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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No podemos traicionar a las generaciones futuras, debemos transmitir la fe integra, la moral completa; porque lo que hemos recibido es grande y se nos llama a dar lo mejor de nosotros.
Homilía k021010a, predicada en 20170313, con 4 min. y 34 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado de San Lucas en el capítulo sexto. Quizás la comparación que voy a hacer es un poco infantil. Me disculpan si así les parece. Yo quiero hablar de esa especie de juego que a veces se hace donde hay grandes multitudes, por ejemplo, en un estadio. Han visto ustedes eso que se llama la ola. Por ejemplo, para animar, para aclamar a un equipo en una cierta parte del estadio. Se levantan los fanáticos. Se levanta el público y exclama o grita o dice algo. Y entonces ellos se sientan, pero se levantan los que van después. Y luego esos también se sientan. Y entonces se produce un hermoso movimiento que va recorriendo todo el estadio y que normalmente es recibido con bastante alegría.
Es una expresión de júbilo, es una expresión de vitalidad. Por supuesto que en algunas ocasiones sucede que no falta el amargado que está ahí sentado y que ve cómo la gente está jugando la ola. Cómo viene ese movimiento de canto y entonces mira todo eso, pero se siente tal vez ridículo y no quiere hacer esa ola y se queda ahí sentado y entonces como que la ola pasa por encima de él. Podemos hacer esa comparación. Bueno, ¿a qué voy con esto? Repito, es algo un poquito infantil, pero es lo que me viene a la mente con lo que nos dice Jesús en el Evangelio.
Porque Jesús viene a hablarnos de una ola. Es una ola que también es alegre, que también está llena de vitalidad, pero que no es simplemente un juego, es la ola de la compasión, es la ola del perdón, es la ola de la bondad. Y Cristo nos está invitando a que si nosotros hemos recibido tan gran compasión de Dios, pues nos pongamos de pie y lo proclamemos y pasemos a los demás también esa misma alegría y esa misma compasión. Si hemos recibido tantas, pero tantas bendiciones del Señor, pues lo propio es que también nosotros, que hemos sido contagiados por esas bendiciones, pasemos esas bendiciones a otros. Si hemos recibido el tesoro de la fe, que lo pasemos a los otros. Y por supuesto, lo que hay que pasar es la ola completa, hay que pasar el mensaje completo. No tiene sentido dar un regalo a medias. Y efectivamente, somos llamados a pasar esa bendición plena, esa bendición total a los demás.
Por ejemplo, la bendición de la fe. En este sentido, pues, qué importante que los papás tomen conciencia de que lo que ellos han recibido, la fe que ellos han recibido, las oraciones, la devoción que han recibido, los principios morales que han recibido, no los pueden dejar perder. Eso no se puede dejar perder. Uno no puede decir simplemente no, ya estas nuevas generaciones ya no creen en nada, ya eso cada uno anda por su lado y ahora no hay nada que hacer. Nosotros no podemos traicionar así a las generaciones que vienen. Tenemos el deber de transmitirles la fe íntegra, transmitirles la moral completa. Nosotros no podemos transmitir una moral de mediocridad. No podemos transmitir mediocridad porque lo que nosotros hemos recibido es alto, es bello y nos llama a la excelencia y a dar lo mejor de nosotros. Entonces no podemos pasar mediocridad.
Eso es lo que Cristo nos está diciendo en el Evangelio. No detengas, no detengas ese movimiento de amor que empieza en el Padre Celestial. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. El que empezó la ola fue el Padre Celestial. No la detengas. Has recibido amor. Pasa amor. Has recibido misericordia, pasa misericordia. Has recibido bendición. Pasa la bendición. Has recibido una fe hermosa y completa. Pasa la misma fe hermosa y completa. No pases mediocridad. Pasa tanto como recibiste.

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