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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
A los cristianos nos odian, persiguen y excluyen en el fondo porque nuestra vida y mensaje daña negocios sucios del imperio de las tinieblas y saca de la falsa tranquilidad al despertar conciencias.
Homilía i343015a, predicada en 20251126, con 8 min. y 0 seg. 
Transcripción:
Cristo nos advierte en el Evangelio de hoy que muchos discípulos van a encontrar odio. Esa palabra es terrible y no es una palabra que guste a ninguno de nosotros, porque lo que nos está diciendo el Señor es: los van a odiar. ¿Por qué esa advertencia tan fuerte, que es eso tan terrible que hacen o que hacemos los cristianos como para despertar odio? Pues vamos a ver unas dos o tres explicaciones sobre esta palabra.
Piensa en una persona que tiene un negocio, pero es un negocio sucio, es un negocio ilegal, Ya sabes, por ejemplo, aquella gente que está traficando aquellas cosas, ¿no? Sabes de que estoy hablando, esas cosas que están traficando para que la gente se vaya a unos viajes rarísimos. Si esa persona está cometiendo ese delito y tú quieres acabar con ese delito, por ejemplo, para que los que son adictos dejen de consumir eso, pues le dañaste el negocio a esa persona. Y ahí viene la rabia contra ti, porque tú dañaste ese negocio.
Hay un país que en este momento está sufriendo muchísimo por una situación muy parecida a esto, y ese país es México, porque ha habido gente muy valiente y entre ellos varios sacerdotes que han hablado con claridad sobre el daño que causa ese consumo, pero apenas los que tienen organizado su comercio y se están haciendo ricos con ese dinero asqueroso, apenas ellos se dan cuenta que les están afectando su negocio, pues ¿qué crees que hacen? Entonces, atacan a los que están denunciando eso, a los que están hablando sobre eso. Esa es la primera razón del odio.
La fe cristiana daña negocios, negocios buenos, se dañan. Y cuando se daña un negocio, la persona responde con rabia, esa es una primera explicación. Una segunda explicación sobre cómo funciona este tema del odio. Mira, date cuenta que, aunque no se trate de un negocio, hay personas que están encontrando su felicidad o están encontrando una supuesta paz, una supuesta tranquilidad, pero encuentran una tranquilidad manteniendo adormecida su conciencia. Ya no estoy hablando del negocio, ya sabes que hoy, por ejemplo, hay muchos métodos para tener anestesiada la cabeza.
Muchos de esos métodos de meditación y de respire profundo y de ponga la mente en blanco, son como anestésicos, anestésicos cerebrales que finalmente lo que logran es que la persona siga su vida sin preocuparse de lo que ha hecho. Pero eso también significa sin arrepentirse de lo que ha hecho, sin pedir perdón por lo que ha hecho, sin reparar lo que ha hecho. Entonces piensa, por ejemplo, una persona que vive entre comillas, tranquila, pero su tranquilidad depende de que esa persona, pues vive con la cabeza anestesiada, por ejemplo, por esas cosas cerebrales y mentales.
Y resulta que alguien le predica y resulta que alguien le hace ver que, por ejemplo, el aborto que cometió o el aborto al que indujo a la novia es un crimen terrible. Entonces si le está despertando la conciencia, pues la otra persona se siente mal porque cuando estaba dormido, cuando estaba distraído, cuando estaba como dopado, estaba entre comillas, tranquilo. Entonces, fíjate, primer motivo por el que hay odio para los cristianos, porque la predicación cristiana daña negocios. Segundo, porque la predicación cristiana saca de la falsa tranquilidad.
Y hay un tercer motivo que es un poco diferente. Resulta que en la Biblia odiar significa no solamente lo que nosotros conocemos, es decir, tener un sentimiento negativo destructor hacia alguien, sino que odiar también significa posponer, no preferir, excluir. De la misma manera que, de nuevo, en el lenguaje bíblico, amar significa preferir. Por ejemplo, amar a Dios significa poner a Dios en primer lugar. Entonces, odiar significa ser excluido. Perdón, ser odiado significa ser excluido, y odiar significa excluir. Entonces, eso también le va a pasar al cristiano.
Piensa, por ejemplo, en una persona que es un joven y este joven sabe lo que vale su salud y no le interesa fumar y no le interesa emborracharse, por decir alguna cosa. Pero sus amigos quieren inducirlo a eso, porque sus amigos se han acostumbrado a que es muy divertido emborracharse, es muy divertido fumar y bueno, muchas otras cosas. Entonces, este personaje que no necesita ni de cigarrillo, ni de trago, ni de cosas raras para divertirse, según ellos, es un personaje aburrido y entonces empiezan a excluirlo, lo excluyen porque es aburrido, lo excluyen porque no sigue el esquema de ellos, porque no sigue el camino de ellos.
Y eso le va a pasar siempre al cristiano, el cristiano va a ser excluido. Otro ejemplo que es muy conocido es el de una chica que conoce el valor de su cuerpo, conoce lo que es la pureza y que no está dispuesta, esta chica no está dispuesta a que cualquiera resulte manoseándola o haciéndole cosas. Para algunos hombres esa es una mujer aburrida y es aburrida porque no logran con ella lo que sí podrían lograr con otras. Entonces, el cristiano va a ser excluido. Esos son los tres sentidos del odio hacia el cristiano que quería manifestar.
El cristiano daña imperios de tinieblas, daña negocios sucios, ese es el primero. El cristiano, en segundo lugar, despierta conciencias, saca de una falsa tranquilidad, se convierte en un personaje incómodo. Y el cristiano, en tercer lugar, pues va a ser marginado, porque para muchos su modo de vida es aburrido, porque no sigue la corriente, la corriente por la que va el mundo. Pero Cristo nos está advirtiendo en el Evangelio de hoy, Cristo nos está advirtiendo: a ustedes les van a hacer eso.
Y lo hermoso es que Cristo nos lo advierte precisamente para que no caigamos. Y como dice Él mismo, para que con nuestra perseverancia en el bien, aunque seamos detestados, aunque nos excluyan, aunque nos maltraten, podamos permanecer fieles y no dejar que nos arrebaten la corona de gloria que el mismo Cristo nos promete. Pues que la gloria sea para Él. Y a ustedes, hermanos, gracias por estar aquí. Que Dios los bendiga.

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