Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El arrepentimiento me conduce al terreno de la verdad y también al de la responsabilidad. Ser responsable no es sencillamente ser culpable de lo malo sino tener la oportunidad de construir el bien.

Homilía k021004a, predicada en 20110321, con 4 min. y 20 seg.

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Transcripción:

Hemos entrado en la segunda semana de Cuaresma y aquellos temas que escuchábamos desde el Miércoles de Ceniza siguen resonando y seguirán resonando en nuestros oídos. Lo mismo que la gota persistente de agua finalmente vence a la roca, así también la palabra insistente de Dios quiere quebrantar nuestros corazones, quiere abrirlos a su gracia y a su amor. Hoy, por ejemplo, somos invitados una vez más al arrepentimiento. Invitados también a recibir el perdón, arrepentimiento y perdón, son dos palabras fundamentales en las lecturas de hoy.

La primera está tomada del libro del profeta Daniel en el Capítulo Noveno. Es muy interesante, en este pasaje que contiene una oración de arrepentimiento, es interesante ver cómo hay una madurez en el pueblo de Dios. ¿Y qué quiero decir con esta palabra? Quiero decir que dentro de la fe uno va recorriendo más o menos las mismas etapas que también tiene la vida humana. Por ejemplo, vemos que los niños cuando son pequeños, siempre buscan a quién echarle la culpa. Una de las cosas más difíciles en la educación es inculcar en los niños que reconozcan sus propias responsabilidades, a que tomen en serio que necesitan corregirse también ellos. Porque la tendencia más común en los niños es buscar inmediatamente a quién echarle la culpa. La culpa es de otro, la culpa es del compañerito, la culpa es de mi hermanita, la culpa es del profesor. Qué difícil es para el ser humano entrar en sí mismo y reconocer que también tiene una responsabilidad. Y sin embargo, uno no llega a madurar sino cuando empieza a reconocer las propias responsabilidades.

Y es que, aunque hay un aspecto doloroso al llegar a decir las palabras, me equivoqué. También hay un aspecto hermoso y fecundo en esas palabras. Porque en el momento en el que admito que sí tengo una responsabilidad, en ese momento reconozco que tengo una oportunidad. Sí tengo una responsabilidad, quiere decir que hay algo en mi vida, que hay una parte de mi vida que puede y debe estar a cargo de mi voluntad. Y esto es muy importante porque entonces sí que puedo hacer algo para mejorar. Sí que hay algo en mis manos que yo puedo cambiar y eso, ese espacio de libertad es el espacio que hay que poner en juego en este tiempo de Cuaresma. Sobre todo porque es Dios mismo quien nos empuja, es Dios mismo quien nos atrae, nos persuade, nos seduce. La palabra que quieras utilizar para que nuestra libertad entre por los cauces de su bondad y de su plan. Con esto quiero decir que al obrar usando nuestra libertad y al aplicar nuestra voluntad, no es que seamos omnipotentes, ni que todo lo podamos con las solas fuerzas humanas, sino que ya Dios nos está bendiciendo.

Ya Dios nos está iluminando para que utilicemos lo que Él mismo nos ha dado, lo utilicemos de la mejor manera. Este es el verdadero sentido del arrepentimiento. No es un quedarse, doliéndose uno en lo que ha hecho, sino dar el paso de reconocer, tengo una responsabilidad, tengo un espacio de libertad. Dios me bendice con su perdón. Yo puedo y yo debo empezar una vida nueva. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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