Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El problema no es excluir a los fariseos, revisémonos para ver si estamos presentando una fachada que no corresponde a lo que somos y cuidado con estar haciendo las cosas por ganar el aplauso y reconocimiento de los demás.

Homilía k022018a, predicada en 20220315, con 4 min. y 47 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy del capítulo veintitrés de San Mateo nos presenta una crítica y una enseñanza. No nos quedemos solamente con la crítica, busquemos la enseñanza. La crítica tiene que ver con la actitud de los escribas y fariseos que pretendían darle lecciones a todo el mundo, pero que en el fondo llevaban una vida egoísta y corrupta. Es decir, la crítica básicamente es una crítica a la incoherencia.

Pero la enseñanza porque el barro del que estaban hechos aquellos escribas y fariseos es el mismo barro del que estamos hechos nosotros. Y seguramente nosotros tenemos genoma de fariseo. Seguramente nosotros también tenemos huellas de ese mismo fariseísmo, de esa especie de fachada y de ese deseo de organizarle la vida a los demás mientras nuestra propia vida está por mejorar. Y esa yo creo que es la enseñanza más importante aquí, porque como hemos dicho en otras oportunidades, cuando uno levanta el dedo para señalar al fariseo y decirle ese es un corrupto y ese es un pecador y ese es un incoherente, en el fondo uno está haciendo lo mismo del fariseo. Es decir, a ellos los criticamos porque señalaban a los demás y se creían mejores que los demás. Pero si nosotros empezamos a señalar a los fariseos y a decir que ser fariseo es lo peor y que ese fariseo es lo peor, pues qué estamos haciendo, estamos siendo fariseos de los fariseos, así que la gran enseñanza aquí es saber que uno tiene genoma de fariseo. Saber que uno tiene barro de fariseo por dentro.

Y ahora examinemos qué es lo que Cristo critica a los fariseos. Ya sabemos la incoherencia, pero no es solamente eso. Observa, dice todo lo que hacen es para que los vea la gente y dice buscan los primeros puestos, buscan la honra humana. Eso es lo que ellos están buscando. Entonces date cuenta, si están buscando la honra humana, no están buscando la fidelidad a Dios. Cómo puedo identificar los rasgos fariseos que seguramente yo también tengo, cómo los puedo identificar. Mira, se identifican. Si yo estoy con esa actitud de presentar una determinada fachada que no corresponde a la realidad de lo que yo soy, número uno. Y número dos, observemos si en realidad estamos buscando el reconocimiento, el aplauso de las personas. Miremos si acaso no será que eso, es lo más importante para nosotros y lo que en el fondo estamos buscando. Entonces, que cada uno de nosotros se examine, que cada uno de nosotros se dé cuenta para ver si estamos viviendo simplemente de una fachada y buscando el reconocimiento y el aplauso de otros. Si yo pongo en primer lugar ese reconocimiento de las otras personas, termino traicionando a Dios.

Y esto ha sucedido, por ejemplo en redes sociales y es algo que me duele mucho, pues porque trato de hacer presencia y bueno, que Dios me corrija y que Dios me permita enmendar mi vida y ser agradable a Él. Pero he visto eso, he visto que cuando te aficionas al aplauso de las personas, después ya no quieres desagradar a tu público. Y entonces, si el público pide que muestres más y que muestres más, terminas mostrando más. Y si el público quiere que tú apruebes todo lo que hoy el mundo dice. En términos de lo que ya sabemos, eutanasia, matrimonio de cualquiera con cualquiera y todo tipo de barbaridades, entonces tú, por no defraudar a tu público, terminas traicionando a Dios.

Resumen, dejemos de estar pensando que el problema es simplemente excluir a los fariseos. Revisémonos nosotros mismos y cuidado con estar haciendo las cosas simplemente por ganar el aplauso, el reconocimiento, un lugar en la opinión de otras personas, sabiendo cómo debemos saber, sabiendo cuál es el lugar que Dios ha de tener en nuestra vida.

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