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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¡Perdonados para perdonar!
Homilía k032007a, predicada en 20160301, con 5 min. y 11 seg. 
Transcripción:
El Evangelio para el día de hoy está tomado del capítulo dieciocho de San Mateo. Podemos decir que es una catequesis sobre el perdón. El perdón que recibimos y el perdón que estamos llamados a dar. Porque el perdón hay que saber recibirlo y el perdón hay que saber otorgarlo.
No hace mucho decía el Papa Francisco sin el perdón es imposible que subsista la pareja. Imposible que subsista la familia. Podemos decir que el perdón es una necesidad humana, puesto que todos en algún momento fallamos, puesto que todos en algún momento decepcionamos. Dime ¿qué se volverá la vida si perdemos la capacidad de perdonar? puesto que otros me han decepcionado, si no tengo capacidad de perdón, mi reacción va a ser tarde o temprano vengarme de esas personas o quizás simplemente apartarme de ellas. Venganza que se convierte en agresión y violencia. Distancia que se convierte en abandono y soledad. Y ahora te pregunto, oyendo nuevamente esas cuatro palabras ¿si no son una descripción del mundo? en el que poco a poco vamos viviendo todos agresión, violencia, soledad, abandono, esas plagas de nuestro tiempo. Ya vemos que tienen una causa profunda y la causa es la incapacidad de dar y de recibir. Perdón por eso dice el Papa necesitamos fundamentar la pareja, la familia y la sociedad sobre la capacidad de perdonar. Ahora bien, la capacidad de perdonar no es algo que esté como moneda corriente en muchos corazones, porque muy a menudo, cuando nos sentimos ofendidos sentimos que se ha cometido una injusticia. Y de verdad que eso es lo que suele suceder. Pues bien, cuando se ha cometido una injusticia, lo que uno quiere es que se haga justicia y por eso el perdón resulta particularmente difícil, sobre todo cuando no se ve una manera clara de realizar esa justicia.
Por ejemplo, cuando una persona me decepciona, cuando una persona me traiciona. Pensemos en el caso de una pareja y pensemos en una infidelidad. Qué es hacer justicia ahí, es castigar a esa persona que se metió en la relación de la pareja y cómo la vamos a castigar. Algunos obsesionados por el odio llegan incluso a atacar a esas personas. No hace mucho escuchaba el caso dramático de un hombre que, enloquecido de celos, se fue a la casa de la que había sido su pareja, su mujer, la cual ya vivía con otro hombre. Y este hombre, el primero, enloquecido de rabia, agarra a golpes a esa mujer hasta despedazarle la quijada la volvió un monstruo. ¿Eso es lo que queremos, eso es hacer justicia? No resulta tan sencillo, el camino que nos propone Cristo es diferente. El camino que nos muestra la parábola de Cristo es empezar todos, óyelo bien, todos por descubrir, apreciar, agradecer, para luego poder transmitir el perdón que Dios y solamente Dios puede darnos. Solamente Dios puede darnos ese perdón. Y cuando tenemos esa experiencia de perdón, entonces descubrimos que el mismo manantial de gracia, la misma corriente de amor y de ternura que ha llegado a nosotros, puede llegar también a nuestros hermanos.
Por eso el lema no puede ser otro, sino solamente este. Perdonados para perdonar. Que Dios nos lo conceda. La supervivencia de la humanidad ciertamente depende de eso. Perdonados para perdonar.

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