tipo de vanidad, vulgaridad, pornografía, mentira. Sacamos a Dios de nuestros discursos, sacamos a Dios de la política y entonces, encontramos una perpetua lucha por ver quién roba más con más astucia. Es decir, que los mandamientos no son simples acuerdos o convenciones para ver qué escojo yo. Los mandamientos son caminos de vida y no se separa uno impunemente de un camino de vida.

Yo comparo los mandamientos de Dios con las recomendaciones que da un buen médico. Si el médico me dice, usted no debe comer esto, si el médico me dice, usted debe tomarse esta pastilla. Eso no es simplemente, a ver cómo le hago trampa al médico, es que, si no hago eso, el daño viene para mí y pierdo incluso hasta mi vida. Así debemos aprender los mandamientos de Dios. Entonces acerquémonos con humildad y con sabiduría, y encontremos en esos mandamientos el camino de vida que tal vez hemos extraviado. Ese camino que está hoy tan ausente de la vida de tantas personas, no será por eso por lo que experimentamos tan dura, tan dura muerte.

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