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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Al recorrer la historia se descubre con absoluta seguridad que la fe plena, la fe de los apóstoles subsiste sin la menor duda en la Iglesia Católica.
Homilía k022012a, predicada en 20160223, con 6 min. y 33 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del Capítulo Veintitrés de San Mateo. Creo que hoy puede ser una buena ocasión para aclarar un malentendido en el que muchas veces caen cristianos no católicos, es decir, protestantes evangélicos, muchos de los cuales ahora prefieren llamarse simplemente cristianos. Y por eso me encuentro con gente que dice, una prima mía se volvió cristiana. Por favor, no usen ese lenguaje. Porque si tú dices eso, lo que estás indicando es que antes no era cristiana. Y por supuesto, si esa prima tuya pertenecía a la Iglesia Católica, lo que estás diciendo es que nosotros los católicos no somos cristianos. Y esa prima, por dar el ejemplo, si se volvió cristiana. No permitamos que el término cristiano nos lo roben de una manera tan descarada y tan sencilla. Lo que hay que decir es que esa prima se volvió protestante o esa prima renunció a la Iglesia católica o cosa parecida. Pues bien, muchos de estos cristianos no católicos, porque nosotros admitimos que ellos creen en Cristo, ni más faltaba. Muchos de ellos toman este pasaje del Capítulo Veintitrés de San Mateo para atacarnos. Dicen ahí por qué Cristo claramente indicó; No llaméis padre vuestro a nadie en la tierra. Y ustedes les dicen a los sacerdotes el Padre, el Padre Carlos, el Padre Arturo, el Padre Nelson, Ustedes desobedecen la Biblia porque Cristo dijo que no llamen Padre a nadie en la tierra. Y ustedes a los sacerdotes los llaman padres. Esa es una objeción. Ese es un ataque con el que los protestantes pretenden mostrar la desobediencia, la supuesta desobediencia a la Palabra de Dios por parte de nosotros. Pero claro que la primera respuesta que uno tiene es muy sencilla. A ver si tú eres protestante, cómo te dice tu hijo a ti, tu hijo cómo te dice, te dice papá, te dice padre. Si un protestante, por ejemplo, dice: Mi padre murió la semana pasada, ¿Entonces qué? ¿Está cometiendo una herejía? ¿Está desobedeciendo la Biblia o cómo tiene que decirle el hijo de un protestante a su papá que es protestante? ¿Cómo? ¿Cómo le dicen ellos para no desobedecer este texto del Evangelio según la interpretación que le quieren dar a este texto del Evangelio? Porque todo es según la interpretación que se le quiera dar. Lo mismo en este pasaje del Evangelio escuchamos que Cristo dice: No llaméis maestro a nadie. Entonces, si el niño protestante vuelve de la escuela protestante, pasando por la calle protestante hasta la casa protestante, y entra y se sienta en la silla protestante, yo hago esta pregunta, ese niño ¿Cómo le dice al papá? Dice por ejemplo hoy llegó el nuevo profesor, el nuevo maestro de matemáticas. Ese niño está desobedeciendo a la Biblia porque utilizó la palabra maestro. Ese niño está en contra de Jesucristo porque dijo mi maestra, mi maestra de ortografía. O por ejemplo, si tienen que hacer una reforma en esa casa protestante, por ejemplo, para levantar un poco más la pared, entonces llega el maestro de obra. Esa expresión se utiliza en muchos países. Por supuesto, en mi Colombia se utiliza. Entonces llega el que dirige esa pequeña construcción y a esa persona se le suele llamar el maestro de obra. Entonces, si por ejemplo, la esposa protestante le dice a su esposo mira, llegó el maestro de obra. Ya desobedeció a la Biblia porque utilizó la palabra maestro. Fíjate hasta qué extremos podemos llegar cuando nosotros tomamos esas palabras en un sentido que no respeta el género literario propio de la expresión. Resulta que Cristo, en esta, como en muchas otras ocasiones, está utilizando lo que se llama un lenguaje hiperbólico, es decir, un lenguaje exagerado que quiere dejar impresa en la mente de sus oyentes una enseñanza que es muy importante. Recuerda que Cristo también nos dijo: Si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Eso se llama lenguaje hiperbólico, porque lo que está diciendo Cristo es que cualquier cosa que nos esté separando de Dios hemos de apartarla de nuestro camino. Pero no se trata de mutilarnos. Si tu mano te hace caer, córtatela, entonces voy a cortarme la mano porque pequé con mi mano. Eso no tiene sentido. Entonces, si no entendemos lo que es el lenguaje hiperbólico, vamos a caer en ese tipo de cosas ridículas. Entonces la esposa protestante no puede decir que llegó el maestro de obra. El niño protestante no puede decir que ahora tiene un nuevo maestro de educación física. La niña protestante no puede decir; Mi padre se murió la semana pasada. No pueden decir esas palabras porque según ellos, ya están prohibidas por Mateo, Capítulo Veintitrés. Yo les pido el favor, con todo respeto, yo les pido el favor a los cristianos no católicos. Dejen de utilizar esa clase de artimañas, esa clase de estrategias baratas para ganar adeptos. Siempre son las mismas cosas que la idolatría de las imágenes, que la Virgen no fue virgen, que ustedes le dicen Padre a los sacerdotes dejen de insultar, dejen de atacar, serena en su corazón. Busquen en lo profundo de su corazón la verdad y encontrarán que esa misma palabra que causa fascinación en ustedes ha hecho santos en toda la historia del cristianismo. Y haciendo ese recorrido por la historia, van a descubrir con absoluta seguridad lo que grandes hombres como John Henry Newman, un protestante, descubrió la fe plena. La fe de los apóstoles subsiste sin la menor duda en la Iglesia Católica.

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