Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Busquemos ser realmente fieles a Cristo siguiendo el ejemplo del Padre celestial, quien es rico en misericordia, dejando que Él cautive nuestro corazón y saque de ahí a los falsos ídolos.

Homilía k023010a, predicada en 20160224, con 5 min. y 12 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Tal vez, lo que más destaca en el Evangelio de hoy, tomado del capítulo 20 de San Mateo, es el contraste entre el mensaje que Cristo quiere dar a los apóstoles y la clase de aspiraciones que ellos tienen. Mientras que Cristo está hablando de humillación y hablando de combate y hablando de cruz, ellos están pensando en buscar los mejores puestos, en tener más poder, en subir en la escalera de la influencia y la fama. Podemos decir que hay una gran contradicción entre Cristo y sus discípulos, una gran oposición.

Esto debe llamarnos la atención, porque, queridos hermanos, nosotros estamos hechos del mismo barro que estos apóstoles, y es muy posible que también nosotros estemos en la condición de ellos, es decir, es muy posible que estemos también nosotros sin darnos cuenta o dándonos cuenta, buscando siempre los mejores y los primeros puestos, buscando el poder, buscando cómo tener mayor influencia, buscando cómo acariciar más nuestro ego, a todos nos puede pasar. Puede suceder en una diócesis donde aquellas parroquias que son menos afortunadas en términos de dinero o de escala social, casi nadie quiere ir a verlas, mientras que las parroquias importantes y las que tienen más recursos, esas son las codiciadas, eso es seguir repitiendo el esquema que encontramos en el Evangelio de hoy. Puede pasar en una comunidad religiosa, cuando llega el momento en el que se va a elegir, por ejemplo, superiores, y aunque está prohibido por el derecho canónico, se empiezan a manejar lenguajes que más pertenecen a la política y la politiquería de este mundo, que el lenguaje de evangelio y de búsqueda del bien común. Eso puede pasar, eso ha sucedido muchas veces.

Puede pasar también en las instituciones académicas, muchas veces las posiciones, los oficios de cierta consideración y de cierto aplauso son codiciados por muchas personas, pero no con el deseo expreso de cómo podemos evangelizar mejor, cómo podemos hacer las cosas mejor, sino más bien, con un pensamiento que en el fondo es caricia para el propio yo, es vanidad, es arrogancia. Así que, yo creo que debemos tomar en serio el Evangelio de hoy como un llamado a la conversión, el lenguaje de Cristo tiene que llegar a nuestros corazones y tenemos que purificar nuestras intenciones.

El tiempo de Cuaresma es tiempo de purificación, el tiempo de Cuaresma es tiempo de retiro espiritual. En cierto sentido, lo que hace la Iglesia durante estos cuarenta días de desierto es como una especie de largo retiro espiritual. Por supuesto, no podemos irnos todos a un monasterio, una casa de retiros, para estar en silencio. Una Cuaresma sería algo muy bello, ciertamente, pero es impracticable para la inmensa mayoría de las personas. Entonces, como no podemos vivir así en ese aislamiento, por lo menos debemos hacer de este tiempo de Cuaresma, una época de reflexión, preguntarnos dónde están nuestros anhelos de servicio, dónde está nuestra unión con el misterio del amor generoso, el amor de donación de Cristo, eso está en nosotros o simplemente se nos han pegado esos ídolos de prosperidad, de riqueza, de codicia, de poder. Quizás, se nos han pegado esas ideas, esa mentalidad mundana se ha impregnado a nuestro corazón, como efectivamente lo denuncia muchas veces el Papa Francisco.

Pues si es así, yo creo que el Evangelio de hoy también nos muestra el camino, el Evangelio de hoy nos muestra que, si queremos ser fieles a Cristo, realmente la senda es otra. Es la senda del amor, es la búsqueda de la gloria divina, es la preocupación por aquel que no cuenta. A imagen de Cristo, Buen Pastor, asumamos este camino, en el Año de la Misericordia el lema que ha querido el Papa Francisco es: Misericordiosos como el Padre. Que el ejemplo de bondad del Padre celestial, que es rico en misericordia, cautive nuestro corazón, para que dejemos esos ídolos, y para que con verdadera generosidad seamos espejo, imagen de Cristo, el buen samaritano, el verdadero hermano, el Salvador y Redentor.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM