Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Si te escondes del necesitado, te escondes de la gracia transformante de Dios.

Homilía k022022a, predicada en 20260303, con 6 min. y 16 seg.

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Transcripción:

Enderezar al oprimido, defender al huérfano, proteger a la viuda. Hermanos, estas son las acciones concretas que nos propone el profeta Isaías para que empecemos a limpiar la vida. Quizás esto puede tomar por sorpresa a alguien, porque cuando pensamos en la pureza del corazón, tal vez pensamos más bien como en acciones piadosas, acciones espirituales, acciones tal vez del corazón. Y eso no está mal. Pero si lo que buscamos realmente es limpiar la vida, no podemos ocultar nuestro rostro a nuestros hermanos necesitados. Y esta es una de las dimensiones menos predicadas tal vez, pero más necesarias de la Cuaresma. Si te escondes del necesitado, te escondes de la gracia transformante de Dios. Te repito esa frase que considero que es como el resumen del mensaje de hoy, Si te escondes del necesitado, te escondes de la gracia.

Y yo sé que todos, todos los que tenemos alguna conciencia cristiana, sabemos que necesitamos de la gracia divina. Sabemos que necesitamos de su amor transformante. Sabemos que necesitamos de su perdón. Pues bien, nosotros que queremos esa gracia porque la necesitamos, no olvidemos, por favor, que esa gracia es tal que te puedes esconder de ella. Imagínate una persona que necesita del sol. Yo creo que todos necesitamos del sol, por supuesto. Además, ya sabes la relación que hay entre la luz solar adecuadamente tomada y la vitamina K, la vitamina K no, la vitamina D. Entonces necesitamos del sol. Pero si necesitas del sol y te escondes del sol, ¿Qué estás haciendo? Yo creo que esa es una buena comparación, necesitas del sol, pero te escondes del sol. Necesitas de la gracia, pero te escondes de la gracia. Y eso es lo que nos enseña la primera lectura de hoy, que nos escondemos del sol, de ese sol que necesitamos, de esa gracia que necesitamos. Nos escondemos de la gracia cuando nos escondemos del hermano necesitado, cuando ocultamos nuestro rostro al hermano necesitado, estamos ocultando el rostro de Dios para nosotros.

¿Estoy siendo claro? ¿Y cuáles son esas acciones por las que le mostramos nuestro rostro al hermano necesitado? ¿Cuáles son esas acciones? Pues están ejemplificadas en las tres personas o tres tipos de personas que en toda la tradición del Antiguo Testamento muestran precisamente personas en necesidad el oprimido, el huérfano y la viuda. El oprimido, aquel que padece injusticia, sea nacional o extranjero. El huérfano que ha quedado sin la guía y sin la defensa y sin la bendición de ese papá que podía guiarle y de esa mamá que podía ayudarle. Y la viuda que especialmente en el sistema social de aquel tiempo, pues quedaba expuesto a todo, incluyendo a las humillaciones, incluyendo situaciones muy crueles. Se cuenta incluso el caso de mujeres que quedando viudas a temprana edad y no pudiendo obtener recursos de otra manera, tenían que llegar a prostituirse. Entonces nos dice el profeta Isaías Mira: Si tú quieres ponerle orden a tu vida, si tú quieres que brille la luz de Dios en tu vida, no te escondas del sol, no te escondas del sol, porque te escondes del sol cuando te escondes de tu hermano necesitado. Así como tú estás llamado a iluminar la vida de estas personas, los que padecen injusticia, los que tienen necesidad, los que no tienen protección. Así como tú estás llamado a cuidar esas vidas, a iluminar esas vidas en la medida en que tú quieres ser luz para esas personas, pues también vas a recibir una luz inmensa, una luz inmensa.

Esta es una ley, mis hermanos, una ley que está muy clara en la Biblia. Y es que así como queremos recibir, así también hemos de dar. Por eso también Cristo dice: Perdónanos nuestros pecados, como perdonamos a los que nos ofenden. Es decir quiero recibir perdón, pues voy a dar perdón, quiero recibir bendición, pues entonces quiero ser bendición, quiero recibir ayuda, entonces voy a dar ayuda. Necesito ese sol, entonces no me escondo de ese sol. Porque sería esconderme de ese sol, si yo me escondo de mi hermano necesitado. Ahora piensa, piensa en la gente que te rodea. No nos quedemos en teorías, por favor.

Piensa en la gente que te rodea, en tus amigos, en tus parientes, en tus vecinos. Piensa en esas personas que te rodean. ¿Cuáles son esos que están padeciendo injusticia? Y hay algo que tú puedes hacer. ¿Quiénes son esos que están faltos de guía, que están faltos de luz y a los que tú puedes orientar? ¿A los que tú puedes ayudar? ¿Quiénes son esas personas que están padeciendo necesidad en forma de hambre, en forma de enfermedad, en forma de soledad? ¿Y tú puedes hacer algo? No te quedes así, haz algo. Empieza a limpiar tu corazón, empieza a destaponar. Empieza a abrir esa tubería de tu corazón que está arterioesclerótica. Abre esa tubería de tu corazón para que fluya amor hacia tu hermano. Verás la bendición que viene para ti. Esa es la fuerza. Fuerza transformante de la Cuaresma. Dios te bendiga.

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