
Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Jesús te invita a descubrir cuánto perdón ha llegado a tu corazón para que descubras cuánto perdón puedes empezar a dar a los demás.
Homilía k021014a, predicada en 20200309, con 4 min. y 19 seg. 
Transcripción:
Hay una relación muy hermosa entre la primera lectura de hoy, tomada del capítulo número nueve del profeta Daniel, y luego el Evangelio tomado del capítulo sexto de San Lucas. En ambos casos se trata de perdonar. Pero en la primera lectura el énfasis está en el perdón que pedimos y en el Evangelio el énfasis está en el perdón que damos. Pero si lo examinamos mejor, en el Evangelio se están relacionando los dos perdones. El perdón que necesitamos porque somos pecadores y así lo reconocemos. Y luego el perdón que hemos de dar por la abundancia del perdón que recibimos.
Lo importante en este hermoso tema del perdón, es darnos cuenta que nosotros somos destinatarios del perdón y transmisores del perdón. Recibimos y transmitimos. Pero fíjate que la frase de Cristo pone en primer lugar perdonen ustedes. Perdonad y seréis perdonados. Como que va, en primer lugar que perdonemos a los demás para ser perdonados nosotros. La verdad es que uno sabe que las cosas suceden al revés. De hecho, lo dice la primera carta de Juan. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero. Él nos amó primero. De modo que el orden en el que suceden las cosas es Dios nos amó primero. Dios nos perdonó primero. Y porque hemos sido perdonados de esta manera, tenemos la fuerza para perdonar a los hermanos.
Lo mismo dice el apóstol San Pablo que si nosotros hemos sido tratados con esta misericordia por parte de Dios, es en cierto modo nuestro deber natural ofrecer ese mismo perdón a los demás. Entonces, la pregunta obvia que uno se hace es por qué si el orden es que Dios me perdona y después yo puedo perdonar. Si ese es el orden, entonces ¿por qué Cristo dice perdonen ustedes para que sean perdonados? La analogía que tengo en mi mente te va a parecer un poco infantil, pero es que me ha servido mucho.
Es como el tubo. Cuando un tubo se ha tapado para que pueda recibir algo más, primero lo tienes que destapar ¿no es verdad? Primero hay que destapar el tubo solamente cuando empiece a salir lo que tenía podrá recibir lo que todavía no tiene. Lo mismo vale para nosotros. Por eso Cristo quiere que en primer lugar destapemos el tubo. Es decir, ya es mucho lo que has recibido, ya es mucho amor el que se te ha dado. Ya es mucha misericordia la que ha llovido y la que ha inundado tu corazón. Empieza por entregar de lo que ya has recibido y entonces habrá amplio espacio para que Dios te dé mucho más.
El mensaje de Cristo no es en primer lugar, un mandato, como quien dice haz el esfuerzo de perdonar. Más bien es descubre cuánto ya, ya ha llegado a tu corazón y descubrirás cuánto ya, ya puedes dar a los demás. La hora del perdón es esta. Este es el momento para empezar y que la gloria sea para Dios.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|