Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ser cristiano significa amar a Cristo, preferirlo a Él y darle el lugar que le corresponde.

Homilía i313006a, predicada en 20191106, con 5 min. y 46 seg.

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Transcripción:

Si te interesan los temas de amor o de odio, creo que el Evangelio de hoy a ti y a mí nos puede enseñar algo interesante. El Evangelio de la Santa Misa de hoy, capítulo 14, nos habla sobre amor y odio. Pero es una ocasión perfecta para aprender cómo en el mundo de Jesús, en la lengua hebrea, en la lengua aramea, cuando se habla de amor o cuando se habla de odio, hay unas connotaciones que, a veces, no son fáciles de entender para nosotros, porque nosotros tenemos otra manera de usar el lenguaje.

Básicamente, para que tengamos algo claro en mente, de lo que se trata es de esto que, tanto en hebreo como en arameo, cuando tú hablas de amar, muchas veces amar significa preferir, escoger, escoger algo frente a otras opciones o escoger a alguien frente a otras posibilidades, amar es preferir. Consiguientemente, cuando se habla de odiar, entonces odiar a veces es rechazar, desear o procurar el mal de otra persona. Pero odiar en la Biblia en lengua hebrea significa también no preferir, apreciar menos, despreciar, no escoger, rechazar, posponer, todas estas cosas.

Por eso te habrás encontrado que en el Evangelio de hoy, por allá en la primera segunda frase, dice nuestro Señor Jesucristo: Si alguien quiere ser mi discípulo y no pospone a su padre, a su madre, a su hijo, a su hija, a sus bienes y a su propia vida, no puede ser verdadero discípulo mío. Pues te vas a llevar, tal vez, un escándalo, porque realmente el verbo que utiliza Cristo, como aparece en el texto griego, es si alguien no odia, y ese es un escándalo muy grande que el Señor diga, entonces tengo que odiar a mi papá, mi mamá, mis hijos, para poder ser discípulo de Cristo.

Realmente lo que está diciendo Cristo es que cuando tú amas, escoges, y cuando tú no amas, no escoges, esa es la enseñanza. Y que, cuando nosotros decimos amar, siempre estamos escogiendo. Por ejemplo, cuando en la Biblia se dice que una persona amó a otra, quiere decir que lo escogió como su mejor amigo, su mejor amiga, o en el caso de las parejas, su esposo o su esposa. Date cuenta que esa manera tan concreta, tan fuerte, tan radical de hablar de la lengua hebrea, al fin y al cabo, tampoco es tan extraña.

Porque piensa, piensa en un muchacho, este muchacho tendría varias posibilidades de relación con distintas jóvenes, con distintas chicas. Y cuando él escoge, por ejemplo, a Rosalba y no escoge a Alejandra, cuando él le dice a Rosalba si quiere ser su novia o su esposa y cuando no le dice las mismas palabras a Alejandra, por dar dos nombres simplemente. ¿Qué quiere decir eso? Pues quiere decir que amó a Rosalba y, por consiguiente, escogió a Rosalba, prefirió a Rosalba. Amar siempre implica preferir, y esta enseñanza de la lengua hebrea es clave para nuestra vida cristiana.

Amar a Cristo significa preferirlo, y preferirlo significa darle el lugar que le corresponde. Y eso es lo que Cristo está diciendo aquí, que nosotros, si decimos amarle, si en realidad le amamos, hemos de darle el lugar que le corresponde. ¿En qué? En nuestra casa. En esta casa, por ejemplo, en la que estoy haciendo esta grabación. Mira, mira la imagen que tienen, aquí se nota quién es el rey, aquí se nota quién es el que reina. Dale lugar a Cristo en tu casa, en tu cuarto, en tu tiempo, en tus decisiones. Si para tomar una decisión te importa y te importa, en primer lugar, que puede ser para la gloria de Cristo, entonces eres cristiano.

Si no te importa, no digas que eres cristiano, sino prefieres a Cristo no digas que eres cristiano. Si la opinión de tu novio está primero que la de Cristo, no digas que eres discípula de Cristo. Si la opinión de tu papá está por encima de la de Cristo, no digas que eres cristiano. Tenemos un ejemplo muy bello en una persona como Francisco de Asís, el papá de Francisco de Asís a toda costa quería que el hijo hiciera ciertas cosas, siguiera el mundo de los negocios, aumentara el imperio de la casa. Francisco prefirió a Jesús, Francisco de Asís prefirió a Jesús. Eso es lo que hemos de hacer, preferir a Jesús. Eso, eso es el comienzo de ser cristiano.

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