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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Rezar bien el Padrenuestro es hacerlo con Cristo, acompañarlo, entrar en su corazón y dejarlo que se posesione del nuestro para fundir en una sola sus intenciones y las nuestras.
Homilía k012009a, predicada en 20170307, con 5 min. y 53 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy está tomado del Capítulo Sexto de San Mateo. Nos presenta la oración del Señor. El Padre nuestro, la oración por excelencia, la que ha despertado comentarios bíblicos, espirituales, teológicos, tan hermosos en tan grandes santos, como por ejemplo en San Agustín, en un San Cipriano obispo y mártir, en un Santo Tomás de Aquino, en una Santa Teresa del Niño Jesús, en una Santa Teresa de Jesús. No puede ser de otra manera. Rezar bien el Padre nuestro no es otra cosa, sino rezar con Cristo, acompañarlo a él, entrar en su corazón y dejar que él también se posesione del nuestro para fundir en una sola sus intenciones y las nuestras. Esa es la grandeza y la belleza del Padre nuestro. Y es hermoso cómo, junto a Cristo, nos atrevemos a decir palabras que de otra manera quedarían como excesivas en labios humanos. Qué tal eso que le decimos al Señor Dios; Hágase tu voluntad en la tierra, así como se hace en el cielo. Ese anhelo de la voluntad cumplida de Dios, ese anhelo de su gloria y de su victoria, de su triunfo y de su honra en esta tierra. ¿De dónde puede venir? Solamente puede venir del Corazón de Jesús. Y a medida que vamos entrando por el camino de las palabras de Jesús, es bueno que sepamos que vamos recorriendo los surcos de su propio corazón. Esta manera de orar. He descubierto que resulta profundamente sanadora. Y a veces resulta ser la única oración posible para las personas que están en extremo dolor. Sobre todo si ese dolor ha sido causado por otras personas. Llevo años ya predicando una frase tomada del Padre nuestro que sirve como bálsamo y como comienzo de sanación para las personas que están en agresión, en resentimiento, en venganza, en amargura. Estoy hablando de los casos realmente duros, realmente difíciles. Estoy hablando, por ejemplo, de lo que sucede cuando una persona ha sido traicionada por un amigo y ha perdido millones. Estoy hablando de lo que puede sentir una mujer que ve cómo se destruyó su matrimonio, quizás porque otra persona se metió en la relación. Estoy hablando de aquellos que han sufrido los flagelos inhumanos de la tortura, del secuestro. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible orar en esas circunstancias? Bueno, si la oración de Jesús es nuestra oración, la respuesta tiene que estar en el Padre nuestro. Es decir, la oración de Jesús no puede estar lejana de las personas que encuentran mayor dificultad en orar, precisamente porque están en mayor necesidad. No, no debemos dudar de que en el Padre nuestro está la respuesta. Y según me parece entender, la respuesta está sobre todo en esa parte de la voluntad. La frase heredada, inspirada, tomada del Padre nuestro, que enseño en muchos lugares es esta. Señor, cumple tu voluntad en.... y ahí dices el nombre de aquella persona. Cumple tu voluntad en.... eso. Eso tiene fuerza. O puedes decir Padre, cumple tu voluntad en.... Te das cuenta que es una frase que no tiene nada de original, ni yo pretendo ser original. Es una frase heredada, tomada e inspirada en el Padre nuestro y es una frase que tiene un propósito muy sencillo el propósito de que tú puedas tomar eso que te carga, que te recarga, que te agobia y puedas irlo transfiriendo al Señor según aquello que dice el apóstol San Pedro, Arrojad en él todas vuestras preocupaciones. Además, este tipo de oración que repito, ha sido tomado del Padre nuestro es completamente honesto. Si mi enemigo me hace daño, o si peor aún, mi amigo me traicionó y me robó. Ciertamente sería hipócrita decir llénalo de felicidad, que disfrute la plata que me sacó. Eso sería hipócrita. Pero tampoco corresponde a una oración cristiana que uno deseara, por ejemplo, que se pudra, que se condene. Jamás, jamás. Bueno, pues esta oración que estoy mencionando, la, del cumple tu voluntad en.... Es una oración que libera, es una oración honesta y es una oración que estoy absolutamente convencido. Tiene toda la unción y toda la fuerza del Corazón de Jesús.

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