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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En el Padrenuestro se cumple que la Palabra que ha venido a la tierra cae en la tierra de nuestro corazón para brotar desde ahí como oración renovada hacia la gloria del cielo.
Homilía k012015a, predicada en 20210223, con 5 min. y 0 seg. 
Transcripción:
Yo supongo mis hermanos, que muchos de nosotros ya estamos familiarizados con las tres prácticas principales que tiene la Cuaresma, la oración, el ayuno y la limosna, que incluye, por supuesto, las obras de misericordia tanto corporales como espirituales. Por eso no es extraño que las lecturas de estos días nos hablen en distintos tonos, como queriendo persuadirnos y educarnos. Nos hablan sobre todo de oración, ayuno y limosna.
Hoy claramente las lecturas nos hablan de oración. El Evangelio nos trae el texto precioso del Padre Nuestro. Pero lo que quisiera destacar el día de hoy es la relación tan hermosa que hay entre la primera lectura tomada del profeta Isaías capítulo cincuenta y cinco y el Evangelio que ya dije es de Mateo, capítulo seis, el Padre Nuestro. Porque en ese pasaje de Isaías cincuenta y cinco se habla sobre el poder de la Palabra de Dios que desciende sobre la tierra, que luego vuelve al cielo, pero que siempre da fruto. Esto es lo que se destaca, encontrarse con la palabra humana, que muchas veces es engañosa, es vana, es inútil, es traicionera, es pasajera. La Palabra de Dios es firme, es eterna, es de fiar, es poderosa, permanece para siempre. Recuerdo en este momento un salmo que hace ironía, de aquellas personas que le dan demasiada importancia a sus propias palabras y que se creen a salvo simplemente porque tienen una cierta capacidad de hablar. Se refiere a esas personas como aquellos que dicen, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo? y les advierte la Biblia, caeréis príncipes como uno de tantos. A esa clase de arrogancia. Solo le espera el desastre. Entonces la palabra humana. La simple palabra humana. Como dice el refrán, se la lleva el viento. Y ¿por qué es importante recordar eso en este día? Porque si lo piensas bien, el Padre Nuestro es la realización más bella de aquello que dijo Isaías. El Padre Nuestro es una palabra que ha venido del cielo, ni más ni menos que nuestro Señor Jesucristo. Y el Padre Nuestro es una palabra que vuelve al cielo. Porque Cristo nos regaló esta palabra, y porque de hecho Cristo se regaló o se dio a nosotros como alimento verdadero, como fuente de esperanza y Salvación.
De manera que el Padre Nuestro es esa palabra que ha venido a la tierra, que luego cae en la tierra de nuestro corazón y que desde nuestro corazón brota como oración renovada hacia la gloria del cielo. Eso es lo que se cumple en el Padre Nuestro. Y por eso en el Padre Nuestro no solamente decimos Padre que estás en el cielo, sino que es una oración que ha nacido del cielo, porque ha nacido de este Cristo regalo, el más precioso que ha venido de los cielos. Cristo, pues, y el Padre Nuestro en particular, hacen realidad la perfecta profecía, la magnífica promesa de la que nos habló Isaías.

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