|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Queremos ser perdonados pero nos cuesta perdonar; ¿qué propone la Biblia para salir de esa contradicción?
Homilía k021009a, predicada en 20150302, con 4 min. y 21 seg. 
Transcripción:
La primera lectura del día de hoy está tomada del profeta Daniel en el capítulo nueve. El Evangelio está tomado de San Lucas en el capítulo sexto. La palabra que une a estas dos lecturas es el perdón. Podemos decir que la clave de comprensión de las lecturas de hoy está en ese verbo tan hermoso, pero a veces tan elusivo, el verbo perdonar.
Queremos ser perdonados y sin embargo, nos cuesta perdonar. Creo que estos dos hechos los hemos conocido, los hemos vivido y padecido prácticamente todos. Queremos ser perdonados, que no se lleve cuenta de nuestros errores, que no nos estén recordando nuestras equivocaciones ni el daño que hemos causado. A nosotros no nos gusta que nos recuerden eso. Y sin embargo sí que nos gusta, o por lo menos con frecuencia lo hacemos. Estar recordando los errores de otras personas y reteniendo en nuestro corazón cierto sentimiento negativo hacia los que nos han hecho daño. Estos son los hechos. Esto es lo que nos encontramos.
La pregunta es ¿qué nos trae el tiempo de Cuaresma? ¿qué nos trae la Palabra de Dios para superar esa situación? Y la respuesta está precisamente en las dos lecturas de hoy, dos actitudes fundamentales que tenemos que cultivar durante la Cuaresma. En primer lugar, el reconocimiento en profundidad, el reconocimiento desde el corazón de lo que nosotros hemos hecho mal. Es decir, huir de nuestro error o simplemente hacer de cuenta que nunca sucedió, no es el camino que nos propone la Biblia.
Y fíjate que sí es el camino que nos propone una gran cantidad de supuestas terapias y supuestas ayudas. Fíjate cómo el denominador común en muchas de estas famosas terapias tipo Nueva Era es que no se pasa por el arrepentimiento, más bien se pone una densa cobija de silencio, una densa cobija de desocupar la mente, poner la mente en blanco, no pensar en nada. En el fondo, la mayor parte de esos ejercicios de meditación son una huida de nuestra verdad más profunda, porque la verdad más profunda es que si hemos pecado, la verdad más profunda es que si nos hemos equivocado, la verdad más profunda es que sí podíamos ser y sí debíamos ser bastante mejores de lo que somos.
Lo que nos propone Daniel, lo que nos propone la Iglesia, lo que nos propone la Cuaresma es no tomemos el camino fácil de la mente en blanco. No tomemos el camino fácil de esa clase de silencio, ese silencio que es complicidad y que viene a asfixiar la verdad. La otra parte, la otra propuesta, está en aprender a perdonar a los otros. Y si hemos hecho bien, la primera tarea de reconocer nuestro propio error, pues hemos aprendido no solamente algo de nosotros mismos, sino algo de lo que es la naturaleza humana.
Y estoy seguro que si hemos llegado a entender qué frágiles somos los humanos, cuánto nos equivocamos, cuánto causamos dolor, estaremos también bastante mejor dispuestos para comprender los errores de otras personas, para comprender que ellos están hechos del mismo barro que nosotros y que, por consiguiente, no es excesivamente difícil decir yo te perdono. Sobre todo cuando descubrimos que a través de ese perdón, los primeros bendecidos somos nosotros mismos.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|