Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo rescata lo rescatable, no quiere que nada bueno se desperdicie en nosotros porque todos somos valiosos para Él.

Homilía k022016a, predicada en 20200310, con 4 min. y 59 seg.

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Transcripción:

En tiempos de Jesús había unos que se hacían llamar maestros de la Ley. Se supone que eran los grandes conocedores de la Palabra de Dios. Estos maestros de la ley con mucha frecuencia tenían un privilegio, el privilegio de enseñar basado en otro privilegio, porque no era cosa abundante, sino escasa la capacidad de leer y escribir. Por eso también eran llamados escribas, amigos de los escribas y muy cercanos a ellos eran los fariseos. Los fariseos se presentaban como también privilegiados, no en el orden del conocimiento, no tanto por eso, no porque pudieran leer, escribir o entrar en grandes disputas teológicas, sino más bien porque se supone que eran modelos de vida y porque eran guías que podían llevar a otras personas, podían guiar a otras personas.

Cristo muchas veces denunció y desenmascaró la hipocresía de los fariseos y también la, llamémoslo así, actitud egoísta de los escribas. Egoísta en el sentido de aquellas palabras que les dijo el Señor. Ustedes no entran y tampoco dejan que otros entren. Con este cuadro tan triste de lo que eran los fariseos y los escribas, no es de extrañarse que vinieran denuncias como la que hizo Cristo. Son unos hipócritas. Pero mientras que uno podría pensar que la actitud de Cristo fuera, simplemente apártense, aléjense de ellos, descartenlos de su vida. Cristo y esto es lo que quiero destacar. Cristo rescata lo rescatable, rescata lo rescatable de escribas y fariseos. En qué sentido, pues muchas veces lo que ellos enseñaban así no lo vivieron. Era sabio y muchas veces su voz, así fuera autoritaria, así fuera arrogante, contenía verdad y por decirlo de una manera gráfica, casi chistosa. Cristo no quería que se perdieran esos miligramos de verdad, ese poquito, ese minúsculo poquito de verdad que pudiera haber en la palabra sabia de estos estudiosos los escribas, o en los regaños muchas veces pedantes de los fariseos. Cristo no quiere que eso se pierda.

Tú recuerdas cómo en la multiplicación de los panes Cristo dijo que nada se desperdicie. Y mandó recoger las sobras de los panes y los peces. Parece que esa es la misma actitud aquí. Cristo no quiere que nada bueno se desperdicie. Y si hay algo bueno en personas hipócritas. Si hay algo bueno en personas arrogantes y falsas, eso bueno no se debe perder porque la persona sea hipócrita o porque la persona sea arrogante. Es decir, que Cristo está rescatando el poquito de bien, ese poquito de bien que podía haber en escribas y fariseos, lo quiere rescatar y por eso dice hagan lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen.

Me maravilla esa actitud de Cristo de rescatar el poquito que era rescatable, porque eso se parece a lo que dijo el profeta Isaías en visión maravillosa que se aplica a nuestro Señor Jesucristo. Isaías, en efecto, dijo que el Mesías, el verdadero siervo de Dios, no iba a apagar el mechón humeante, no iba a apagar ese que ya está prácticamente agonizando, esa llama que ya está agonizando, ese es Cristo con nosotros. Cristo quiere siempre rescatar ese poquito, porque así y todo valiosos somos para Él. Qué lección para nosotros, con cuánta facilidad cuando encontramos incoherencia, cuando encontramos doblez, cuando encontramos pecado de una vez, descartamos a la persona, no, ¿qué es lo rescatable de esa persona? Cristo nos enseña, todos los días nos enseña. Bendito sea su Santo Nombre.

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