Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

No juzgar no quiere decir que uno no distinga lo bueno de lo malo, sino que uno no asuma el papel de juez que define el futuro y destino de otros.

Homilía k021007a, predicada en 20140317, con 5 min. y 56 seg.

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Transcripción:

Nuestro Señor Jesucristo es muy claro y muy enfático en el pasaje del día de hoy, tomado del Capítulo Sexto de San Lucas. Yo quiero en esta ocasión que reflexionemos un poco en los dos primeros imperativos que nos da el Señor; No juzguéis, no condenéis. Estas recomendaciones de Cristo, estos mandatos de Cristo, tienen que llegar a lo más profundo de nuestro corazón, pero no llegarán allá si no entran primero a lo más profundo de nuestra mente. Es decir, hay que saber entenderlos. ¿Qué quiere decir Cristo cuando nos prohíbe juzgar? Quiere decir eso que cuando yo me dé cuenta de algo que está mal hecho, debo hacer de cuenta que no lo vi. Quiere decir Cristo que si yo veo que una persona está obrando mal, no tengo derecho a decirle que está obrando mal, porque la estaría juzgando, la estaría condenando. ¿Será ese el significado de las palabras del Señor? ¿Podemos estar seguros de que ese no es el significado?

El mismo Señor Jesús en otra oportunidad nos habla de la corrección fraterna. Por ejemplo, dice que lo primero que uno debe hacer es llamar aparte a la persona y buscar que la persona se corrija. Si eso no es posible, hay que buscar a otros de la comunidad, sino con toda la comunidad y si no hay que expulsarlo de la comunidad. ¿Cuál es el presupuesto de la corrección fraterna? Que yo me doy cuenta de que alguien ha obrado mal. Entonces parece como una contradicción, porque el mismo Cristo, por una parte, nos dice que no juzguemos y por otra parte nos dice que ayudemos a que nuestros hermanos se corrijan. Pero cómo puedo ayudar a que se corrijan si no identificó primero en mi conciencia y luego en mi palabra que han obrado mal. Pero si yo identifico en mi conciencia y en mi palabra que han obrado mal, estoy juzgando ¿o no? Esta es la confusión en la que entran muchos cristianos.

Por eso yo creo que necesitamos una luz especial y esa luz tiene que ver con las lenguas en las que ha sido escrita la Biblia. Por ejemplo, ¿Qué es juzgar y qué es ser juez? En la Biblia y en nuestro lenguaje actual. En nuestro lenguaje actual, creo que nosotros identificamos juzgar con el momento en el que uno aplica un criterio moral al comportamiento de alguien que puede ser uno mismo o puede ser otra persona. Por ejemplo, si veo que se está torturando a una persona inocente, aplicó un principio moral el derecho que la persona tiene a la vida y a la integridad. Y digo eso no se debe hacer, eso es juzgar. En cambio, resulta que en la Biblia juzgar es tomar el lugar del juez. Y tomar el lugar del juez es disponer de la vida de una persona.

Por eso en la Biblia el juzgar no es un oficio burocrático propio, por ejemplo, de una rama del gobierno, la rama judicial. Juzgar es oficio propio del rey. Fíjate que el rey Salomón fue reconocido en su sabiduría por su capacidad de juzgar. El juez es el rey y el rey es el que dispone sobre la vida de la gente, sobre las propiedades de la gente. Es el dueño del destino y del futuro de las personas. Juzgar en la Biblia, es presentar aquella palabra que tiene que cumplirse como destino en la vida de una persona. Es definir el futuro de alguien. Y ahora entendemos por qué Cristo dice que no juzguemos. Porque evidentemente nosotros no podemos definir el futuro de esa persona. El que hoy es pecador, si se convierte, puede llegar a ser otra cosa.

Entonces Cristo no está diciendo que no nos demos cuenta del comportamiento errado de las personas y tampoco nos está diciendo que nos estemos callados, porque Él nos invitó a la corrección fraterna. Cristo nos está diciendo que nosotros no podemos definir. No podemos creer que tenemos derecho a definir el futuro de las personas. Lo que nosotros diríamos encasillar para siempre. Y ese es el mismo sentido del condenar, es declarar que ya no hay nada que hacer. O sea que un modo de traducir estas palabras es nunca creas que ya no hay nada que hacer con alguien. Dios siempre tiene mejores ideas y su amor y su gracia son más potentes de lo que tú piensas. Un mensaje bien importante.

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