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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No puede quitarse del Evangelio el sacrificio porque hay unos, muy poderosos, que sacan provecha de las cadenas del pecado.
Homilía k023006a, predicada en 20120307, con 4 min. y 47 seg. 
Transcripción:
Una de las cosas bellas de la Cuaresma es que nos permite recordar nuestros fundamentos, nuestros cimientos. A veces, en construcciones muy antiguas, hay que hacer esa operación, revisar los cimientos, por ejemplo, para ver si la construcción es antisísmica, como se presentan terremotos, pues es necesario saber si una construcción antigua va a responder de una manera técnicamente decente frente a un movimiento telúrico, y para eso hay que revisar los cimientos.
Yo creo que todo cristiano en la Cuaresma debe hacer lo mismo, debe mirar sus cimientos, porque también en la vida moral, en la vida familiar, en la vida anímica, en la vida afectiva, llegan los terremotos. Si una persona, y esto no se lo deseo a nadie, si una persona llega a descubrir que le han traicionado, es decir que su pareja le es infiel, eso es comparable a un tsunami, a un terremoto desde el punto de vista afectivo y emocional. Si otra persona tiene que descubrir, con espanto, que efectivamente sí tiene esa enfermedad incurable, irreversible, progresiva, que estaba temiendo, pues esto va a removerlo profundamente. Ustedes y yo podemos imaginar muchas circunstancias en las que esa clase de terremotos pueden llevarnos a lo que llevan los terremotos, a la ruina, incluso a la muerte, la muerte de la alegría, la muerte de la esperanza o en casos extremos, la muerte de la vida entera. Hay gente que prefiere suicidarse ante una mala noticia o ante una enfermedad. Así que hay que afianzar los cimientos.
Y uno de los cimientos más importantes para nosotros es la razón de la muerte de Cristo. Es muy importante tener claro esto, que la manera como Cristo estaba viviendo tenía que conducir al sacrificio. El mensaje de Cristo tiene tanta fuerza de libertad que, necesariamente, tiene que oponerse a tantas y tan diversas tiranías, tantas y tan diversas idolatrías que encadenan el corazón humano, precisamente porque el Evangelio es buena noticia, por eso Jesús va camino de la Cruz, porque esa buena noticia es la que muchas fuerzas de este mundo no quieren que sea escuchada.
Las personas que han asegurado un mercado para el pecado, no llaman al Evangelio, buena noticia. Las personas que han asegurado un mercado para la promiscuidad, para la pornografía, no pueden ver con alegría que la Iglesia propague, por ejemplo, un mensaje de fidelidad, de castidad, de abstinencia. Si tú estás haciendo millones y millones y millones con la industria de los preservativos o con la industria de la pornografía o con el turismo sexual y viene la Iglesia y está promoviendo ese mensaje, pues tiene que darse un conflicto. Y ese conflicto pues, puede resolverse en forma de guerra religiosa o puede resolverse en términos de sacrificio en la Cruz. Jesús escogió este segundo camino.
Entonces uno tiene que tener claro eso que la fe daña negocios, negocios sucios, que la fe lastima los intereses, los intereses oscuros, que la fe rompe cadenas, pero hay gente que vive de hacer cadenas. Así que, mis hermanos, volver a ese fundamento, tener claro que la fe implica esos rompimientos. Cuando llegue el temblor y cuando empiecen a hacerte sentir que eres tonto, que eres ridículo, que eres atrasado porque sigues creyendo, pues ese temor y ese temblor no van a destruir lo que tú eres, porque tú vas a estar firme en Jesucristo, el que entregó su vida para que tú tuvieras vida.

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