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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nuestra existencia es como una especie de ?tubo? y por consiguiente estamos dando y recibiendo; y acá el Señor nos advierte que lo que vamos a recibir de parte de Él es lo que nosotros estamos dando a los demás.
Homilía k021016a, predicada en 20220314, con 6 min. y 10 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de este lunes no es muy extenso, son apenas un par de versículos. Y sin embargo se puede resumir. Lo que nos dice con esas distintas comparaciones. No juzgues y no serás juzgado. No condenes, no serás condenado. Dad y se te dará. Todo eso parece que se puede resumir de este modo. Como tú trates a otros, así vas a ser tratado. Pero aquí surgen dos preguntas. Primera pregunta, cuando se utiliza la voz pasiva, es decir así vas a ser tratado. O por ejemplo, no serás condenado. Eso es voz pasiva. Siempre hay un sujeto implícito, es decir, quién se supone que es la persona que me va a tratar o que me va a juzgar o que me va a dar.
Y el dato importante aquí es que en la Biblia, cuando se utiliza esa expresión, particularmente en el Evangelio, el sujeto implícito es Dios. ¿Realmente se trata de Dios? Es decir, es como si nos dijera. Si andas juzgando a las otras personas. Juicio de Dios vendrá sobre ti. Si consideras que puedes condenar a los demás, la condenación vendrá sobre ti. Si tú eres generoso y das a los otros, Dios te dará. El sujeto es Dios. Ese dato es muy importante porque no se trata cuando se habla en este lenguaje como el del Evangelio de hoy. No se trata de una especie de karma, una expresión que hoy se repite mucho en redes sociales y en tantos sitios. Aquello de que tú haces algo malo y te va a suceder algo malo porque es como una ley del universo. Aquí no hay ninguna ley del universo. Aquí lo que hay es un Dios, un Dios que es justo, que es amoroso, que es compasivo y que y que nos está enseñando esto precisamente porque nos ama.
Bueno, pero aquí viene la segunda pregunta y la segunda pregunta ¿cuál es? La segunda pregunta es ¿Cómo se resume esto? Y la respuesta que encontramos es mira, se resume de la siguiente manera. Cuando se dice lo que tú des es lo que Dios te dará. Pues es que yo no puedo dejar de pensar en la lógica de un tubo. Piensa en un tubo. Lo que sale del tubo es lo que entra al tubo y lo que entra al tubo es lo que sale del tubo. Es decir, que hay un dato, llamémoslo antropológico, profundo, bello, en este Evangelio. Lo que nos está diciendo es que de nosotros, de nosotros propiamente, ni sale nada, ni se puede retener nada. Si nosotros pretendemos sacar dureza, pues dureza es lo que va a entrar a nuestra vida de parte de Dios. Si nosotros queremos entregar misericordia, pues misericordia es lo que llega a nosotros. ¿Te das cuenta? Es en el fondo la lógica de ese tubo.
Pero quiero hacer una última anotación aquí. Alguien podría pensar, si Dios me manda a que yo no juzgue, a que yo no condene y a que yo sea misericordioso, entonces pues, en resumen, yo no tengo que meterme con la vida de nadie. No me meto con la vida de nadie. Es decir, cada quien verá. Yo simplemente entro en la línea de la tolerancia, en la línea del pluralismo. Y a partir de esa línea y a partir de esa tolerancia, entonces estoy cumpliendo el Evangelio. No te creas que es tan fácil. Porque cuando Dios habla de misericordia está hablando de la forma más alta de amor. Ese tipo de amor que trae una diferencia, que transforma, que hace criaturas nuevas. Eso es lo que significa la verdadera misericordia.
Cuando Cristo dice que seamos compasivos, que seamos misericordiosos, lo que está diciendo es que demos amor de la más alta calidad, ese amor que hace criaturas nuevas. Insisto en eso. Y por consiguiente, si mi manera de amar, si mi tolerancia en el fondo es una especie de egoísmo cómodo, pues entonces no vengas a decir que eso es misericordia. Simplemente lo que tú llamas misericordia consiste en que tú estás evitando problemas. Ese es todo el cuento tuyo. Tú te estás evitando problemas. Eso no es misericordia. Misericordia es transformar la vida en la dirección de Dios, que fue exactamente lo que hizo Cristo, transformar la vida en la dirección de Dios.
hEntonces, por ejemplo, el hijo pródigo transformado, María Magdalena, transformada en la dirección de Dios, Zaqueo transformado en la dirección de Dios. Esa es la misericordia. No llamemos misericordia a la tolerancia egoísta y cómoda.
Resumen. Nuestra existencia es como una especie de tubo y por consiguiente nosotros estamos dando y estamos recibiendo. Y lo que nos advierte el Señor es que lo que vamos a recibir de parte de Dios es lo que nosotros damos. Pero segunda advertencia cuidado especialmente con el tema de no juzgar, de no condenar y de ser compasivos. Cuidado con confundir eso con una especie de tolerancia, simple tolerancia que es egoísta y que es cómoda. El Señor nos guíe, el Señor nos bendiga. Amén.

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