|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Cuando termine la Cuaresma tiene que verse la calidad de mi oración, tiene que verse el resultado del amor de Jesús que levantó el amor de mi corazón.
Homilía k012018a, predicada en 20240220, con 6 min. y 44 seg. 
Transcripción:
Estamos hablando de la Cuaresma como un gimnasio. Y decíamos que hay tres ejercicios el ejercicio del ayuno, el de la oración y el de la limosna, o sea, la obra de misericordia. Eso que te saca de tu comodidad. Muy bien, pues ayer aparecía muy claramente la caridad, hoy aparece en el Evangelio la oración y aparece la oración por excelencia que es el Padre Nuestro. A mí me gusta decir, y primero me gusta pensar que el Padre Nuestro es como una ventana que nos permite asomarnos al corazón de Jesús. El Padre Nuestro es como un santuario. Cada vez que oramos, el Padre Nuestro, si lo oramos bien, estamos entrando en el santuario de Cristo, estamos entrando en su corazón. Para eso entramos y nosotros entramos al Corazón de Jesús, para que la llama de su amor humano y divino. Esa llama de su amor se apodere de nosotros y nos levante.
Porque seamos sinceros, muchas veces la oración nuestra es una oración, yo la llamo a ras de tierra, que es muy explicable por otra parte. Cómo así, oración a ras de tierra. Mira, por ejemplo, la persona que está pidiendo que me salga este trabajo, que esto funcione, que se sane mi sobrina que está tan enferma, que me salga el préstamo para la casa. Todo eso es muy natural que lo pidamos porque somos hijos amados de Papá Dios. Es normal que lo pidamos. Pero a veces se nos va la vida solo en esas peticiones. Toda la vida solo pidiendo que se arregle este problema. ¡Ay, Señor, y que se arregle este problema!. Y si te queda tiempo, ¡Dios mío, que se arregle este otro problema!. Se nos va la vida en eso. Insisto, no es que esas oraciones estén mal, pero nosotros necesitamos que la llamarada del corazón de Jesús nos levante.
Te acuerdas que en la misa hay un momento en el que el sacerdote dice, El Señor esté con ustedes y con tu Espíritu, Levantemos el corazón, y nosotros, si somos parte de la asamblea, respondemos a una sola voz, Lo tenemos levantado hacia el Señor. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. ¿De verdad? ¿De verdad tenemos el corazón levantado hacia el Señor? o nuestro corazón está únicamente pendiente de que Dios le ponga parches a nuestros problemas, le ponga parches a nuestra vida. ¿A qué llamo parches? ya te imaginarás que tengo enfermita mi sobrina. !Ay, Dios mío! que se arregle esto. !El préstamo para la casa Dios mío!, son los parches. Y por tercera y última vez lo digo. No está mal eso. Pero qué tal, si nosotros nos dejamos llenar de ese fuego, de ese amor, de esa llamarada que está en Jesús, qué tal si nosotros nos dejamos llenar de esa gracia para que por fin nuestro corazón se levante. Y no te voy a hacer aquí ni el tiempo ni las capacidades nos dan. No te voy a hacer aquí un resumen del Padre Nuestro. Solo te voy a invitar a esto. Óralo muy despacio y tú encontrarás como en cada una de esas peticiones hay un llamado hacia arriba. Padre nuestro que estás en el cielo. Es que ya con solo decir que estas en el cielo ya está esa llamarada. Eso era lo que había en Jesús. Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino. Tú te das cuenta cómo Jesús quiere que nosotros nos levantemos únicamente tus problemas. No. levanta, levanta ese corazón. El Reino de Dios, que Dios reine no solamente que reine en mi casita, que reine en mi empresa, que me salga este negocio, que me otorguen esta beca, que yo pueda hacer este viaje. Que Dios reine en todo y en todos.
Ese es un gran mensaje que nos tiene la liturgia de hoy y ese es el mensaje que tenemos que vivir y practicar en esta Cuaresma. Un mensaje de unión con Cristo, un mensaje de subir la calidad. Terminó con esta idea ya que he mencionado varias veces el gimnasio. Termino con esta idea. Si tú empiezas a ir a un gimnasio, se espera que haya resultados, ¿cierto?, tienen que verse los resultados. Yo miro a mis amigos y sobre todo las amigas, porque ahora publican muchas más fotos las mujeres. O tal vez siempre fue así, que cuentan en el gimnasio tengo que hacer tantas repeticiones, tengo que hacer. Y después de un tiempo se supone que va a haber un resultado que está más tonificado, el cuerpo, más saludable, lo que sea. En Cuaresma se tienen que ver los resultados. Apenas estamos empezando la Cuaresma. Esta es la primera semana de Cuaresma hazte el propósito. Cuando acabe la Cuaresma tiene que verse la calidad de mi oración. Tiene que verse que hice el ejercicio. Tiene que verse el resultado de ese amor del Corazón de Cristo que levantó el amor de mi corazón. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|