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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
En Cristo, y particularmente, en la oración de Cristo, nuestras palabras recuperan su densidad y sentido. El ámbito de su corazón orante es el espacio donde podemos aprender de nuevo a hablar.
Homilía k012002a, predicada en 20110315, con 4 min. y 16 seg. 
Transcripción:
A veces despreciamos la palabra. Hay una canción que dice palabras, palabras, palabras como indicando lo cortas, lo insuficientes, lo inefectivas que suelen ser las palabras. Pero no tiene que ser así. También las palabras pueden transformar. Yo soy testigo del poder transformante de la Palabra por lo que ha hecho en mí y también por lo que Dios creo, que ha hecho y hace a través de mí. Pero ninguna palabra es más efectiva que la Palabra de Dios. Y de eso trata la primera lectura de hoy, Capítulo Cincuenta y cinco del profeta Isaías. De hecho, allá en el Génesis, encontramos que todo fue creado por el poder de la Palabra, Dios lo dijo y existió, él lo mandó y surgió. Así resume un salmo la obra creadora de Dios, como aparece en el Génesis dijo Dios haya y hubo. La Palabra de Dios es eficaz. Santa Teresa de Jesús decía: Las palabras de Dios son obras. Él habla y obra. Entonces, si nuestras palabras parecen que fueran solamente palabritas, es porque las hemos desprendido de la Palabra con P mayúscula. La Palabra que Dios nos da, Palabra que es sobre todo Jesucristo mismo, nos hemos desprendido de la Palabra de Dios y por eso a menudo tenemos solamente palabritas. Pero nuestro corazón y nuestros labios pueden llenarse también de esa palabra eficaz. Y de eso nos habla el Evangelio de hoy, Capítulo Sexto de San Mateo, donde se presenta, como Cristo nos enseña a orar. Por favor, reflexionemos unos instantes en lo que esto quiere decir, Cristo, que es la oración más perfecta, que es el hombre hecho oración, que es la plenitud de lo que puede significar la palabra orar nos está enseñando su oración, nos está introduciendo en el secreto de su corazón para que nosotros, entrando en el ámbito de Cristo, en la atmósfera de Cristo y con las palabras de Cristo, podamos aprender a hablar. Dice el apóstol San Pablo que Cristo es la nueva creación y que en Cristo, entonces todos nosotros somos nuevas criaturas. Eso también quiere decir que si somos nuevos, tenemos que aprender a amar como Cristo, pensar como Cristo, sonreír como Cristo y sobre todo orar como Cristo. Porque en esa oración está nuestra conexión con el Padre Celestial, así como Cristo es uno con el Padre. Este es el valor inmenso del Padre Nuestro. Esta oración, la oración de Jesús, nos introduce en la misma calidad de relación que tuvo Cristo con el Padre, de modo que nosotros podamos recuperar el valor de la Palabra, en la oración, en la oración sincera, en la oración de corazón. Nuestra Palabra vuelve a adquirir su densidad, su hermosura y también su eficacia. Que Jesús diga su oración en nosotros. Que Jesús haga realidad en nosotros eso que Él mismo es. Lugar de encuentro entre Dios y la historia humana. Estuvo contigo Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

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