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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Obedecer es no sólo sensato sino indispensable cuando me doy permiso de aprender y dejarme guiar por uno que conoce más y quiere mi bien.
Homilía k033008a, predicada en 20130306, con 4 min. y 26 seg. 
Transcripción:
El capítulo cuarto del libro del Deuteronomio nos aporta la primera lectura, en el día de hoy. Encontramos a Moisés hablando al pueblo y exhortando, fundamentalmente, a la obediencia. Ese hecho nos invita a reflexionar durante unos minutos sobre esta virtud tan despreciada, pero en realidad tan necesaria. Yo creo que cuando se habla de obediencia, inmediatamente viene una especie de sabor de frustración o de derrota. Me acuerdo mucho de una página web que encontré en Internet hace unos años, es una página de una persona atea. Y como muchos ateos, este también se burla de los creyentes. Entonces decía él, solo el que tiene vocación de oveja necesita un pastor. Por supuesto, hay bastante arrogancia en esas palabras, porque lo que él quiere decir es: -Yo no necesito pastores que me estén guiando, yo no soy oveja, no soy rebaño, yo reconozco qué es lo bueno para mí, yo tomo mis decisiones, yo ya llegué a la mayoría de edad.
Un personaje, que no era ateo, pero que murió sin saber los favores que le hizo al ateísmo, es el filósofo Emmanuel Kant, Emmanuel o Immanuel Kant dijo que la ilustración es la llegada a la mayoría de edad, aquel movimiento intelectual, académico, cultural que tuvo tanta fuerza en el siglo XVIII, primero en Alemania, luego en Francia, ese movimiento queda descrito en las palabras de Kant diciendo que es la llegada a la mayoría de edad y el mismo Kant, en una obra que se llama: «¿Qué es la Ilustración?», pues da el ejemplo o da varios ejemplos, dice como el niño necesita de su maestro, de su profesor, y los feligreses necesitan del sacerdote, pero que la persona que realmente ya es mayor de edad, la que puede pensar con su propia cabeza, no necesita tantos maestros, no necesita tantos pastores. Fíjate que, es una postura muy semejante a la del ateo que te mencioné antes, y por eso digo que la obediencia tiene mala prensa, porque se cree que obedecer es como renunciar a la propia capacidad de pensar y de decidir.
Pero esa impresión es errada, cuando yo voy donde el médico, ser sensato es obedecer al médico. Yo no sé todo lo que el médico sabe y por eso le obedezco. Y la obediencia marca nuestras vidas, especialmente allí donde existe esto que llamamos civilización. La gente respeta los semáforos o debe respetarlos, y eso también es obedecer. Obedecemos los planes de ordenamiento territorial, obedecemos las leyes del país, obedecemos convenciones, incluso obedecemos cosas que no deberíamos obedecer, como una cantidad de modas tontas que no sirven sino para exhibir el cuerpo humano, y para todo eso somos obedientes. Entonces la pregunta es, si en realidad somos obedientes a tantas cosas, a tantas teorías y a tantas personas, ¿no es más lógico obedecer a Dios? Eso es lo que dice Moisés, pone en práctica lo que Dios te dice, haz caso. Ya le haces caso a muchas cosas, a muchas tendencias, a muchas ideologías, a muchas modas, ¿a dónde te lleva todo eso?, ¿no es este el tiempo para empezar a hacerle caso a Dios?, ¿no merecerá él, tu obediencia?

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