Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Tubos que más reciben cuanto más entregan: una sencilla imagen para entender la dinámica del Evangelio.

Homilía k021008a, predicada en 20140317, con 4 min. y 6 seg.

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Transcripción:

Hermanos, dos cosas podemos aprender hoy. Primero, Jesús nos recuerda que Dios nuestro Padre, es nuestro modelo. Así como los hijos se parecen físicamente a los papás, nosotros debemos parecernos a nuestro Papá del cielo. Como Él es compasivo, nosotros hemos de ser compasivos. Esta es la primera lección.

Aquí viene la segunda lección. Para recibirla podemos hacernos una pregunta ¿Cómo llega uno a parecerse al Padre del Cielo? Antes he usado la palabra modelo, pero no es la palabra más apropiada. Si se tratara exactamente de un modelo. El esfuerzo por ser como Dios tendría que ser de nosotros. Uno tendría que mirar cómo es Dios y luego tratar de ser lo mismo. Pero Dios es infinitamente más grande que nosotros. Parece imposible repetir lo que Él hace. Por eso la palabra modelo es insuficiente.

Si seguimos leyendo el pasaje de hoy, encontramos que la vida de Dios sucede en nosotros de una manera distinta. La clave parece estar en que la manera como tratamos a otros es la manera como Dios nos trata. Creo que una buena imagen es la de un tubo. Si un tubo recibe agua, da agua. El tubo no crea el agua. El tubo no produce agua, la recibe y la da lo mismo que entra, sale. Si recibe, en cambio aceite, da aceite o si recibe gas, entrega gas. Cuando uno piensa en el modelo es como si a uno le tocara producir el agua, como si uno tuviera que producir un amor gigantesco. El amor no lo podemos producir nosotros en esas cantidades. El amor lo recibimos de la fuente infinita de Dios y solamente así podemos amar de verdad al prójimo.

Mira esta frase que está en el Evangelio de hoy. Dad y se os dará. Vuelve a pensar en la imagen del tubo. Si el tubo se vuelve egoísta, quiere recibir pero no quiere dar. ¿Qué le pasa a un tubo que no quiere dar? Si un tubo se tapa porque no quiere dar. Llega el momento en el que no puede recibir y el agua que ha recibido se daña y se pierde.

Podemos traducir el Evangelio de hoy de la siguiente manera. Destapa tu tubo, abre ese tubo, empieza a dar y descubrirás que puedes recibir mucho más. Empieza a perdonar y empezarás a recibir muchísimo perdón. Ábrete a la misericordia y el corazón misericordioso de Dios estará abierto para ti. Dios permita que estas lecciones queden en nuestro corazón. Amén.

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