Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo es la Palabra que recibimos del Padre, y es la oración que al Padre dirigimos.

Homilía k012007a, predicada en 20150224, con 9 min. y 40 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Hermanos, a la luz de las lecturas que han sido proclamadas, hagamos una meditación en tres momentos. En primer lugar, les invito a que comparemos las dos lecturas. La Primera fue del Capítulo cincuenta y cinco de Isaías y el Evangelio fue del Capítulo Sexto de San Mateo. Isaías en ese breve texto nos habla de la eficacia de la palabra divina. No sale en vano, sino que llegando a la tierra la fecunda, la hace germinar. Y añade una cosa interesante dice, No volverá a mí, vacía. O sea que la palabra, según el texto de Isaías, hace un recorrido, sale del cielo, llega a la tierra, hace fecunda la tierra, es eficaz, la palabra es clave y luego sube al cielo. Podemos decir que es un recorrido en forma de U. El Evangelio, por su parte, nos presenta una oración y si lo miramos bien, una oración es un recorrido parecido, porque la oración la hacemos nosotros que estamos sobre esta tierra y nuestra oración quiere subir, quiere alcanzar al Dios misericordioso y poderoso, quiere darle gloria, alabanza y gracias.

Pero también seamos sinceros, le pide a Dios algo para la tierra, por ejemplo, le pide perdón, le pide el pan de cada día, le pide que nos libre del maligno. O sea que fíjate el movimiento, diríamos geométrico, tan hermoso que constituyen estas dos lecturas. Mientras que la primera hace un recorrido que va cielo, tierra, cielo, la oración hace el recorrido tierra, cielo, tierra. Y es muy hermosa esta comparación cuando pensamos en esa palabra fundamental, la palabra eficacia, está garantizada la eficacia en el primer caso, porque la palabra que sale de Dios lleva su propio poder, lleva su autoridad y su majestad. Y del mismo modo, la oración cristiana, según la intención de Cristo, debe tener esa misma eficacia.

Hay una serie de pasajes en la Escritura que nos invitan a crecer en la confianza, de manera que tengamos certeza que la oración no se va a perder, allá en las alturas, hablando figuradamente por supuesto, que la oración no se va a extraviar. Y precisamente ese tema cómo hacer que nuestra oración sea tan eficaz como Isaías Cincuenta y cinco es lo que vamos a encontrar en el tercer punto de esta reflexión. Por ahora, dejemos aquí el punto número uno. Ese punto primero era la comparación entre las dos lecturas. La palabra que desciende y luego sube, la oración que primero sube, pero que también queremos que nos bañe con sus providencias.

El segundo punto que hay que destacar es que la oración del Padre Nuestro es fundamentalmente la oración de Jesús y debemos tomar, hermanos con bastante fuerza esa relación, ese vínculo. Cuando decimos oración de Jesús no queremos decir simplemente; Esta fue la oración que Cristo redactó, la oración que se le ocurrió a Cristo. La oración de Jesús es la oración que lo expresa a él. Es el mapa de su corazón, es el programa de su Evangelio, es la ruta de la evangelización, es el eco más próximo que tenemos en la tierra a aquello que se glorifica y que se vive en el cielo.

De modo que acercarse al Padre Nuestro no es acercarse a una fórmula, es acercarse a una persona. No es acercarse a las tablas de piedra, si no es acercarse a un corazón palpitante. Reflexionando un poco sobre esto del Padre Nuestro. Lo relacionaba con una serie de videos que son muy populares en nuestra época. En inglés esos videos los llaman time lapse, es decir, los videos que se forman cuando desde un punto muy fijo, muy bien establecido, se van tomando fotos, por ejemplo, cada ciertos segundos, y luego todas esas fotos se convierten en un solo en una sola película.

Hace poco yo mismo puse en mi perfil de Facebook un video, un timelapse sumamente bien hecho que presenta todo un año en cuarenta segundos. Es decir, una persona aparentemente acomodó una cámara durante todo un año o logró ponerla exactamente en el mismo puesto cada vez que tomaba una foto. Vamos a suponer que esa persona tomaba una foto cada diez segundos o yo no sé lo que fuera. Y cuando uno ve el resultado de esa película, se ven las cuatro estaciones en cuarenta segundos. Es exactamente el mismo paisaje, los mismos árboles. Pero el paisaje, por supuesto, va cambiando, entonces se ve la nieve, luego la nieve que va desapareciendo, llega la primavera, luego la abundancia de colorido del verano. Casi puedes sentir el calor, pero bien pronto los árboles empiezan a perder ese color, tonos rojos, tonos amarillos, caen las hojas y otra vez tienes la nieve, eso es lo que llaman un timelapse.

Bueno, yo digo que el Padre nuestro es un timelapse de las muchas noches de oración de Cristo. Se puede decir que cada palabra del Padre Nuestro, que cada intención del Padre Nuestro es un fotograma, es una fotografía de una noche de oración. Los evangelios nos presentan varias veces a Jesús retirándose, yendo a la soledad, al encuentro con el Padre. Y no es abusivo ni es pura imaginación suponer que Cristo, en algunas de esas noches se consumía en el celo por la gloria de Papá Dios.

Y en esos momentos, toda su noche y probablemente muchas noches, se llenaban con aquello de santificado sea tu nombre. Y luego otra foto nos presenta a Cristo, seguramente mucho tiempo, seguramente noches enteras, días enteros orando para pedir que se cumpla la voluntad de Dios. Y en otras ocasiones pidiendo perdón a nombre de todos nosotros. Entonces el Padrenuestro es la oración de Jesús, porque como en un timelapse, nos presenta todo lo que Cristo es, todo lo que él vivió en su relación con el Padre. Y por eso grandes doctores de la Iglesia, como Teresa del Niño Jesús, han visto en el Padrenuestro la única escuela que es necesaria para aprender a orar. En el mismo sentido nos hablaba esta mañana el obispo mártir San Cipriano en la introducción a su tratado sobre el Padrenuestro. Ese es el segundo punto de nuestra meditación.

El tercer punto es recordar que la oración y la revelación se dan al mismo tiempo en una misma persona, que es Jesucristo. Es decir, Jesucristo es la palabra que Dios nos da y Jesucristo es la palabra que nosotros le ofrecemos al Padre. Se nota perfectamente en las dos secciones de la Santísima Eucaristía. En la primera parte, en la Liturgia de la Palabra, nosotros recibimos la Palabra y según aquello que dijo el mismo Cristo en cada página de la Biblia, es Cristo quien se está dando a nosotros. Entonces, en la liturgia de la Palabra ciertamente recibimos a Cristo, y luego, en el momento central de la Eucaristía, en ese por Cristo, con él y en él la Iglesia, a través de las manos del sacerdote y del corazón del sacerdote, le está dando ese Cristo.

Por supuesto, como recapitulación del universo se lo está dando a Papá Dios. Entonces ahora entendemos, volviendo al primer punto, aquello de la U descendente y la U ascendente. Ahora entendemos que en esa intersección el que está es Cristo. O sea, no solamente él nos ha dado una oración, sino que él es nuestra oración. No solamente nos ha dado el Evangelio, sino que él es el Evangelio. Y por esa razón Cristo es el diálogo vivo entre Dios y el hombre. Es la palabra que nosotros acogemos y es la Palabra que nosotros damos. Cristo es todo lo que Dios podía decirnos y Cristo es todo lo que nosotros podemos decirle a Dios.

Pidamos al Señor que en este tiempo de Cuaresma, especialmente participando con más amor de la Santísima Eucaristía, nos prendemos, nos enamoremos de tal modo de Jesús, que podamos encontrar en él el resumen de la teología nuestra entera y nuestra vida espiritual completa. Así sea.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM