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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Toda elección es manifestación de amor pero también llamado a servir a Dios y a los hermanos.
Homilía k031007a, predicada en 20110328, con 4 min. y 6 seg. 
Transcripción:
Hay una palabra de bastante difícil uso y es la palabra elección. Pero no estoy hablando de las elecciones de alcaldes, gobernadores o presidentes. No estoy hablando en realidad de las elecciones que nosotros hacemos. Quiero referirme a la elección que Dios ha hecho y por tanto quiero hablar del pueblo elegido. Observemos por qué es difícil usar esta palabra, un pueblo elegido. Da la idea de un pueblo muy amado, y eso es hermoso, pero también un pueblo preferido. Y eso puede ser odioso. ¿Por qué un pueblo va a ser preferido frente a los demás pueblos? Es aquí donde las cosas se vuelven un poco espinosas y polémicas. De hecho, la Biblia trata de este asunto. Así, por ejemplo, en el libro del Deuteronomio encontramos que Moisés dice a los israelitas que ellos han sido elegidos no por sus méritos, sino por la fidelidad de Dios, por la misericordia de Dios. Fidelidad de Dios a las promesas que hizo a los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y misericordia de Dios frente a ese pueblo. Fíjate que no hay un mérito propiamente para la elección, sino que la elección misma es una expresión de la generosidad del Señor. Según eso, cabe preguntarse ¿Qué pueden esperar los demás pueblos? Es algo que abordan las lecturas de hoy. En el Capítulo Quinto del segundo libro de los Reyes vemos a un gran profeta, uno que fue abundante en milagros llamado Eliseo. Y este Eliseo realiza un milagro hermosísimo cura a un hombre que estaba lleno de lepra. Pero este hombre, Naamán, no pertenece al pueblo elegido y sin embargo sí recibe esta señal magnífica del amor y del poder de Dios. Y luego, en el Capítulo Cuarto de San Lucas, que es el evangelio de hoy, encontramos que Jesús dice que así como Dios en otros tiempos ha hecho esta clase de obras buenas a personas que no pertenecían al pueblo elegido, así va a seguir haciendo a través del mismo Mesías, a través del mismo Cristo. ¿Qué debemos aprender aquí? ¿Es que era mentirosa esa elección? O es ¿Que era una elección solamente temporal? De ninguna forma. Cuando Dios elige, elige. Su elección es irrevocable, nos dirá San Pablo en la Carta a los Romanos. Lo que sucede es que toda elección que hace Dios es para servicio de su mensaje, para servicio, de su plan para servicio, finalmente de su reino de amor, de justicia y de paz. Es decir, nosotros no somos elegidos para levantar una muralla frente a los demás, ni el pueblo elegido, el pueblo judío fue elegido para que quedara una muralla irrompible entre ese pueblo y los demás. Más bien, fue elegido para servir la salvación. ¡Qué predilección! ¡Haber sido elegido! ¡Pero qué responsabilidad! Porque al ser elegidos por Dios, somos invitados a obrar como Dios, es decir, a difundir, a entregar, a regalar de su amor a nuestros hermanos. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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