Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestra oración ha de ser prolongada pero no en clave de negociación sino en clave de amor, de fe y de obediencia.

Homilía k012017a, predicada en 20230228, con 6 min. y 15 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hermanos queridos, el Evangelio del día de ayer nos invitaba a sanar y mejorar la relación con nuestro prójimo, empezando por aquellos a los que quizás ni siquiera vemos, porque hemos caído en el pecado de la indiferencia. Ese era el Evangelio de ayer. Se refiere a la relación con el prójimo. El Evangelio de hoy nos habla de la relación con Dios como nuestro Padre, porque en el fondo, si lo piensas, la Cuaresma es como una especie de taller de reparación. El paso por la vida no es fácil y muchos de nosotros tenemos muchas heridas que nos han causado o que nos hemos causado.

Entonces, es bueno mirar la Cuaresma como un tiempo de terapia, un tiempo de sanación, un tiempo de reparación, de restauración. Necesitamos ser restaurados, renovados, reparados y para mejorar y para reparar nuestro ser indudablemente tenemos que restaurar nuestra relación con el prójimo y por eso la importancia de ver a los más pequeños. Necesitamos restaurar nuestra relación con Dios y de ahí la importancia de esa vida de oración que es una de las prácticas propias de la Cuaresma. Y necesitamos también educar y restaurar nuestra relación con nosotros mismos. Y por eso la conveniencia, la necesidad de las prácticas penitenciales a través de esas prácticas, a través de esa ascesis, estamos educándonos en la manera de tratarnos a nosotros mismos. Ahí están las tres palabras claves de la Cuaresma, la limosna, que se refiere a todo ese aspecto de caridad y solidaridad con el prójimo. La oración que se refiere a nuestra relación con el Padre Celestial y por supuesto, la penitencia, el ayuno que nos ayuda a educarnos y a relacionarnos de un modo más sabio, más sano con nosotros mismos.

Pero el tema de hoy específicamente es el de la oración para que nos ubiquemos. Lo de hoy es la oración y nos aparece, ni más ni menos que el modelo mismo de toda oración, que es, por supuesto, el Padre Nuestro modelo de toda oración. Ahí lo tenemos. Yo quiero destacar, porque se podría hacer todo un retiro espiritual sólo sobre el Padre Nuestro. Pero yo quiero destacar una frase que dice Jesús antes de regalarnos ese tesoro de su corazón que es el Padre Nuestro. La frase que dice el Señor es, no penséis que por mucho hablar vais a ser escuchados como lo piensan o como lo practican los gentiles, es decir, los paganos. Y esto me hace recordar un sermón, una reflexión muy bonita de San Agustín, donde él, precisamente comentando el Padre Nuestro, dice, no es lo mismo orar con excesivas palabras, es decir, ser locuaces en la oración a la manera de los paganos que orar de manera prolongada. O sea, no confundamos las cosas. La oración prolongada en la medida en que es intensa, llena de fe, llena de amor, humildad, obediencia, siempre es conveniente, siempre, la oración de fe, la oración cargada de fe, que es una oración prolongada. Pero una cosa es la oración que se prolonga en razón del amor, en razón de la fe, que está siempre unida a la confianza. Una cosa es la oración prolongada porque está llena de amor y de fe, y otra cosa es la oración prolongada porque está llena de negociación. Es decir, en esa locuacidad de los paganos parece que se estuviera tratando de convencer a Dios. Y esto es algo que también nos puede tentar a nosotros. Por eso Cristo dice, ya vuestro Padre Celestial sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis. De tal manera que nuestra oración, si ha de ser prolongada, pero no prolongada en clave de negociación, sino en clave de amor, esa es la enseñanza.

Que tu oración sea prolongada, si, la oración debe ser prolongada, es decir, dale más tiempo a la oración, pero que sea oración de calidad. Y la calidad de la oración está en la dimensión de amor, fe, confianza, humildad, obediencia. Lo que hemos dicho antes. En ese sentido. Oración prolongada. Ya lo otro, ¿qué es lo otro? Pues lo otro es la oración de negociación, donde yo estoy tratando de convencer a Dios, o como decía hermosamente, un predicador. A veces oramos como si quisiéramos convertir a Dios, como si quisiéramos decirle mira, sé buenecito, sé buenito y trata bien a esta persona. Y decía este predicador cuidado con caer en el pecado de tratar de convertir a Dios. Los que necesitamos conversión somos nosotros.

En resumen, en Cuaresma tienes ayuno, oración y limosna. Hoy estamos hablando de oración y que la oración sea prolongada por el amor, la fe, la humildad, la obediencia, pero no prolongada, porque estemos tratando de convencer, de convencer a Dios para eso, no, convencidos ya estamos y sabemos en quien hemos puesto nuestra esperanza y por eso hacemos oración de amor, oración de hijos a nuestro Padre Celestial.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM