Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El reconocimiento de nuestras faltas no sólo nos hace humildes sino que también nos abre la puerta a la compasión.

Homilía k032016a, predicada en 20230307, con 4 min. y 3 seg.

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Transcripción:

Hay varias cosas que están claras con respecto al perdón. Yo quiero mencionar cuatro. La primera es que aquella persona que es consciente de sus propios pecados, de sus propias faltas, tiene mayor facilidad para perdonar. Cristo, en más de una ocasión relaciona el perdón que recibimos y el perdón que damos. De hecho, en el Padre Nuestro está esa relación.; Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Hay una relación ahí. Esto quiere decir que aquella persona que examina mejor su conciencia, aquella persona que conoce mejor sus faltas, es la persona que va a tener una mayor posibilidad de perdonar. Ese es el primer dato. Conócete, reconoce tus faltas, reconoce tus vacíos, reconoce tus errores, número uno.

Número dos, es más fácil perdonar cuando nosotros entendemos que la falta de perdón en primer lugar nos perjudica a nosotros mismos. Sobre esto hay frases magníficas. Por ejemplo, una que me gusta mucho dice, que la falta de perdón es como tomarse un veneno esperando que el enemigo se muera. Cada día que no perdonas, cada día que te abstienes de perdonar, es un día que te hace daño a ti, es un día que te envenena a ti, es un día que te destruye a ti. O sea, tú eres el perdedor, el que no perdona es un perdedor, esa es la segunda enseñanza.

La tercera enseñanza es darnos cuenta que la otra persona también tiene su propia historia, también tiene su propia miseria. He encontrado que hay varias personas que han logrado el perdón en la medida en que han entendido tantas limitaciones que el otro tiene. Por ejemplo, yo conocí el caso de un señor que no podía realmente perdonar a su papá por una cantidad de errores y cosas terribles que había cometido, incluyendo infidelidades. Bueno, hizo sufrir mucho a la mamá, pero la misma mamá fue la que más ayudó para que ese perdón se pudiera dar. Sabes ¿Por qué? Porque le hacía ver a este hombre que el papá de él había sido una persona prácticamente sin cultura, una persona sin familia, una persona que no había recibido ni atención ni amor. Entonces, en la medida en que comprendemos un poquito en que nos acercamos un poquito a la historia de la otra persona, en que entendemos que en la otra persona hay una historia y es una historia de dolor y es una historia de carencia y es una historia también de pecado. Eso nos facilita igualmente el perdón. O sea que para perdonar mejor hay que conocer mejor la historia de la otra persona, lo que la otra persona ha vivido. Y si no lo conocemos, por lo menos hay muchas cosas que podemos imaginar y podemos imaginarlas bien.

En cuarto y último lugar, tengamos en cuenta que el perdón es una manera de avanzar. El perdón no es para devolvernos al pasado como si nada hubiera sucedido. No, el perdón es para avanzar. El perdón es para crear una nueva historia, para iniciar una nueva historia a partir de un nuevo comienzo, a partir de un nuevo punto de partida. Es decir, que el perdón no es una manera de borrar el pasado, sino una manera de empezar a construir el futuro. Puntos claves. Porque indudablemente, si hay algo hermoso que puede traer la Cuaresma a nuestras vidas es que nuestros corazones descubran la paz sublime, la paz bellísima que trae perdonar y recibir perdón. Que Dios te bendiga.

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