Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La conversión es una oportunidad para comenzar de nuevo y caminar hacia la mejor versión de tu vida. Es vivir el tiempo que te queda como un regalo para reparar, amar, agradecer y prepararse para lo eterno.

Homilía k013022a, predicada en 20260225, con 6 min. y 1 seg.

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Transcripción:

Mis hermanos, hay una palabra que seguramente hemos escuchado desde el comienzo de la Cuaresma. Muchas veces sucede, cuando nos imponen la ceniza que escuchamos: «Conviértete y cree en el Evangelio». Pues, precisamente la primera lectura de hoy, tomada del libro del profeta Jonás, es una invitación, es un llamado a la conversión. Convertirse, ¿qué quiere decir convertirse? Pues míralo como lo más hermoso que puede suceder en tu vida. Convertirse es ponerse en camino de la mejor versión de ti. Convertirse es darse cuenta que lo que ha sido nuestra vida hasta este momento, no es todo lo que la vida puede ser. Convertirse, entonces, tiene el carácter de una oportunidad, el carácter de un amanecer, el carácter de un nuevo camino.

Alguien decía: -Si un muerto, bien muerto, si un muerto pudiera volver a la vida y tuviera veinticuatro horas, porque después tiene que regresar a la región de los muertos, es como una parábola lo que te estoy diciendo, si un muerto pudiera regresar a la vida durante veinticuatro horas, ¿cómo crees que viviría esas veinticuatro horas?, ¿qué crees que haría en esa especie, en esa especie de tiempo extra que se le regala? Podemos imaginarnos, tal vez, correría a pedir perdón a aquellas personas que lastimó. Vamos a suponer que este fue un padre de familia, pero muy egoísta, muy desinteresado de sus hijos. Seguramente en esas veinticuatro horas, volaría para estar ahí, junto a ese hijo, junto a esa hija, y decirle: -Mira, perdóname, no fui el papá que tú necesitabas. O tal vez durante ese tiempo, esas veinticuatro horas, pues buscaría con afán confesarse si no lo ha hecho y hacer una buena confesión. Seguramente lo que llamamos una confesión de vida, o tal vez estaría simplemente en silencio y en adoración ante el Señor, diciéndole con toda su alma: -Yo te amo, yo te amo, Señor, Tú eres mi fortaleza, yo te amo, Tú eres mi alegría, yo te amo, Tú eres mi esperanza, yo te amo, yo te agradezco cuánto has hecho por mí. Te imaginas ¿cuántos actos de amor, de adoración, de agradecimiento, surgirían de ese corazón porque sabe que le quedan solo pocas horas?

Pues el llamado a la conversión, es darnos cuenta que también a nosotros se nos ha dado tiempo extra. Piensa que el tiempo que te queda, que gracias a Dios podemos esperar, que son más de veinticuatro horas. Piensa que el tiempo que te queda, desde ahora hasta tu muerte, piénsalo como tiempo extra. Ese es el mensaje que te quiero dar hoy, que mires como tiempo extra que tú llegues a esta Cuaresma, mucha gente no llegó esta Cuaresma. Pues, de hecho, ya lo habrás oído tantas veces, hay mucha gente que se acostó y no amaneció. Hay mucha gente que no va a llegar ni siquiera a la Pascua y hay mucha gente que no pudo entrar en esta Cuaresma. Entonces, ¿cuánto tiempo crees que te queda?

Convertirse es mirar la vida que te queda, como el tiempo extra. El tiempo para reparar cosas que he hecho mal, el tiempo para pedir perdón, el tiempo para agradecer, el tiempo para amar, el tiempo para servir. El tiempo para cuidar verdaderamente lo que dura para la eternidad. Porque a veces cuidamos tanto, tanto nuestro cuerpo, sí, yo sé que el cuerpo hay que cuidarlo y está bien que lo cuides con tus ejercicios y con tu skincare, pero ten presente que esa pielecita tuya tan linda, esa también va a desaparecer. Entonces, por favor, ten sentido de las proporciones. ¿Qué es lo que realmente queda? Se te ha dado tiempo extra, ¿me entiendes? Se te ha dado tiempo extra. Aprovecha ese tiempo extra, aprovecha ese tiempo. Eso es convertirse. Y eso fue lo que sucedió con aquellos ninivitas. Ellos escucharon: -Mira, Nínive va a ser destruida dentro de cuarenta días, ¿qué significa eso?, el plazo se acaba. Esto se termina, esto se termina, la vida se termina.

Entonces, ¿cómo vas a aprovechar este tiempo extra? ¿Qué vas a hacer con este tiempo? Para eso es la Cuaresma, auténtica conversión, sentido de gratitud frente a la vida, porque la vida se va, porque la vida se acaba. Sentido de gratitud, sentido de oportunidad, sabiduría para vivir el tiempo presente. Es maravilloso, es maravilloso llegar a este tiempo y decir: Gracias, Señor, gracias, me has dado un tiempito más, quiero aprovecharlo bien, quiero vivirlo bien. Amén.

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