Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El amor nos lleva a salir de nosotros mismos; en ello está el riesgo y también la victoria.

Homilía k031011a, predicada en 20140324, con 3 min. y 22 seg.

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Transcripción:

Dos de los grandes profetas de Israel fueron Elías y Eliseo. Fueron grandes por su fe y grandes por sus milagros. En el Evangelio de hoy, Jesucristo se refiere a estos dos profetas y destaca un hecho que puede ser incómodo. Estos profetas fueron enviados a otras personas, quiero decir, personas diferentes de su propio pueblo. Si era tan grande el poder de Dios en ellos, ¿por qué son enviados a otros pueblos? Esa pregunta podemos aplicarla también a la iglesia porque pertenece a la esencia de la Iglesia ser misionera.

¿Por qué los misioneros van a otros pueblos? ¿Es qué no tienen trabajo en su propio país? No es un asunto de trabajo. Es que pertenece a la esencia de la fe. Salir de sí mismo, salir de uno mismo, es estar dispuesto a dar y es estar dispuesto a arriesgar. Si lo pensamos bien, es lo que ha hecho Dios mismo.

Esta hermosa creación en la que estamos y que nosotros mismos somos, existe porque Dios salió de sí mismo. No tenía ninguna necesidad de hacerlo. Nadie le obligó a hacerlo. No iba a encontrar nada que no tuviera. Pero el amor es así. Quiere salir de sí mismo, necesita darse a otros. La creación no le agrega nada a Dios, pero a nosotros que somos creados, nos permite experimentar su amor. Por eso aquellos que se llenan de amor de Dios quieren darlo, y esto es algo tan característico del cristiano.

Que un cristiano que no quiera compartir su fe es una mala señal. Un cristiano así sería como un fuego que no quema o como un viento que no sopla. Es algo contradictorio. Por eso, abramos hoy nuestro corazón al amor. El amor nos lleva más allá de nosotros. A veces nos pone en peligro, pero ese mismo amor nos rescata. El amor llevó a Cristo hasta la cruz. Ahí estaba, en gran peligro. En la cruz lo perdió todo. Pero la cruz es también el lugar de su gloria. Su amor inmenso quedó manifiesto en la cruz y con esa cruz logró la victoria. Que venga ese amor a nosotros y nos haga testigos del que murió en la cruz, para manifestar también la gloria de la resurrección.

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