Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Hoy es el día para aprender a dar de ese amor y gracia que Dios te ha dado; deja que su misericordia haga un surco en tu alma para que luego salga en abundantes obras de amor en favor de tu prójimo.

Homilía k021017a, predicada en 20230306, con 4 min. y 30 seg.

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Transcripción:

Claramente la vida cristiana es como un tubo. Es decir, recibimos y damos, damos y recibimos. Es el mensaje central que nos trae el Evangelio de hoy. Tú das perdón, recibes perdón. Tú recibiste misericordia, aprende a dar misericordia. Es como un tubo. Esta idea del tubo me parece preciosa.

Grandes santos la han utilizado, por ejemplo, San Bernardo, que tiene uno que se llama el Sermón sobre el Acueducto y habla precisamente de María Santísima. De la Madre de Jesús como la primera y la que de un modo más ejemplar vivió esa lógica de recibir la gracia y ayudar a comunicar esa gracia a muchos de nosotros.

Pero fíjate que en el tubo uno puede ver dos cosas. Uno puede ver que si da, recibe, pero también puede decir si recibió, hermano, hay que dar. Las dos cosas son ciertas, pero si uno se concentra en la primera, es decir que si yo doy voy a recibir, hay un peligro muy grande y es que a veces uno no se siente con fuerzas, no se siente con fuerzas para dar, no se siente con fuerzas. Por ejemplo, bien le puede pasar a uno que le dicen mira, tienes que perdonar para que te perdonen. Y la persona dice pero es que no puedo perdonar, es que no me sale, es que no tengo, no tengo el impulso, no tengo cómo, no tengo ganas, no lo logro.

Por eso es más importante de las dos expresiones es más importante la que dice ya que recibiste, aprende a dar, que de hecho es lo que Cristo nos manda. Pues lo que Cristo nos exhorta al principio del Evangelio de hoy dice sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo, es decir, aliméntate de la misericordia. Experimenta la misericordia, llénate de esa misericordia. Disfruta y agradece la misericordia, y entonces aprenderás a ser misericordioso. Esa es la verdadera lógica del tubo.

El resumen sería ya que recibiste, empieza a dar. Esta misma lógica la han expresado varios santos, entre ellos recuerdo a mi querida Catalina de Siena, que tiene esa expresión tan supremamente bella. El alma dice viéndose tan amada, ya no puede defenderse de amar. Qué tal eso. Es decir, cuando realmente recibimos, cuando realmente saboreamos, cuando realmente nos gozamos. Casi digo, nos embriagamos en el gozo de Dios, en su amor incomparable. Indudablemente aprendemos a dar. Y sabes ¿cuándo es el tiempo para eso? hoy. Y sabes ¿cuándo y dónde? aquí y ahora. Aprender a dar. Este es el momento de aprender a dar. Así que ten confianza. Ten confianza en el Señor.

Nos dice la primera carta de Juan. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero. Él nos amó primero. Y si Él nos amó primero. Yo te invito. Recíbele ese amor, recíbele esa gracia, recíbele esa misericordia, y luego deja que la misericordia abra un surco en tu alma, para que luego salga en abundantes obras de amor en favor de tu prójimo. Buen día para ti. Que Dios te bendiga.

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