Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No detengas el torrente de la gracia, deja que fluya a través de ti para que llegue a tus hermanos el perdón y la compasión que vienen del mismo corazón de Cristo.

Homilía k021013a, predicada en 20190318, con 4 min. y 27 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy está tomado del capítulo sexto de San Lucas. Hay una serie de expresiones que se van repitiendo en una secuencia rápida. Sed compasivos como el Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados. Perdonad, seréis perdonados. La medida que uséis, la usarán con vosotros. Estas expresiones, que están dichas en una rápida secuencia, quieren darnos claramente una enseñanza.

La enseñanza yo creo que se puede expresar muy bien con una comparación con una imagen que he utilizado varias veces. Es la imagen del tubo. Cada uno de nosotros es como un canal. Es como un tubo. Meditando sobre la Santísima Virgen, el gran predicador, el gran abad San Bernardo, decía que María Santísima había sido como un tubo. Propiamente, la palabra que él utiliza es acueducto. La palabra acueducto, si lo miras bien, es un ducto para el agua. Esa es la razón de ser de esa palabra, en latín, acueducto.

Entonces lo que nos dice San Bernardo es que María fue un ducto para el agua. Fue un tubo. Suena un poquito más respetuoso acueducto. Pero lo que él está diciendo es eso. Es decir, ella no se quedó con nada. Lo que recibió, esa plenitud de gracia que ella recibió, la pasó para nosotros, cumpliendo fielmente la misión a la que Dios la había llamado. De modo que María es acueducto. María es tubo, es canal de gracia.

En esa misma línea va el mensaje que nos da San Lucas en este Evangelio. Básicamente lo que nos está diciendo es, tú eres amado. No te niegues amar. Ha habido misericordia para ti. Ten misericordia tú también. Mira cuánto perdón te ha dado Dios. Perdona tú también. Fíjate cómo la idea es. Tú has recibido. No te niegues dar.

Ha llegado hasta ti el torrente del amor y de la gracia de Dios. No niegues esa gracia a otros. No detengas el torrente. Se podría resumir la enseñanza de este Evangelio que es corto en extensión, pero muy profundo en su mensaje. Se podría condensar en eso. No la pares, no pares el torrente, no detengas la gracia, deja que siga fluyendo. Dios ha puesto a fluir el perdón a través del corazón de Cristo. Desde el Corazón de Cristo fluye, fluye el perdón. No lo pares. Desde el Corazón de Cristo fluye la compasión. No la detengas. Por supuesto, siempre hay que aclararlo.

Hay caricaturas, por ejemplo, de la misericordia. La gran caricatura de la misericordia es que consiste en que yo acojo y acepto a las personas, pero no hay conversión. No hace mucho, para gran alegría de mi alma, el Papa Francisco habló específicamente de este tema y dijo que la falsa misericordia, que la misericordia sin conversión es un engaño, es una estafa. Gracias a Dios el Papa lo dijo así claramente, porque muchos estábamos esperando que lo dijera. O sea que estamos hablando de la verdadera misericordia. No es la misericordia que se limita simplemente a acoger, abrazar y decir ya has sufrido mucho. No es verdadera misericordia. Pero hecha esa aclaración, fíjate que el mensaje es hermosísimo. El mensaje es no pares el torrente. Te ha llegado un río maravilloso de gracia, no lo detengas, que fluya a través de ti y que llegue también al prójimo. Amén.

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