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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La auténtica cercanía con Jesús consiste en tener un corazón obediente, convertido y lleno de amor hacia Él; estar cerca del Señor es dejarse vencer por su voluntad y vivir según el Evangelio.
Homilía i303009a, predicada en 20251029, con 5 min. y 43 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos queridos, en el Evangelio de hoy, Cristo nos va a enseñar en dónde está la verdadera cercanía con Él y en dónde está la distancia. Porque uno puede creer que está cerca y, en realidad, está lejos, o uno puede creer que está muy lejos y, en realidad, no está tan lejos. Cristo repetía mucho esta frase, ¿no? Hay muchos últimos que serán primeros, muchos primeros serán últimos.
¿Qué significa eso de primeros que serán últimos? Gente que creía que ya estaba muy cerca del Reino de Dios, que ya tenía todo bajo control, que ya todo estaba muy bien y resulta que no, resulta que no era así. Entonces, no te creas tan cerca. Pero también hay muchos últimos que serán primeros, lo cual vale especialmente cuando nosotros tenemos la idea de que tal persona está ya prácticamente perdida o tal persona no sabe nada de Dios o tal persona seguramente se condenó. Mira, dejémonos de esas historias, ese problema lo resolverá Dios.
A nosotros lo que nos corresponde es lo que nos dice el Evangelio de hoy: «Procurad entrar por la puerta estrecha». Eso es lo que nos corresponde. Muy bien, con esa claridad, veamos cómo funciona esto de la distancia, por qué a veces uno puede creer que está cerca. Los ejemplos que nos da Cristo en el pasaje de hoy son los de aquellas personas que dicen: Nosotros hemos comido y bebido contigo, es lo que podríamos llamar cercanía según la carne, cercanía según la carne. Te tuvimos, pero sí te invitamos a nuestra casa. Eso es cercanía según la carne.
Es posible que hayas tenido muy cerca a Cristo en ese sentido, tal vez incluso en persona de amistad con religiosas, con, con sacerdotes. Mi familia es amiguísima del señor obispo. Nosotros siempre hemos sido benefactores de tal obra. Es que al lado de nosotros queda el monasterio de las hermanas fulanas y sotanas. Eso es cercanía según la carne. Otro tipo de cercanía que puede despistar es la que podemos llamar cercanía espacial, incluso cercanía de la palabra, creo que queda más preciso. Cercanía de la palabra, por ejemplo, voy todos los días a misa, estoy siempre oyendo, mantengo las canciones de tal grupo católico.
Eso está bien, como también está bien que tú tengas amistad con sacerdotes, con religiosos, con obispos, eso también está muy bien. Pero, a ver, eso no basta. La cercanía de la carne no basta, la cercanía de la escucha no basta. Quedémonos con esos títulos, cercanía de la carne, cercanía de la de la escucha no basta. ¿Por qué? Porque tú puedes tener muy cerca, por ejemplo, al obispo, al sacerdote, a fray Fulano, el padre tal, que es un gran predicador, la hermanita tal que tiene una obra preciosa, eso no garantiza lo que en realidad le interesa a Cristo.
Porque lo que en realidad le interesa a Cristo, y aquí es donde viene la verdadera cercanía, es dónde está tu corazón. Y dónde está tu corazón significa dónde está tu obediencia, dónde está tu conversión, dónde están las obras de amor que brotan de una vida renovada, eso es lo que le interesa a Cristo. Hay gente que sintió las manos de Cristo sanándole, hay gente que experimentó el poder de la Palabra de Cristo enseñando, tenían la cercanía de la carne, tenían la cercanía de la escucha, pero les faltó la auténtica cercanía, que es la cercanía de la obediencia, que es la cercanía de la conversión, que es la cercanía de la caridad que fluye del amor que Dios nos ha dado.
Si falta esto, lo lamento, creías que estabas muy cerca, pero bueno, como dicen algunos, la buena noticia es que ahora que lo sabes, ahora sí puedes entrar en la verdadera cercanía. Y la verdadera cercanía va a ser obedecer, rendirte. Acuérdate de esa frase que me fascina: Si Él me vence, yo gano. Déjate vencer por él, que tu vida tenga realmente el señorío de Cristo, que tu vida tenga realmente el Evangelio, que se esté realizando en ti, aunque parezca arduo, aunque parezca que es como entrar por una puerta estrecha, que tu vida tenga como norma el Evangelio, que estén tus ojos prendados de la Buena Noticia de Cristo y de la enseñanza de Cristo, que eso se haga realidad en tu vida. Eso, eso sí es estar cerca.

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