Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El amor a los necesitados se asocia con el perdón de los pecados; en la medida que te preguntas por el que le falta algo tu corazón va siendo limpiado por la bondad de Dios.

Homilía k022019a, predicada en 20230307, con 4 min. y 53 seg.

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Transcripción:

Podemos decir que la caridad cristiana se sintetiza en una pregunta. Esa pregunta es ¿y los que no? si esa pregunta tú te la haces cada día, si esa pregunta está en tu corazón, tú vas a empezar a vivir la caridad. Te repito la pregunta ¿y los que no? esa pregunta no de esa forma, pero sí con ese sentido, aparece en la primera lectura de hoy. Nos invita Dios a través del profeta Isaías. Nos invita a que nos preguntemos por el oprimido, por el huérfano, por la viuda, es decir, por aquellos que tienen su dignidad o sus derechos omitidos, destruidos, olvidados. ¿y ellos qué? ¿y los que no? hoy es tan fácil encerrarse uno, ¿no?, encerrarse uno en que yo quiero, yo necesito, yo prefiero, yo me lo merezco. Incluso una gran parte del mercadeo actual se basa en esa lógica. Yo quiero, yo necesito, yo prefiero, yo me lo merezco. Frente a todos esos yoes, frente a todo ese yo quiero, yo necesito, yo prefiero, yo me lo merezco.

Frente a todo eso está esa expresión preciosa del Evangelio de hoy, de la primera lectura de hoy ¿y el oprimido qué?. ¿y el que no tiene que?. Y es muy interesante ver cómo se asocia el amor por el necesitado con el perdón de los pecados. Por eso dice la primera lectura ocúpate del oprimido, ocúpate del que no tiene, ocúpate de los que no y entonces ven y conversamos. Ven y litigamos. Aunque tus pecados sean como rojo escarlata, tu alma quedará blanca como la nieve. También el libro de Tobías nos enseña algo parecido. Nos dice que la limosna perdona pecados. No es una especie de negocio que uno haga como quien dice, viva como un criminal, pero luego haga unas cuantas obras de misericordia y entonces quedamos empatados. Claro que no es eso. La idea es que el torrente de la bondad que tiene su fuente en Dios al pasar por tu corazón, lo limpie. Y para eso la pregunta que decíamos al principio ¿y los que no? Hazte esa pregunta en todos los aspectos, no solo los aspectos materiales. Por ejemplo, piensa en la paz. Hay muchas personas que están sufriendo de angustia, de ansiedad, de depresión. Quizás no es el caso tuyo. Quizás tú tienes un poco de tranquilidad, un poco de paz. El tiempo que tú le das a la persona que está angustiada para que pueda aliviar algo su corazón o para que reciba un consejo oportuno. Esa es una gran obra de misericordia.

Entonces pregúntate eso ¿y los que no? Y los que no tienen la paz que yo tengo y los que no tienen la alegría de conocer a Jesús como yo la tengo y los que no tienen una vivienda segura, abrigada como yo la tengo y los que no tienen el alimento tal vez asegurado como yo sí lo tengo y los que no y los que no, pero a medida que te hagas esa pregunta, te repito, no es un negocio. A medida que te hagas esa pregunta, la idea es dejá que el torrente de la bondad divina pase a través de ti, y al pasar a través de ti, te limpie y te limpie y te limpie. Qué hermosura de Cuaresma vas a tener si vives esto. Cuánto bien vamos a recibir si lo vivimos todos.

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