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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Seamos realistas al saber que viene un conflicto, sin apartar nuestra confianza en la victoria de Dios, unidos a Él.
Homilía i343005a, predicada en 20151125, con 5 min. y 48 seg. 
Transcripción:
Me parece que podemos sintetizar el mensaje del Evangelio de hoy, tomado del capítulo 21 de San Lucas, con tres palabras. A veces intento este tipo de síntesis por una razón, porque el lenguaje del evangelio tiene tanta riqueza que fácilmente uno puede quedarse como atrapado simplemente en la forma y quizás pierde el fondo. Entonces, para hacer visible ese fondo, creo que es útil mencionar palabras que nos sirvan como de ancla, como de referencia. Por ejemplo, el día de hoy yo escogería tres palabras. Una es realismo, otra es perseverancia y otra es confianza.
Tengamos presente que, en estos capítulos finales de San Lucas, Cristo está utilizando un tipo de lenguaje que se llama apocalíptico. La palabra Apocalipsis o en griego apokálypsis quiere decir una revelación, es algo así como una mirada al final de la historia, al desenlace de la historia humana. Y esa mirada, obviamente, hace uso de una gran cantidad de símbolos. No se trata de lo que en cine llaman el trailer, ¿no? Es decir, esa pequeña película, ese clip abreviado de video que a veces presentan para que uno se anime a ver la película completa.
La literatura apocalíptica o el lenguaje apocalíptico no es un trailer, no es un adelanto de cómo van a ser las cosas en una descripción detallada. Más bien, el propósito de la apocalíptica es mostrar a través de símbolos muy poderosos, muy tradicionales además, muy propios de la cultura del pueblo de Dios, a través de esos símbolos mostrar las verdades fundamentales. Verdades fundamentales, por ejemplo, como el nivel de conmoción de la sociedad humana.
Verdades fundamentales como entender que el mundo no es eterno, que finalmente hay una culminación, hay un tope, hay un límite para lo que puede hacer cada ser humano y para lo que podemos hacer nosotros como raza humana. Pero, sobre todo, hay otra verdad que está muy bien destacada en la literatura apocalíptica y es la realidad del conflicto, ahí es donde entra esa palabra de realismo. Es decir, mientras vamos de camino por la historia, parece que el bien y el mal van creciendo juntos, según la imagen de la parábola de Cristo, del trigo y la cizaña.
Pero en esa misma parábola, Cristo nos indica que llega un momento de desenlace en el que ya se ve con claridad que el trigo es trigo y que la cizaña es cizaña. Y cuando ya se ve eso con claridad, entonces también se ve con claridad que no puede haber compatibilidad entre una cosa y otra. Entonces, viene un conflicto. Y ese conflicto que indudablemente involucra el desenlace de toda la historia humana, pues tiene un único vencedor y esa victoria única es la victoria de Dios. Entonces, ahí aparece la palabra confianza.
Por ejemplo, el libro del Apocalipsis es un libro que tiene sobre todo el propósito de conducirnos hacia la confianza, llevarnos a una genuina confianza. Confianza ¿en qué sentido? No en el sentido de que no va a pasar nada. No en el sentido tampoco de decir: Eh, bueno, el daño no va a ser tan grande. Tampoco es la simple palmadita en la espalda diciendo: todo va a estar bien, como quien dice, al final todo quedará en orden, no. La confianza es la confianza de que en esa victoria, el único, el único que queda en pie y el único que merece la gloria es Dios.
Y que si tú ya tienes un sí resuelto en tu corazón para dárselo a Dios, si tú ya has entregado tu vida al Señor con un sí resuelto, con un sí lleno de amor, pase lo que pase y venga lo que venga, la victoria es de Dios, la victoria es de su Hijo Jesucristo y la victoria es tuya si estás unido a Cristo, ahí es donde aparece la confianza. No es la confianza de decir: Al fin el mundo resistirá. Los malos se cansarán de ser malos, todo quedará bien. No, esas palabras leves y casi superficiales no son las propias de nuestra fe. Lo que viene es grave, lo que viene es trágico en muchos sentidos porque es conflicto, porque es enfrentamiento.
Pero si estamos con el Señor, sabemos que vendrá la victoria. Ah, hay una condición, si estamos con el Señor, vendrá nuestra victoria. Y ese permanecer con el Señor en medio del conflicto es la otra palabra, la perseverancia, perseverancia. Entonces, hay un realismo de saber que viene el conflicto, hay una confianza porque sabemos de quién es la victoria. Y puesto que queremos permanecer unidos al único que merece la victoria, por eso perseveramos. Que así nos lo conceda Dios, el único que merece honor, poder y gloria por los siglos. Amén.

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